No deben hacer ídolos

thumbs_laitman_276_02Baal HaSulam, “Un mandamiento”: Al acostumbrarse uno mismo a servirles a las personas, uno beneficia a los demás y no a sí mismo. Por lo tanto, se vuelve apto gradualmente para cumplir las Mitzvot del Creador con la condición requerida de beneficiar al Creador y no a sí mismo.

Yo no puedo percibir, no puedo entender, ni puedo lograr este principio. Entiendo que debo “trabajar por los seres creados”, conectar a la humanidad. Después de todo, estamos aquí todos juntos y esto es sólo como resultado de la ruptura que se creó el desgarro entre los demás y yo y me siento separado de ellos. Esto significa que tengo que superarme para corregir la ruptura y conectarme con ellos.

Pero, ¿qué tiene que ver eso con el Creador? ¿Tal vez Él esté en algún lugar en el exterior y yo puedo alcanzarlo a través de la humanidad? O tal vez descubro que Él está entre nosotros, dentro de la unidad con las demás personas del grupo y que incluso Él llena todo este espacio.

Aun así, es difícil enfocarse en el grupo por el bien del Creador, ¿qué significa eso? Esta es una demanda muy vaga, entiendo que yo tengo que corregir mis relaciones mutuas con otras personas, pero ¿cómo puedo establecer además una relación con los demás, en adición a eso? Nuestro problema es que no recreamos la imagen correcta, y la confusión continúa en nuestra imaginación durante mucho tiempo.

El Creador es el atributo de otorgamiento absoluto, infinito, pleno. La conexión entre el grupo y yo y es la vasija para recibir el atributo de otorgamiento. Queremos alcanzar el amor y la conexión entre nosotros. Queremos que el mundo se vuelva redondo, global e integral, pero en aras del Creador, es decir que el atributo de otorgamiento se conecte con nosotros, de tal manera que habite entre nosotros y nos domine.

Por lo tanto, no tenemos que atribuirle ninguna personalidad o imagen al Creador, puesto que esto es llamado “idolatría”, y nos saca de la pista en una dirección totalmente diferente. La palabra “Creador” está formada por las palabras hebreas “Bo-Re” (ven y ve); si ustedes entran en un grupo y alcanzan la conexión, entonces, gracias a los amigos descubren el atributo de otorgamiento llamado Creador.

Por lo tanto, se nos dice que “Israel, la Torá, y el Creador son uno”, es decir, junto con los amigos (o con la humanidad) yo alcanzo al Creador. En otras palabras, los amigos y yo somos llamados Maljut o Shejiná, y descubrimos Zeir Anpin que se revela en Maljut, según la conexión alcanzada.

De aquí proviene el significado de la fórmula “trabajando por los seres creados en aras del Creador”. Nosotros no debemos imaginar que el Creador es alguien o algo; el Creador no es una personalidad o un fenómeno, sino un atributo que se revela en nosotros. Si yo me represento algo diferente, esto significa que estoy involucrado en idolatría y que hago un ídolo o una imagen. Si nos aferramos constantemente a este principio, no habrá problemas.

Después de todo, nosotros queremos establecer un sistema que incluya todas las vasijas y las Luces, esta es Maljut de Ein Sof (Infinito) en la que estamos unidos, conectados mientras la Luz se revela en la vasija. Fuimos creados allí en la fase uno, en la fase dos corregimos nuestra actitud (¡y nada más!, sólo nuestra actitud), en la fase tres nosotros percibimos y entendemos el mundo en que estamos.

Para nosotros no hay imagen externa por la que tengamos que trabajar y que tengamos que alcanzar, sólo nos imaginamos las intenciones y los cálculos de esta manera esquemática: Primero (1) creamos una vasija, y luego (2) en la medida que podamos conectarnos de acuerdo a la ley de equivalencia de forma, descubrimos al Creador en esta vasija, de acuerdo al principio de “ven y ve”. Pero el lugar sigue siendo el mismo lugar, el mismo deseo, la misma Maljut, que permanece sin cambios.

(109625 – Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 2/25/13)

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