El más elusivo mandamiento

Dr.MichaellaitmanLa Torá, Éxodo 20:3 – 20:5: No tendrás otros dioses ante Mí. No harás para Ti una imagen tallada, ni ningún tipo de semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas por debajo de la tierra; no te inclinarás ante ellas, ni les servirás a ellas; porque Yo el SEÑOR tu Dios, soy un Dios celoso, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que Me odian; y muestro misericordia a la milésima generación de aquellos que me aman y guardan Mis mandamientos.

Los mandamientos son considerados la base completa del código humano de toda la existencia humana. Ellos son reconocidos por todas las religiones, por todas las sociedades, y sirven como base para una vida social. Sin embargo, en la Cabalá, estos tienen un significado totalmente diferente.

En otras palabras: “¡Yo soy el único! ¡Soy incorpóreo! ¡No puedo ser representado, imaginado, o entendido! ¡Yo les doy ninguna pista de Quién soy! ¡No puedo ser metido entre sus bolsillos, puesto en la esquina, o colgado en la pared. Es imposible que hagan de Mí un amuleto, ni puedo ser moldeado como alguna especie de señal! ¡Nada de eso es posible! “

Los seres humanos son muy diferentes. Un niño toma un juguete y no lo suelta en un mes o dos. Éste lo calma.

La persona va a un templo, reza, se confiesa, y se enfría. ¡Todo estará bien! Para todos, este es un medicamento, un remedio para resolver sus preocupaciones, es la forma de prevenir diversos problemas sociales, familiares, y demás.

No tenemos nada tangible aquí. Si es imposible imaginarlo a Él, es decir que no hay nadie a quien apelar, este es un gran problema. ¿Se traduce esto en el hecho de que Dios no existe para la persona común que vive en este mundo? Nosotros somos incapaces de visualizarlo o sentirlo a Él. Él es una propiedad abstracta de otorgamiento, algo sin forma que lo llena todo y, al mismo tiempo, nada. ¿Qué sensores nos permitirán revelarlo a Él? Tenemos que empezar a sentirlo a Él de una u otra manera. Sin embargo, no hay nada a nuestro alrededor.

Nosotros simplemente no podemos imaginar al Señor, al poder superior, como es descrito en la Torá, ni podemos establecer contacto con esta fuerza. Con el fin de mantenernos en contacto con Él, debemos agarrar algo, apelar a alguien, y representarlo a Él de alguna manera.

Pregunta: ¿Por qué se nos cortan estos “hilos”? Es como si estuviéramos flotando en el aire. ¿Por qué es así?

Respuesta: Esto se debe a que nosotros tenemos que encontrarlo a Él en un nivel completamente diferente. Debemos elevarnos hasta su nivel. Entonces, sentiremos algo que no hemos percibido antes y definiremos las cosas que anteriormente no pudimos comprender. Esto será posible porque adquiriremos un nuevo conjunto de sensores llamados las cinco Sefirot.

Antes de lograr esto, no hay tal cosa como “Dios” para nosotros. ¡No hay nada en absoluto! Por supuesto, existe la naturaleza que nos retuerce, tira de nosotros hacia adelante, y juega con nosotros, nos obliga a seguir viviendo, a dar a luz a alguien, controla nuestro comportamiento en nuestro entorno y sociedad, y luego nos entierra en el suelo. Eso es todo.

Yo lo estoy exagerando todo al mostrar que las personas no tienen ninguna conexión con el Creador, o con la Torá, con lo que sea. Es por eso que se nos dice que la Torá no tiene mancha, puesto que nadie la ha tocado, ni siquiera una vez.

La Torá es una enseñanza; es un mecanismo espiritual que está totalmente desconectado de los seres humanos. El hecho de que la hayamos elegimos como fuente de nuestras hermosas reglas y leyes jurídicas es muy tranquilizador. Sin ella, sólo seríamos bárbaros.

No obstante, yo quiero poner énfasis en que estas reglas y leyes no tienen nada que ver con la auténtica Torá. Debemos entender que el poder de la Torá, su veracidad y la esencia misma de ésta no se refieren a las reglas o leyes. No importa lo que hagamos en este mundo. Lo que importa en realidad es si nos elevamos al siguiente nivel en el que el Creador se nos revela. Para eso, no es necesario que Él sea observable o que aparezca como una imagen o un fenómeno. Nuestra conciencia se eleva a un nivel tal, que ya no necesitamos imágenes, puesto que logramos salir de nosotros mismos.

Esto explica el por qué el mandamiento “No tendrás otros dioses ante de Mí”, viene  de primero, por qué se considera un mandamiento importante, y por qué precede a todos los demás. Cada mandamiento posterior (el orden de estos no es aleatorio; ellos están organizados de manera determinada) delinea la ejecución de este mandamiento principal en particular.

Si uno no puede observar este mandamiento, todos los demás mandamientos no valen nada. Ellos no nos llevan a la meta. Nosotros siempre debemos tener presente este mandamiento principal. Para ello debemos cumplir con todos los demás mandamientos.(109450)
Del Kab.TV de “Los misterios del Libro Eterno” del 2/25/13

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