Dos detrás de un volante

Dr. Michael LaitmanPregunta: Supongamos que yo invierto todos los esfuerzos posibles para acercarme a mi esposa, todavía no encuentro reciprocidad de parte de ella. ¿Existe algún tipo de límite para esto en el que pueda yo decir que de acuerdo a la forma en que reaccione mi pareja vale la pena detenerme y esperar?

Respuesta: Yo debo ayudar a mi pareja, no sólo detener mis intentos decidiendo que ya he intentado lo suficiente y ahora puedo relajarme. Simplemente entiendo que en una mejor relación yo la mimaría muchísimo y la despertaría, ella no podría tolerar una buena relación así de mí y mantener el balance.

Incluso cuando me refreno de mostrarle bondad y amor excesivo, hago esto por amor. Como con los niños, es imposible ser muy bueno con ellos sin echarlos a perder a través de los excesos.

Es necesario considerar básicamente que todos somos “bestias”; todos debemos trabajar en nosotros mismos para volvernos humanos. Esto es posible sólo a través del trabajo recíproco en la familia, y luego en toda la sociedad.

Pregunta: ¿Qué se considera un buen resultado aquí?

Respuesta: Es posible estar satisfechos con el resultado si empezamos a sentirnos los unos a los otros. Yo ya no me acerco a mi esposa como si estuviera viajando en un auto a un destino distante; más bien, nos encontramos cercanos unos de otros y giramos el volante en conjunto. Necesitamos sentir que tenemos deseos comunes, los suyos y los míos, y ambos los manejamos. Nuestros dos egos, el mío y el de ella, permanecen debajo, mientras que nuestro deseo de otorgar compartido con el otro se encuentra arriba. Somos como dos científicos, como dos humanos que trabajamos juntos en nuestra “bestia”
(110440)
Del Kab.TV “Una nueva vida # 46” del 8/01/12

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