thumbs_laitman_276_01 (1)Las dos convenciones actuales, Krasnoyarsk y San Petersburgo, marcan el comienzo de una nueva etapa. De ahora en adelante, nosotros comenzamos una preparación práctica para la unificación en un nuevo grado.

Si  alguno de los círculos en el mundo no participan en el proceso, esto los arrojará a un lado y no podemos darnos ese lujo. Por supuesto, no “atacamos” a nadie, no imponemos ningún requisito inflexible; sin embargo, necesitamos entender que debemos unirnos en el futuro próximo. Y debemos, digamos en seis meses, llevarlos a todos gradualmente a este estado.

En este momento, estamos involucrándonos en una preparación al máximo antes de la convención en San Petersburgo. Debe ser el resultado de la preparación conjunta, la cual aún no hemos tenido. Necesitamos sentirla de “primera mano”, sentirla con “cada fibra del alma”. Toda nuestra vida, el mundo entero, la realidad actual, es la preparación para la corrección final. Se nos dice que aquel que no laboró, que no se preparó para el Sabbath por adelantado, ¿qué va a comer en Sabbath? En esencia, todo el periodo de seis mil años es preparación, es decir adición de vasijas, deseos, los cuales primero limpiamos de egoísmo y después corregimos para recibir con el fin de otorgar.

Me dirijo a todos: Ahora aplicamos más esfuerzos en la preparación para la convención y tenemos que familiarizarnos de antemano con lo que nos espera ahí. El tema de la convención,  su horario exacto, canciones y eventos, todo esto está relacionado con la preparación. Nuestros grupos en el mundo tienen que saber lo que tendrá lugar en San Petersburgo durante los tres días.

Entonces, serán capaces de planear su tiempo por adelantado y organizarse para no sentarse frente a la pantalla en anticipación a algo nuevo. Es malo si las nuevas cosas para nosotros son los elementos formales, técnicos. No necesitamos ninguna sorpresa externa, sino sorpresas internas. Es por eso que cuanto más nos familiaricemos con los elementos externos, mejor será.

Necesitamos traducir las canciones y los eslóganes de la convención a los principales idiomas. Todos deben conocer desde antes los detalles de la organización, el programa, el plano de las instalaciones, temas de la reunión de amigos, cada detalle. Esta será la “infraestructura” del proceso de preparación.

Tenemos que construir intenciones por encima de ello, leer ciertos materiales, escuchar música especial, etc. No necesitamos ninguna sorpresa. Si a una persona le gusta algo, puede escucharlo con placer cien veces y no rechazar siquiera la vez número ciento uno. Es la repetición lo que forma la vasija. Si no trae placer la primera vez, vendrá cuando ya existan las Reshimot que se cumplen. Se nos dice, “Comeré lo que he almacenado antes”. Un éxito decisivo en el momento crucial es posible sólo debido a la preparación cuidadosa.

Hasta ahora, hemos tomado un diminuto beneficio de nuestras reuniones porque no nos preparamos como era necesario. Esta vez, si la preparación es correcta, sentirán cuán efectiva puede ser la convención. Al prepararnos, estamos construyendo nuestra vasija colectiva y nuestros esfuerzos en esto son la base de la futura unidad.

Por el contrario, al llegar a la convención sin preparación, les digo hola, agito la mano hacia mis amigos, y permanezco solo entre el “ruido externo”. Sin preparación previa no seré capaz de sentirme integrado en las dos mil personas y a través de ellas en los otros dos millones. Es por eso que existe sólo un riesgo, que en vez de preparación se “hundan” en la anticipación. Esas son dos cosas diametralmente opuestas.

Estamos hablando de un momento psicológico clave. No me fio de ninguna circunstancia, no me digo, “Habrá un día, habrá comida”. No, yo mismo preparo la comida para este día; de otra manera, pasaré hambre porque entonces será muy tarde. Sé exactamente qué esperar, qué necesitaré en relación a los detalles, en todas las sutilezas. Trabajo durante seis días y entonces viene el Sabbath.

Si nuestras conversaciones los “motivan” sólo a sentarte y esperar por algo, en ese caso en nuestra convención, nuestra “mesa” estará vacía. Entonces, no espero nada, no tengo esperanzas en nada, sino que preparo todo lo necesario. Y entonces confío en que tendré éxito.

(110767 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/25/13, Escritos de Baal HaSulam)

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta