Tocando el ascenso espiritual

thumbs_laitman_740_01La Torá, “Éxodo”, 19:12-13: Y establecerás límites para con los pueblos de los alrededores, diciendo: Cuídense de no subir al monte o tocar sus linderos; quien tocare el monte será seguramente condenado a muerte;

Ninguna mano lo tocará a él, sino que será apedreado o derribado, sea animal o sea hombre, no vivirá; cuando suene largamente el cuerno de carnero, ellos subirán al monte.

Pregunta: ¿Por qué existen todas estas condiciones para llegar cerca del Monte Sinaí?

Respuesta: “El Monte” es sinónimo de 125 grados de ascenso hacia el Creador, y este incluye todo el ego de la persona. Cinco mundos x cinco Partzufim x cinco Sefirot = 125 grados. Estas son las etapas de acuerdo con las cuales la persona tiene que cambiar internamente mientras asciende los niveles hasta la parte más elevada, hasta la fusión con el Creador.

Mientras tanto, la nación permanece al pie de la montaña. Esta no ha recibido aún la Torá, las instrucciones para la corrección del ego, y por ello no puede “tocar” el ascenso espiritual debido a que no está preparada para ello.

Cuando la persona trabaja con su ego y quiere iniciar el ascenso espiritual con él, en su forma actual, ella sólo se confundirá y se destruirá a sí misma. Es como un niño que grita “quiero” y entra en un lugar que no debe, y nosotros tenemos que protegerlo de ponerse a sí mismo en peligro. Es lo mismo aquí; cuando la persona que no conoce las instrucciones, ni siquiera puede acercarse al ascenso espiritual a menos que las conozca.

Después de todo, las instrucciones le dicen cómo debe corregirse gradualmente a sí misma, según las etapas y la forma de hacerlo, y es la única manera en que la persona puede ascender. Es más, ella enfrentará problemas en todos los niveles: Será empujada hacia abajo de la montaña, se caerá y subirá de nuevo, tratando de subir de un nivel a otro, como un niño que aún no es lo suficientemente fuerte como para levantar una pierna.

La persona es arrojada hacia atrás, cae, rueda unos cuantos niveles hacia abajo, y luego tiene que subir de nuevo, pero a medida que se eleva hacia los niveles previos, ella ya los entiende mejor. Se dice a sí misma: “¡Vaya! ¡Ahora lo entiendo!” Ella trata de subir un poco más alto, y cae dos niveles más abajo. Entonces, cuando asciende desde el nivel inferior al nivel medio y luego al superior, comienza a comprender mejor el nivel medio, puesto que ya lo descubre no en la Luz de Nefesh, sino en la Luz de Ruaj.

Ella comienza a entender mejor este nivel, y entonces cae tres niveles hacia abajo. De lo contrario, ¿cómo puede entender eso? Con el fin de entender las razones, ella tiene que descender. Desde este estado en el que ella es creada como existencia de la ausencia, incluso antes de la creación de nuestro mundo y antes de su actual comprensión de cómo y qué es ella, precisamente a partir de este punto, es que tiene que entender su yo actual y cómo seguir adelante.

Así que a partir del punto actual de nuestra vida, nosotros recordamos los años que han pasado y los entendemos mejor que cuando sólo estábamos viviéndolos. Por eso decimos: “¿Fue realmente así o yo estaba soñando?”

Es decir, nuestra vida fue como un sueño. Ahora, si alcanzamos los niveles superiores y miramos en retrospectiva desde nuestro nivel actual, nosotros empezamos a entender que todo esto estaba predeterminado precisamente para que ahora, en mi forma actual, yo sea capaz de ver todo mi pasado y estar de acuerdo con aquel que ha preparado todo esto para mí: con el Creador.

Pregunta: ¿Significa esto que yo justifico todo el camino, sin importar lo que yo haya atravesado, todo el sufrimiento?

Respuesta: El asunto es que yo ahora ya no veo todo el sufrimiento. Veo los cambios necesarios que he tenido que atravesar con el fin de estar hoy en contacto con el Creador. Por eso siempre hay descensos mayores que los anteriores.

El Libro del Zóhar nos habla acerca de Rabí Shimon quien ha pasado por todos los niveles de alcance espiritual, y cuando le faltaba un nivel para el final de la corrección, descendió a lo largo del camino hasta la parte más baja, y sólo entonces sintió que enfrentaba el último nivel, el nivel 125.

Pregunta: ¿Significa esto que se le había quedado la chispa del último nivel?

Respuesta: De lo contrario él no habría estado en la parte más baja, ya que es posible medirse uno mismo sólo en comparación con la parte más elevada. De tal manera que, la persona no puede avanzar espiritualmente, si no recibe el método de corrección y no ha pasado a través de los tres días de alienación de su ego.

Los tres niveles son necesarios con el fin de separarse totalmente uno mismo de un atributo y pasar al siguiente. Esto se debe a que los dos niveles que están cercanos uno al otro tienen algo en común, y la persona tiene que estar no entre dos niveles, sino entre tres niveles, es decir que tiene que pasar del nivel inferior a uno superior y luego incluso a uno más elevado. Entonces, a través del nivel medio ella se separa del nivel inferior.

Posteriormente, es posible corregirse a sí mismo con el fin de “lavarse uno mismo las vestiduras”, es decir, corregir cierto nivel del ego, la cuarta parte.

Entonces, ustedes pueden acercarse al Monte Sinaí hasta determinado círculo. Tienen que ver este círculo y entenderse a sí mismos, entender sus atributos egoístas frente a los altruistas. Cuanto más se corrija la persona, más alto puede subir en la montaña, lo cual simboliza el ego y el ascenso por encima de ella. Al fin y al cabo, todo el ego del Faraón, todo lo que representa Egipto, el ego universal se han convertido en el monte. Sinaí.

De Egipto solo podían escapar, pero aquí ustedes tienen que elevarse por encima de su ego y empezar a trabajar con él. La diferencia entre estos dos estados es que en medio reciben este método de corrección, la Torá. Después de todo, sin el método de corrección no pueden ni siquiera empezar a corregirse. Ahora ustedes tienen la oportunidad de subir a la montaña.

Pregunta: ¿Qué significa “ninguna mano lo tocará a él, sino que será apedreado”, y “cuando suene largamente el cuerno de carnero, subirán al monte?”

Respuesta: La piedra es sinónimo del ego, “el corazón de piedra”. El cuerno de carnero es el descenso de la Luz superior del alcance, de la revelación. Yo la recibo al escuchar (el atributo de Bina). Cuando empiezo a oír el sonido del cuerno de carnero, este me corrige y yo comienzo ver, es decir que la visión, la comprensión, se revela en mí. La vista es un nivel más elevado.

(105692 – Del Kab.TV “Secretos del Libro Eterno” del 2/18/13)

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