Eligiendo entre dos extremos

Dr. Michael LaitmanPregunta: Todo proceso evolutivo es un ciclo: Existe un principio, un clímax, y un final ¿No siente que la evolución de la civilización está llegando a su final en la sensación egoísta?

Respuesta: ¡Hoy hemos regresado a Mesopotamia! Una vez más estamos en la antigua Babilonia. Sólo que esta Babilonia ahora abarca todo el globo. La antigua Babilonia, una civilización de tres millones de personas, ha crecido hasta siete mil millones. Estamos de regreso en el lugar del cual escapamos, es decir en la misma crisis por la que pasaron los antiguos babilonios. Esto es exactamente lo que los cabalistas predijeron.

Pregunta: ¿Pero las personas en la antigua Babilonia se las arreglaron para salir del ego?

Respuesta: Ellos no superaron la crisis pero la resolvieron de una forma diferente. Se alejaron el uno del otro y se dispersaron por la tierra, lo cual nosotros no podemos hacer.

Si no resolvemos la crisis en la que estamos, usando la sabiduría de la Cabalá, a lo único que podremos recurrir será a la guerra, no hay otro camino. Este es nuestro único punto de libre albedrío, o traemos a las personas hacia nuestro método antes de que comiencen una guerra o bien están a punto de experimentar el camino de los sufrimientos; no hay otra forma.

La naturaleza no es cíclica, nunca lo ha sido y nunca lo será; ésta no se desarrolla de esa manera. Lo vemos en la naturaleza inanimada, vegetativa, y animada; lo vemos en el espacio. Si un cierto cuerpo gira alrededor de otro cuerpo, no significa que sea un ciclo sino que se mueve hacia adelante. Esto ocurre de la misma forma en que el movimiento hacia adelante y hacia atrás de una rueda nos lleva finalmente hacia adelante.

La naturaleza no necesita de ciclos. Si decimos que la naturaleza es consciente, sabia, y que nos creó y está claro que el programa que nos maneja es mucho más sabio que nosotros, entonces lo cíclico es corrupción, falto de propósito, y absolutamente no concluyente.

Los cabalistas comenzaron a escribir desde los días de Adam. Él fue el primer cabalista que descubrió el mundo espiritual hace 5,770 años y quien escribió acerca de éste en el libro El ángel Ratziel. Desde entonces todo lo que los cabalistas profetizaron se cumplió con precisión. Por lo tanto, no veo razón para que esto cambie.

La persona que estudia Cabalá comienza ver sus leyes, dado que es igual que en la física: Existen dos fuerzas, dos vectores que están equilibradas por una tercera fuerza, un Masaj (pantalla), y no hay nada excepto eso. En esto se basa el funcionamiento de todos los sistemas, de todos los diferentes mecanismos en la naturaleza inanimada, en las células vivientes, en un organismo que es una colección de células, y así en adelante, hasta llegar a la sociedad humana, a una colección de egoístas. Todos están gobernados por las mismas leyes que son clarificadas con minuciosa precisión.

Un cabalista que estudia las leyes de la naturaleza, en realidad experimenta esos estados. Así él pasa por lo que la humanidad aún no ha pasado y puede escribir acerca de ello para la humanidad  e instruirla. De otra manera, no tienen razón para hacerlo.

Nosotros comenzamos a estudiar Cabalá desde el nivel de Ein Sof (Infinito) desde donde desciende una fuerza, la fuerza positiva del otorgamiento, y entonces gracias a eso, se crea una segunda fuerza, la fuerza negativa de recepción, el deseo. Después estudiamos acerca del desarrollo de esas dos fuerzas, acerca de las cuatro fases de la Luz directa, y acerca de su descenso hasta nuestro mundo.

Por cierto, la Torá sólo describe el mundo de Atzilut, el mundo de la corrección y no lo que lo precede. “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”, lo cual significa que Bina del mundo de Atzilut genera el sistema de ZON (Zeir Anpin y Maljut). Este es el nivel más exaltado en la Torá. De hecho en Cabalá estudiamos las Sefirot más elevadas.

Cuando estudiamos esas leyes, vemos que se cumplen en todo lugar sin excepción. La naturaleza corporal es un resultado de esas leyes. Esta transparente y vemos como todo se mueve, crece y se desarrolla; vemos cómo esas dos fuerzas cooperan y generan la naturaleza inanimada, la vegetativa, la animada, y la “hablante”; vemos lo que genera cada pequeño movimiento  en nuestro mundo. Por lo tanto aquí no puede haber suposiciones.

Lo principal es que el libre albedrío que tenía la humanidad en la antigua Babilonia aún existe hoy. Pero es libre albedrío relativo. Si no quieren usarlo y avanzar por el camino bueno y consciente, significa que deben añadirse más sufrimientos para que ustedes entiendan que necesitan desarrollarse de forma positiva. De otra manera podrían llegar a una guerra mundial nuclear.

Después de todo, sin importar lo que digamos, los sufrimientos tienen un papel educativo, aun cuando estamos en retroceso continuo. Sufrimos un retroceso cuando fuimos egoístas, pero ahora no hay hacia dónde retornar, entonces una guerra será una muy seria adición que nos ayudará a entender cómo son las cosas realmente, pero eso no es nada deseable.

(109891 – De la 1° Preparación para la Convención en Krasnoyarsk del 13 de Junio del 2013)
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