El defecto del desacuerdo

Dr.MichaellaitmanBaal HaSulam, “Paz en el mundo”: Y en nuestro asunto, el beneficio de todas y cada una de las personas dentro de su colectivo es evaluado no de acuerdo a su propia bondad, sino de acuerdo a su servicio al público. Y viceversa, nosotros estimamos el atributo de maldad de todos y cada uno de los individuos, sólo de acuerdo al daño que uno causa al público en general, y no por mi propio valor individual. 

Esas cosas son claras como el agua, tanto desde perspectiva de la verdad que hay en ellas como desde la perspectiva del bien en ellas. Esto se debe a que lo que se encuentra en el colectivo es sólo lo que se encuentra en el individuo. Y el beneficio del colectivo es el beneficio de todos y cada uno de los individuos: quien daña al colectivo toma su parte en el daño, y quien beneficia al colectivo toma su parte en el beneficio, dado que los individuos son parte del todo, y el todo no tiene de ninguna manera más valor que la suma de sus individuos.

El egoísmo no nos permite entender y aceptar esto; éste distorsiona la imagen. Sin embargo, al observar estas cosas imparcial y objetivamente, tendremos que aceptar que todo es como es. Si ustedes siguen la lógica simple normal, es claro que así es como debe ser. La naturaleza es un mecanismo integral unificado. Y obviamente cada parte en este depende de todas las demás, y el sistema como un todo depende de todas sus partes. En este caso, por supuesto, el beneficio individual y el beneficio colectivo son lo mismo.

Pregunta: Pero la rueda dentada individual en este mecanismo no tiene libre albedrío ¿Entonces cuál es el punto de decir si es buena o mala?

Respuesta: En realidad, la rueda en sí misma no tiene libre albedrío. No puede decidir si debe o no rotar para el beneficio de la comunidad. Cada uno hace lo que él o ella está predestinado desde Arriba a hacer.

Sin embargo, este sistema tiene un mecanismo similar a un embrague: el asunto es el grado en el que estoy comprometido con la “maquinaria” para rotar con ella sin hacer preguntas.

Pregunta: ¿Entonces tenemos libre albedrío?

Respuesta: Está en querer rotar, o en rotar contra tu voluntad. Mi libertad es un acuerdo. Pero estaré trabajando en cualquier caso, ya sea “bajo la prensa”, bajo la presión del “rodillo del desarrollo”, o por nuestro propio acuerdo, con placer.

En general, el sistema es perfecto y actúa con absoluta eficiencia, pero yo lo siento y percibo, de acuerdo a la medida de mi consentimiento hacia su trabajo. En adición, otros lo ven de la misma manera, y entonces al final, todos sentimos el defecto colectivo del desacuerdo, del individuo o del sistema.

Sin embargo, nuestra percepción no afecta al sistema en sí.

Pregunta: ¿Cómo podemos acelerar la corrección?

Respuesta: Deseando estar de acuerdo con el trabajo del sistema, con el movimiento de sus partes. Esto cambiará todo en mis sensaciones. Yo añado y no retiro nada en la verdadera realidad; la diferencia está sólo en cuán distorsionada está su imagen por el “espejo deforme” de mi egoísmo.

Toda mi vida se despliega sobre este lienzo al “pintarme” en relación al verdadero sistema, estando en desacuerdo de una manera u otra. Yo le llamo a esta imagen “mi mundo”. En esencia, es un retrato, una impresión de mi desacuerdo con la naturaleza original, con el amor absoluto. Todo mi ser es la proyección en cierta “pantalla”, que bosqueja esta “discrepancia de opinión”. No veo el sistema real; no veo nada, sino mis propios defectos internos.

Pregunta: ¿Existe algo que esté separado de la plenitud de percepción, mi “rincón” personal?

Respuesta: Si. Yo puedo sentir mis deseos según el grado de su oposición al sistema. Así, mi mundo, como la realidad espiritual, también consta de 613 partes, pero cada una de ellas aparece ante mí como opuesta al todo.

Esta oposición está dividida en 125 grados o etapas de equivalencia de forma o de no equivalencia. Ahora estoy de alguna forma más allá del último grado, del 125, en completa separación, en absoluta falta de entendimiento, después, al elevarme cada grado, descubriré la discrepancia entre el sistema y yo a una mayor resolución, y al corregir esos defectos, me acerco al acuerdo, a la “fe completa”, a la completa adhesión.

Así, por el momento, yo me veo y me siento sólo a mí mismo en relación al estado que quieren mostrarme. Por supuesto, por comparación, no se me ofrece inmediatamente el mundo del Infinito, el sistema ideal de la naturaleza, el Creador. Es imposible porque en este momento puedo distinguir sólo una diminuta discrepancia, como un niño que es alentado a estudiar bien en clase, y si tiene éxito, es alabado como un “excelente” estudiante.

Al mismo tiempo debemos recordar: Ahora yo me veo a mí mismo, y nada más.
(110682)
De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 6/24/13, Escritos de Baal HaSulam “Paz en el mundo”

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