Una piedra contra la otra

Dr. Michael LaitmanRabash, Carta 40: Y ustedes podrían preguntar, “Qué se puede hacer si él siente que tiene un corazón de piedra hacia su amigo…”

El consejo es muy simple: La naturaleza del fuego es que al frotar unas piedras contra otras, se inicia un fuego… Y sólo cuando ambas tienen la intención de dar un regalo y no de hacer caridad, por el desgaste de los corazones, incluso de los más fuertes, cada uno sacará calidez de las paredes de su corazón, y la calidez encenderá las chispas de amor hasta que se forme una prenda de amor. Entonces, ambos estarán cubiertos por un manto, es decir, un solo amor los rodeará y los envolverá a ambos, puesto que es sabido que el Dvekut [adhesión] los une a los dos en uno.

Cuando la persona comienza a trabajar en un grupo, ella no se siente rechazada por los demás. Esto ocurre tan pronto como ella siente la necesidad de conectarse con los amigos, dado que este es el medio para alcanzar la meta, la vasija para la revelación del Creador y a través de esta conexión, ella alcanza otorgamiento y adhesión, y sólo después de eso los demás son llamados “amigos” y no antes. Aquí es donde comienzan los problemas. Estas personas ya no parecen extrañas: cada una toma un cierto color, una forma, y ​​se vuelve versátil y llena de emociones diferentes.

Los amigos convocan emociones muy complejas en ella y ya no es fácil conectarse con ellos. Ella ya no quiere conectarse con ellos. Ya no quiere abrazarlos y sentarse a comer con ellos en la misma mesa o bailar juntos. Le sobrevienen diversos pensamientos malvados con respecto a sus relaciones con los demás y comienza a sentir que es muy difícil conectarse con ellos.

Cuanto más comprende ella la necesidad de conectarse, más distante e irreal le parece esto. Se evocan cada vez nuevas interrupciones. Es acerca de este tipo de trabajo que la Torá nos habla por primera vez, en la historia de Abraham, Isaac y luego de Jacob, los hijos de Jacob y de José. Finalmente, este trabajo se convierte en el exilio en Egipto, en el que la persona siente tan terrible distancia de los demás que es imposible ignorar esto y es imposible conectarse.

Cuanto más intente la persona superar su ego y conectarse con los demás, menos lo consigue. Ella experimenta “siete años de la saciedad” y “siete años de hambre”, con respecto a la conexión, puesto que toda la guerra contra la inclinación al mal es sólo con respecto a la conexión. Entonces vienen las plagas de Egipto, las plagas del Faraón, las cuales obligan a la persona a entender finalmente que sólo la Luz superior puede ayudarle.

Ella decide que ya no puede vivir sin amor absoluto, eso romperá el corazón y los pedazos de su corazón penetrarán los corazones de sus amigos. Esto es lo único que ella quiere y nada más que eso. De esta manera ella comienza a trabajar en el amor que no se convierte inmediatamente en amor verdadero, ella comienza por hacer algunas conexiones preliminares, pero al menos es un poco de conexión.

(107551 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 16 de Mayo del 2013)

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