Persiguiendo la eternidad

thumbs_laitman_744Pregunta: Mirando desde el exterior, parece que estuviéramos inmersos en una loca persecución posterior a la unificación, al amor y otorgamiento. ¿Qué es lo que realmente esperamos a cambio? ¿Cómo podemos imaginar las recompensas?

Respuesta: Yo recibiré un alma por estos esfuerzos.

Yo vivo o muero como un animal, sólo que no termino como presa de las fieras, pero me pudro en la tierra, o puedo adquirir un alma y vivir una vida eterna. Esto no ocurre después de que el cuerpo animado se ha ido, sino ahora, mientras vivimos en este mundo.

Las plantas, por ejemplo, no se sienten lo que sienten los animales. Los animales viven una vida mucho más rica que las plantas. Es precisamente por esta razón que el “animal de dos patas” no entiende que eventualmente, él vive una vida física, aunque podría adquirir la eternidad.

Es imposible explicar que la vida eterna es ilimitada: yo no estoy limitado por mi cuerpo físico, ni por mis deseos, tampoco por el tiempo, ni por el movimiento, por nada en absoluto. Yo trasciendo todas estas limitaciones y salgo de mis fronteras.

¿Cómo? Es muy simple. Todo está preparado para mí. Lo que estaba entero se rompió en pedazos. Cada una de estas partes siente de sus fronteras y limitaciones. Sin embargo, si quiere salir de ellas, puede hacerlo. Esta salida de los límites de uno es la conexión con los demás.

Yo trabajo en contra de mi deseo animal, y por encima de él, adquiero un ser humano, un deseo más elevado, es decir, adquiero una nueva vasija. Yo vivo en ella y siento en ella la vida ilimitada. Ésta no tiene un límite determinado por el tiempo y el espacio, ni existe allí el “yo” actual. Esto se debe a que el mundo espiritual no es en absoluto mi “yo”. Allí, la competencia se trata de una mayor conexión, del mayor otorgamiento que lleva a dimensiones ilimitadas, infinitas.

Todos deben alcanzar eso. Es imposible que conformarse con menos. La meta de la creación, su plan, la crisis actual, y toda nuestra vida nos obliga a hacerlo. El único problema es cómo organizar esto. Todas las fuerzas necesarias para ello están listas, sí que usémoslas. No obstante, nosotros no queremos atraerlas para cumplir esta meta.

Sin embargo, lo que la mente no hace, el tiempo lo hace. Por lo tanto, no se trata de una situación desesperada, y un ser humano puede surgir de cada “animal”.

(106809 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/5/13, “Garantía mutua”)

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