La Convención en San Petersburgo: El salto comienza desde la línea de salida

Dr. Michael Laitman¡La preparación es la clave para el éxito!

  • A partir de este momento, yo tengo que imaginar la convención en su forma ideal. ¿Qué tengo que hacer esto? Reunión de amigos ¿cómo debería ser? Experiencias emocionales, ¿qué tipo y con qué medios externos podemos alcanzarlas? Lecturas, ¿sobre qué tema? Tal vez, yo mismos las recomendaré. ¿Qué preguntas preparo, qué me gustaría hacer después de las lecturas y talleres? ¿Cómo me conecto con todos? ¿Estoy preparando para percibirlos a todos? ¿Como invitado? ¿Como anfitrión? ¿Como un amigo? ¿Como estudiante? ¿Cómo maestro? ¿Como siervo? ¿Quién soy yo en relación a todos? ¿Y cómo debería comportarme en cada estado de este espectro?
  • Estoy trabajando en lo más difícil para mí. Por ejemplo, si no me gusta bailar con todos juntos, y luego me preparo de antemano para participar en esto, sin escatimar esfuerzos y para presionarme yo mismo con todas mis fuerzas.
  • Trataré de permanecer constantemente en la correcta intención, de mantenerme en ella todo el tiempo porque todos dependen de mi intención. Es cierto que yo puedo transferir la Luz a través de mi delgada “tubería” hacia ellos y por lo tanto tengo que estar constantemente “alineado”. Tengo que hablar con mi Decena: cada uno apoya todos los demás, para que ninguno de nosotros pierda este “tubo”. Nosotros lo compartimos, y queremos convertirlo en un gran canal de comunicación durante toda la convención.
  • Me preocupo de que nadie se desconecte de la correcta intención, me preocupo hasta el punto del temblor interno, en temor y ansiedad. Cuando algo le sucede al bebé, es un desastre para nosotros, es el “fin del mundo”. Ahora, me preocupo aún más. El problema es que este temor no está en nuestras manos, nosotros no podemos sentirnos bien, no somos sensibles a la separación de la intención. Por lo tanto, deberíamos estar, literalmente, con fiebre, temblando del miedo por todos, para que no pierdan la intención. El éxito depende de esto.
  • Sin importar lo que los amigos hagan, sin importar lo que digan, qué canciones canten, yo quiero que para ellos todo resulte como es debido. Yo me preocupo constantemente y cuido de ellos como la madre de un bebé que comenzó a hacer algo. Lo miro con ansiedad, si tan sólo lograra tener éxito. Se nos dice acerca de esto, “que una preocupación en el corazón de uno le cuente a los demás”. Mi preocupación se transmite a todos.
  • Trato de llegar tan temprano en la mañana como sea posible para prepararlo todo, para acelerarlo todo, y para iniciar la unión con los amigos, para que podamos sentarnos y cantar juntos, aunque haya sólo cincuenta personas, pero ya estamos empezando a llenar el “espacio” de las convenciones con nuestra sensación.
  • Cada vez que vaya y venga camino a la convención, yo trato de asegurarme de que ninguno de mis amigos pierda el estado de ánimo, la intensidad.
  • La reunión de amigos debe estar en movimiento, ser emocional, tanto como sea posible para prepararnos para las lecturas, charlas o talleres que les seguirán. Esto es muy importante. Todas las participaciones y canciones deben tener un programa claro y en una debida proporción. Las reuniones pueden no ser largas, pero deben ser sinceras. Sin esta preparación, la persona no podrá ser incluida en la atmósfera general, en el “aire” de la convención, en el cual deben respirar, vivir. Lo principal es afectarlos y tocarlos a todos. Tenemos que pensar seriamente cómo lograr esto.
  • Tenemos que encontrar una sensación mutua, un corazón mutuo, y debemos obtenerlo con la ayuda de la mente. Nosotros estamos trabajando en forma racional en la sensación de unirnos.

(111035)
De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/27/13, Escritos de Baal HaSulam

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