Un puente angosto entre los mundos

Dr.Michael LaitmanNo existe un estado más elevado que el de la anulación propia, el de la anulación del ego, de todos nuestros deseos y pensamientos privados, de nuestra actitud anterior, de nuestros planes, metas y expectativas. Es una anulación de mi “yo”, como si nunca hubiera existido, ahora no existe, ni existirá en el futuro.

Todo lo que hay en mí, incluso la chispa, la gota de la que tengo que nacer, también le pertenece al superior y no a mí, ya que proviene de Él. Yo tengo que anularme hasta tal medida, que esta gota de la cuál ahora comienzo a desarrollarme, también sea una gota de la Luz que tampoco me pertenece. Es difícil de imaginar, pero de hecho, entrar en la espiritualidad es cuando la persona se neutraliza totalmente a sí misma. Entonces lo único que va de abajo hacia arriba es la chispa que ella tampoco se atribuye a sí misma.

Por lo tanto el trabajo en la anulación propia, es obligatorio aquí. Después del Majsom (barrera), nosotros comenzamos a trabajar con el deseo de recibir de manera diferente a la forma en que lo hicimos por debajo del Majsom, durante el tiempo de preparación. Así la persona comienza a crecer en el mundo espiritual y ella crece de un movimiento al otro al incrementar la anulación propia. Por encima de esta anulación, ella trabaja con su deseo por el bien de los demás, el cual está más exaltado que la simple anulación propia. Aquí ella demanda adhesión completa con el otro y la habilidad de cuidarlo por el amor construido por encima del odio.

Este es el primer estado espiritual en el cual trascendemos de un mundo al otro, su total auto anulación hecha por medio de la Luz que Reforma.
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De la 2º parte de la Lección diaria de Cabalá del 4/22/13, El Zóhar

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