Lo que tenemos que alcanzar este otoño

Dr. Michael LaitmanHemos hablado y leído mucho acerca de nuestra necesidad de unirnos. Sin embargo, hasta hace poco era un período relativamente tranquilo y todavía no estábamos dispuestos a darnos cuenta de que la necesidad de unirnos es el factor fundamental determinante y que todo depende de él.

Hemos oído hablar de esto durante años, pero no sentíamos que todo lo que esperamos suceda precisamente en la unidad. El “gatillo” no funcionaba en nosotros, no había un “clic” interno, la conciencia de que el resultado de todo lo que estudiamos y hacemos está sólo en esto. Pero últimamente, se está empezando a penetrar, básicamente, al introducir la educación integral, la cual debemos aplicarnos primero a nosotros mismos.

Como resultado de la secuencia de nuestros congresos, la cual continuará hasta el otoño, llegaremos a la cualidad del “automatismo”, es decir nos convenceremos a nosotros mismos de que la corrección de nuestro alejamiento está en la unificación de todos juntos, esta es nuestra tarea. En cuanto al deseo de algo incomprensible, más alto, de la Luz, ésta se manifestará de forma automática si logramos la unidad correcta. Por lo tanto, tenemos que reconciliarnos con el hecho de que la realidad superior, en términos de deseos (Kelim), está oculta en la unidad. Si aplicamos esto automáticamente, aunque cada vez sea más difícil de dominar este enfoque, seremos capaces de entrar en el mundo superior.

Esto lo vemos en el ejemplo del exilio de Egipto, con el grupo que Abraham creó. Se pidió Faraón (egoísmo), “¡Vayamos!” En otras palabras, “arráncanos de ti, rompe con nosotros” Y cuando se dijo esto firmemente, llegaron los últimos diez golpes, las “diez plagas de Egipto”.

En realidad, se trata de las últimas diez manifestaciones del egoísmo, en las que el espesor egoísta (Aviut) se expresa en sus últimas diez capas cuando la persona finalmente ha “madurado”. A pesar de que estas diez etapas del egoísmo nos afectan, ellas también nos elevan y al final nos empujan hacia el mundo superior.

Por lo tanto, el egoísmo mismo, a medida que crece (y crece en la medida en que estamos dispuestos a conectarnos por encima de él), inmediatamente nos ayuda. Éste arde cada vez más y más caliente y entonces alcanzamos un nuevo nivel. Yo estoy seguro de que tenemos que empezar a sentir estos diez estados del creciente ego en la medida de nuestra unidad. Y luego, sentiremos que nuestros esfuerzos egoístas, por un lado no nos dan nada, pero por el otro, añaden un nuevo nivel de conexión.

En otras palabras, en nuestra unidad, necesitamos comenzar a sentirnos a nosotros mismos de manera más compleja, más “intrincada”, y al mismo tiempo ver que este sistema, similar a un circuito electrónico, consta de varios radio componentes, que todavía no funcionan. Parece que todo está en su lugar y nosotros tratamos de unirlos, sólo que todavía no hay nada. Sin embargo, a medida que avanzamos a través de golpes egoístas, encontramos constantemente cada vez más lugares nuevos, donde no hay contacto entre nosotros a un nivel más serio.

Es por ello que debemos ver nuestro egoísmo como “ayuda contra uno mismo”. Al aparecer entre nosotros todo el tiempo, éste agrega una oportunidad para que nosotros alcancemos el ego común que es necesario para el primer grado. Esto significa que no hay nada en “contra”, éste trabaja en conjunto con la Luz, y debemos ver en ella sólo una acción única de la parte del Creador: por un lado la Luz, la línea derecha, y por el otro lado el egoísmo, la línea izquierda.

Así, ella trabajan constante y alternativamente, como las dos piernas, y la persona se mueve hacia adelante en la línea media. El Creador, la Fuerza general de Arriba, maneja estas dos propiedades, y nosotros tenemos que realizarlas correctamente de abajo hacia arriba para igualarnos con el Creador. La Luz y el deseo tienen que ser iguales por nivel, y cuanto mayores sean, más cerca nos elevamos hacia el Creador.

Nuestro grupo Bnei Baruj fue creado a mediados de los años noventa, aunque tengo alumnos que llegaron a partir de 1991. Imaginen que desde ese entonces y hasta hace poco, casi no hablábamos de la unidad de manera seria. Estudiábamos las fuentes, leíamos los artículos, pero aún no podíamos empezar a hacerlo en serio, de manera práctica. Sólo ahora hemos empezado a organizar talleres y a desarrollar el método de la educación integral, pero que no estuvimos involucrados en esto hasta ahora, ya que era demasiado pronto.

Yo siento que el grupo y el mundo actualmente están unidos y dependen uno del otro. Hasta ahora no existía tal tensión, no existían tales condiciones para que pudiéramos empezar a realizar nuestra unidad en serio, activa, y prácticamente. De tal manera que yo veo los resultados de los últimos meses por el deseo (Kli) que creamos. El resultado de nuestras convenciones anteriores es el una sensación cada vez mayor de la necesidad y unidad.

Yo debo entender que la espiritualidad está entre nosotros, sólo en el interior, sólo en la intersección de nuestros deseos. Necesito imaginar esto así, automáticamente. Aun cuando el egoísmo se eleve a un nivel superior, yo, no obstante, debo encontrar ese estado rápidamente, sentir distanciamiento, experimentar odio a lo que nos separa, y aspirar de nuevo a una mayor unidad.

Además, esta unidad será cada vez más cualitativa. No se trata de conexión en el nivel material, en las canciones, en las diversas actividades, por el contrario, la sentiremos cada vez más profunda, más interna. No estará relacionada con los parámetros de nuestro mundo, con distancias, con personajes, etc.

La unidad se descubrirá cada vez más como una especie de sustancia espiritual, como una red de fuerzas gradualmente revelada, como la conexión entre nosotros que existe en la realidad. Solo encontramos eso, y todos los demás atributos externos que todavía imaginamos desaparecerán poco a poco. Así es como surgirá nuestro Kli espiritual. Al pensar en los asuntos espirituales, nosotros imaginaremos la unidad con mayor claridad en la forma de esta red de conexiones entre nosotros, dentro de cada Partzuf, entre los Partzufim, los cuales constan de Sefirot y sub Sefirot, y todos ellos se unen en el sistema llamado “mundo”.

Estos mundos están dispuestos linealmente, jerárquicamente, dependiendo del egoísmo y de la forma en que trabajemos en ellos en cada grado, de cómo estén dispuestos los grados. Todo esto son los 125 grados de la escalera espiritual. Y al mismo tiempo, los mundos son redondos.

Todo este sistema nos lo presentarán como el único existente, y nos parecerá que nos disolvemos en él de forma gradual; nosotros no existimos, no hay cuerpo físico, no hay mundo físico en absoluto. Este sombrío mundo desaparece.

Nosotros desearemos espiritualidad común en vez de espiritual personal, imaginándola sólo en forma de unidad cada vez más claramente manifiesta, como una red de fuerzas entre nosotros. Y en esta red de fuerzas, nos sentiremos realmente a nosotros mismos, sentiremos nuestro “yo” interno que existe unido con los demás.

Entonces, comenzaremos a sentir qué sucede en esta red en vez de sentir de todo lo que ocurre en el mundo material. Nuestro mundo es sólo una manifestación externa de la espiritualidad en la forma que ahora lo notamos. Y es a través de estos indicadores externos que tenemos para tratar de descubrir la única red verdadera que existe entre los deseos, todo el sistema del universo. Estos intentos comenzarán a aparecer en la conciencia de todos, y el sistema en general se volverá cada vez más evidente, determinando al único sistema existente.

Yo creo que este será el resultado de nuestros esfuerzos y convenciones. Espero que suceda. Pero depende de esfuerzos de cada persona y de todos nuestros esfuerzos colectivos en el movimiento hacia él.

Como resultado de ello comenzaremos a conectar todos nuestros conocimientos, el trabajo en grupo, el trabajo con la humanidad, y los estudios de las estructuras de los mundos espirituales. Todo se agregará al esbozar una sola imagen y a nosotros dentro de ella.

Este debe ser el resultado de nuestra continua serie de convenciones. Me gustaría mucho que cuando éstas concluyeran, nosotros pudiéramos con toda claridad, sobriedad, imaginarnos a nosotros mismos en la realidad que existe en este sistema y sentir que ésta determina nuestro estado interno y externo, el estado del mundo, y en general de todo. De una forma u otra, esta imagen se crea con base en los muchos intentos.

(110006De la 2° Preparación para la Convención en Krasnoyarsk del 13 de junio del 2013)

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