Odiar el mal nos acerca a la bondad

thumbs_laitman_207Baal HaSulam, Shamati, Artículo 52: “La transgresión no extingue la Mitzvá”: Uno debe saber que no necesita arrancar de raíz el mal, puesto que esto es imposible. Más bien, uno sólo debe odiar el mal, como está escrito: “Aquellos que aman al Señor odien el mal”.

Se trata de nuestra elección. Hay un plan que lleva hacia el propósito de la creación que debe cumplirse. Nosotros no podemos cambiar este plan porque el contraste entre la Luz y la vasija ha existido desde el principio de la creación, y debe llegar a su final, para que al final del proceso, ellas no se opongan a las otras, sino que se fusionen en un todo.

Por lo tanto, este proceso debe incluir los siguientes tres estados: el estado inicial del ser creado, el proceso de corrección, y el estado del final de la corrección. La única cosa que podemos hacer es acelerar el tiempo, percibir todos los estados correctamente, es decir, arreglárnoslas para justificarlos y desearlos de antemano. Gracias a esto, nosotros adquirimos los conocimientos y la sensación de quién es el Creador, y cómo podemos conectarnos con Él y llegar a ser semejantes a Él.

Nosotros aprendemos acerca de la elección a partir de diferentes ejemplos. Sin embargo, la base de la elección es la siguiente: Si quiero estar más cerca del futuro estado que se espera a lo largo del camino, acelerar mi desarrollo, yo tengo que escapar del pasado y acercarme al futuro, de acuerdo al cronograma del plan de mi desarrollo. Esto significa que yo me alejo de mi deseo egoísta y me acerco al deseo de otorgar.

Mi acercamiento depende de mi odio a la recepción y de mi atracción al otorgamiento. Por parte de la naturaleza, el Creador me empuja hacia ello por la fuerza de la Luz cuando esta me revela más y más golpes que cada vez provienen de mi ego. Por lo tanto, yo siento sufrimiento, mal, y por lo tanto odio a mi ego. En contraste con esta mala sensación, comienzo a amar los actos de otorgamiento, la conexión en la que creo que me sentiré mejor. Por lo tanto, la naturaleza, el Creador, la fuerza de la Luz, hacen que yo avance.

Aquí es donde yace mi libre albedrío: En qué medida puedo yo aumentar mi reconocimiento del mal que se expresa en mi odio del mal. Yo puedo hacer eso con la ayuda del entorno. Si el entorno empieza a hablarme más del mal, el cual he alcanzado por mis golpes personales, yo saldré de mi deseo egoísta mucho más rápido y anhelaré el otorgamiento. Por lo tanto, yo tengo que recibir infinidad de ejemplos de todo lo que me rodea, lo cual me demuestra cuán malo es el ego y cuán bueno es el otorgamiento.

Aquellos que me rodean tienen que dejarme ver y sentir esto, hacerme un lavado de cerebro. Finalmente, el odio al mal arderá dentro de mí, y yo avanzaré mucho más rápido hacia lo opuesto a él, al bien. Por lo tanto, como está escrito, “Oh ustedes que aman al Señor, aborrezcan el mal”. Con ello, yo ya sabré qué debo hacer: Cómo puedo convertir mis deseos, que no desaparecen, en su forma opuesta al usarlos de una nueva manera.

¡Yo quiero sentirme bien! Y si tengo que otorgar con el fin de sentirme así, estoy dispuesto a hacerlo. Si tengo que tratar mejor a los demás, no tengo otra opción, y estoy de acuerdo en tratarlos mejor para que todos se sientan bien. Así como en tiempos de guerra o en otros momentos difíciles cuando las personas se acercan entre sí, dado que consideran que será lo mejor para todos, la persona siente que con el tiempo, ella estará mejor.

Así, de Lo Lishmá (no en Su Nombre) ella llega a Lishmá (en Su Nombre). Primero, la persona reconoce la ventaja de una buena actitud egoísta, cuando entiende que no tenemos más remedio que conectarnos, que ser compatibles con la naturaleza, y dejar de perjudicar a los demás. Con el tiempo, ella empieza a sentir que hay un poder especial en la conexión, un nuevo estado especial que nunca antes ha experimentado.

De la misma manera en que dos personas se conectan, tratando al principio de no hacerse daño y de darse placer uno al otro, y luego de repente empiezan a sentir que hay algo más entre ellas, una sensación que nunca antes habían experimentado, así, de Lo Lishmá nosotros llegamos a Lishmá. Todo esto ocurre gracias a que nosotros incrementamos el odio por el deseo egoísta de disfrutar y de separación.

(106800 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 5/3/13)

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