Amar al otro, no en palabras, sino en hechos

Dr. Michael LaitmanPregunta: El mandamiento de amar a tu prójimo como a ti mismo es conocido en todo el mundo. Entonces, ¿cómo difiere su interpretación original de la interpretación convencional?

Respuesta: Se trata de la diferencia entre Abraham y Babilonia. En Babilonia, fue aceptado mantener el egoísmo no corregido y, al mismo tiempo, gritar acerca del amor. Por otro lado, el método de Abraham, es decir, la propiedad de la misericordia (Jassadim), es la auto corrección en el camino hacia el otorgamiento, donde el otro se vuelve más importante que ustedes mismos.

Esto sólo puede lograrse a través del trabajo de grupo basado en Abraham y construido por él. En ese momento, después de haber reunido a las personas, él comenzó a enseñarles la auto negación, la auto anulación, y la unidad hasta el punto del amor por el otro como a uno mismo. Uno debe llevar a cabo este trabajo en la práctica, de manera precisa, en el grupo donde construimos nuestro entorno.

Por lo tanto, yo no veo personas involucradas en esto en ningún otro sitio. En las últimas generaciones, nadie excepto Baal HaSulam y Rabash en particular, escribieron acerca de la necesidad decisiva de la unidad y la garantía mutua.

¿Facilitan la corrección del egoísmo las diversas religiones y creencias, círculos y organizaciones que predican el amor por el otro o ella simplemente implantan tales o cuales atributos colectivos? Por ejemplo, la Alemania nazi también unió a las personas.

Entonces, la pregunta es de qué clase de unidad que estamos hablando.

Tenemos una metodología que le permite a la persona unirse con otros, darse ella misma al entorno a fin de revelar otorgamiento y amor mutuos por el bien de toda la humanidad, no sólo a alguna parte de ella que se escuda en métodos fascistas o proteccionistas, y en última instancia, lograr una forma de otorgamiento y amor absolutos y abstractos, en otras palabras, darle contento al Creador.

Ustedes pueden encontrar en Internet una gran cantidad de material sobre el amor por el otro. Todos hablan de él, sin mencionar a Israel y a Abraham, como si fuera un invento personal o de propiedad de su religión. Cuando el egoísmo cubre los ojos, las personas no entienden la profundidad del asunto, no conocen la historia, y afirman que conocen la verdad última. No hay nada que puedan hacer al respecto.

Por nuestra parte, ya estamos basados ​​en el método de Abraham. Él descubrió el amor por el otro como a uno mismo y, después de haber salido Babilonia, adoptó esta metodología. Entonces, Moisés la desarrolló por medio de la unidad en el Monte Sinaí, y así sucesivamente. En general, nosotros estamos hablando acerca de la tarea del pueblo de Israel, acerca de sus fundamentos. Este se formó originalmente sobre esta base. Si no existieran los fundamentos, no habría habido nación.

Todas las demás naciones llegaron a existir de manera natural, pero Israel “no es un pueblo” en este sentido. Ella no se encuentra entre las demás naciones, porque su fundamento es el otorgamiento, el amor por el otro como a sí mismo, separada de la realidad de nuestro mundo. Israel son las personas conectadas entre sí por el deseo de encontrar entre ellas otorgamiento y amor, y de elevarse en este amor por encima de su deseo egoísta. No existe una nación de Israel sin este fundamento. En otras palabras, no se le puede llamar “un pueblo” mientras se encuentre en el exilio del mundo espiritual.

Los judíos en Egipto no fueron una nación hasta que salieron de la esclavitud y aceptaron los medios que les permitían vivir como un hombre con un corazón, en garantía mutua común. Sólo entonces se convirtieron en un pueblo. Hoy, ellos nuevamente no son un pueblo, sino una reunión de exiliados.

No es por casualidad que a lo largo de historia, los judíos se preocuparon tanto por la educación. También nosotros queremos establecer el método de educación integral en medio de nosotros y luego pasarlo a toda la nación y al mundo entero. Solo hay una razón para ello: Éste no existe sin la nación.

Los mismos conceptos de “pueblo”, “país” y “sociedad” entre los judíos seguían la educación. Antes que Abraham los educara, que les enseñara a quienes escaparon con él en Babilonia, ellos no eran un pueblo. Después de todo, es necesario tener el “pegamento” que conectará a las personas en una sola; de lo contrario ella son extrañas entre sí. Es la educación en el principio del amor al otro como a uno mismo lo que los reúne en un grupo unificado o una nación unificada. Por supuesto, son un pueblo único, diferente a todos los demás. Ellos están unidos de acuerdo a las condiciones de nuestro mundo, y con el fin de unirse, Israel debe aceptar los términos del mundo espiritual.

Este es el origen de su completa oposición al resto del mundo en términos de educación y de la esencia del amor por el otro. Si los demás están dispuestos a distribuir este principio a sus naciones, Israel no puede limitarse a sí misma, porque esto no es amor como debe ser. Inicialmente, nosotros debemos ser conscientes de la meta de la creación y llevarla al mundo. De lo contrario, en vez de amor, existirá el “ego de la gente”, el “ego nacional,” o, como se le conoce hoy, “orgullo nacional”, lo cual es absurdo. Israel no puede tener nada como esto. Tiene que limitar su ego y conectar a ella los valores espirituales, superiores en vez de jactarse de sus diferencias en los asuntos de este mundo.

(109554 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá 3 de Junio del 2013, Escritos de Baal HaSulam)
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