Crisis: La búsqueda de la solución

Dr. Michael LaitmanHoy en día, gradualmente hemos logrado conciencia de que nuestra existencia es perjudicial, y a esto le llamamos “crisis“. Aún no creemos que esta sea una crisis general que abarca todos los ámbitos de la existencia humana. Todavía no entendemos ni conectamos todas las crisis individuales en la familia, en la educación, en la cultura, en la ciencia, en las relaciones, y lo más importante es que la crisis amenaza nuestra existencia, financiera, económica y ecológica. Sin embargo, todas estas crisis son esencialmente la misma crisis.

En general, la palabra “crisis” en su traducción y significado correcto simboliza nacimiento. En el hebreo antiguo y en arameo, el término indica la misma cosa, un lugar en el que una mujer da a luz. En la antigüedad había piedras especiales de parto en las que una mujer daría a luz con la ayuda de parteras. Este lugar era llamado “Mashber”. Dicho concepto simboliza el nacimiento en muchos idiomas, traducido como el “nacimiento de algo nuevo”.

Es decir, nosotros no vemos la crisis como la ven todos aquellos que quieren obtener cada vez más de este mundo, quienes entre tanto actúan como egoístas sin ninguna deliberación. Ustedes pueden ver que hay muchos que piensan que en esta crisis algo debe corregirse ahora y entonces todo estará bien, como lo estuvo antes de ayer.

Pero últimamente cada vez hay menos personas como estas y vemos que todas estas cosas suceden muy rápidamente. Después de cinco años de crisis, ya está claro que continúa y que no desaparecerá gradualmente por sí sola así no más. Ellos ya están diciendo que tomará alrededor de veinte años para corregirse como si fuera posible, a pesar de todo, corregir algo con los viejos métodos. Ya ha quedado claro que esta crisis no terminará en un año o el año siguiente.

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, la crisis continuará, evolucionará y se hará más profunda. Nosotros aún alcanzaremos estados que en la actualidad nos parecen imposibles, en los que las personas perderán su rostro humano, volviéndose como animales salvajes, tomando sobre sí mismos las leyes, normas generales y normas de conducta consideradas inhumanas, por debajo del nivel humano a lo largo del siglo XX. Las convenciones aceptadas serán dejadas de lado por nuestro ego evolutivo y, en general, descenderemos gradualmente hasta el nivel de la bestia.

En el camino, podría incluso haber guerras. Vemos cómo esto está sucediendo en el mundo de hoy, cuando de repente sin motivos aparentes éstas estallan en diversas regiones y naciones y comienzan a aparecer fenómenos cuyas verdaderas razones no están claras para nadie. Esencialmente estas razones siempre existieron, pero estaban profundamente enterradas y no eran visibles, o al menos no eran lo suficientemente importante como para suscitar problemas, por ejemplo en Siria o el Líbano, y así sucesivamente. Aquí se habla acerca de los problemas sociales y políticos.

Además de esto, hay razones económicas muy profundas, porque el ego se manifiesta ante todo en el ámbito económico. Esto se debe a que la economía refleja la conexión entre nosotros, quién le da a quién, cuánto y cómo reciben ellos. Por lo tanto, la economía nos muestra en primer lugar, hasta qué punto el sistema se ha vuelto incontrolable. Nosotros no entendemos qué las leyes están gobernándonos por completo actualmente, porque el mundo está elevándose a otro nivel. De acuerdo a su nivel de desarrollo, éste ya ha pasado por la etapa egoísta y ha llegado a un límite determinado. Y como Baal HaSulam ya lo esperaba a principios del siglo XX, a partir de ahora tendremos que llegar cada vez más a la conciencia de que tenemos que conectarnos.

Básicamente todas estas condiciones también existían en Rusia, en el momento de la revolución socialista. Estas fueron todas las revelaciones del desarrollo interno del ser humano hacia un nuevo orden social. Pero al final, no pasó nada. Como ustedes saben, Baal HaSulam tenía muchas esperanzas de que las revoluciones en Rusia y Polonia se desarrollaran de manera diferente, y no sólo que tomaran el poder en sus propias manos y establecieran un nuevo orden egoísta, un nuevo gobierno. La Primera Guerra Mundial fue un “detonante”, el primer “disparo”, el primer impulso hacia el hecho de que el mundo debe empezar a cambiar.

Por lo tanto en la sabiduría de la Cabalá se nos dice que si las personas no logran entender que la evolución debe hacerse a través de conexión por encima del ego, lo cual en la actualidad está llevándonos hacia esta conexión, el mundo entonces seguirá volviéndose cada vez más incomprensible. Esto se debe a que la naturaleza descubierta previamente dentro de cada uno de nosotros y de todos juntos, nos empujó durante miles de años en forma egoísta. De acuerdo a nuestro ego, nosotros desarrollamos la ciencia, la tecnología, el comercio y las diversas relaciones sociales, cambiamos la sociedad, atravesamos un cambio en cuanto a la forma…

Pero en última instancia el ego alcanzó el final de su desarrollo y comenzó a “dar vueltas” retrocediendo sobre sí mismo. ¿Por qué? Esto se debió a que la naturaleza ha desarrollado y expuesto todo el ego, expandiéndolo a un estado de  conexión mutua absoluta, global “redonda”. Por consiguiente, también nosotros debemos ser “redondos”, es decir, conectados en un todo único, y no estamos haciendo esto.

Lo revelado aquí no es sólo una especie de desorden; más bien es una diferencia fundamental entre nuestro mecanismo económico, político, social, e interno, y todo lo que existe, ese sistema, ese programa que la naturaleza trae para nosotros. Esto se debe a que comenzó a descubrirse no sólo de forma cada vez más egoísta, sino de forma de comunicación egoísta. Y, no obstante, dentro de este sistema están comenzando a revelarse diversas conexiones altruistas entre nosotros, por medio de las cuales estamos transformándonos completamente.

Así, está formándose una superposición entre los dos sistemas. La Naturaleza, el sistema interno, se descubre cada vez más como altruista, solidario o analógico, mientras que nosotros llegamos a existir dentro de un sistema de conexión mutua egoísta que hemos desarrollado a través de miles de años. Y así, la naturaleza que despertó este desarrollo egoísta en nosotros, ahora ha cambiado y sigue cambiando cada vez más. Esencialmente, el Creador, el sistema de conexión integral, ha comenzado a revelarse más y más dentro de la sociedad humana, dentro de la civilización.

Este estado de oposición entre los dos sistemas es peligroso y no está del todo claro para nosotros. Por lo tanto, ninguno de los líderes de hoy, científicos, tecnólogos, científicos políticos, sociólogos, políticos, economistas o financistas, ninguno de ellos sabe cómo manejar este sistema.

Este es el mayor problema. Nosotros siempre nos regimos por medio del ego en desarrollo; nos dirigimos hacia diversos objetivos y áreas. Alguien que era más egoísta, más inteligente, aprovechaba. Tratamos de hacer esto también de otras formas, como a través de la revolución socialista, pero en ese entonces no había ningún método para conectar a las personas, y así, al final los egoístas subieron al poder y comenzaron a administrar, sólo con consignas socialistas y altruista, pero esencialmente con el mismo sistema egoísta. Por lo tanto, de esto no salió nada en absoluto, por el contrario, todo empeoró.

Y no está claro cómo seguirá avanzando y desarrollándose el mundo antes de que éste descubra que hay un método de transición de ese sistema egoísta en el que toda la civilización humana se encuentra, a un sistema altruista integral. Por lo tanto, depende de nosotros el aclarar esto y el contárselo a los demás.

 (109846 – De la preparación para la Convención en Krasnoyarsk del 12 de Junio del 2013)
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