¿Podemos defendernos del Creador?

thumbs_Laitman_712_03El Creador se revela como la fuerza única que opera en toda nuestra realidad por dentro y por fuera de la persona. Esto deja, a aquellos en los que el punto en el corazón se ha despertado, un punto del libre albedrío desde el que podemos estudiar y comprender al Creador que opera en nosotros y que nos rodea por todas partes. Todas las otras personas que piensan que son independientes, simplemente no se dan cuenta de que son operadas por la naturaleza o el Creador (que son la misma cosa) a cada paso que hacen, en cada pensamiento, en cada palabra y en cada acción.

Cuando pensamos acerca del significado de la vida, de la causa, la fuente, nuestras preguntas se desprenden de nuestra insatisfacción con la vida. Así es como el Creador nos despierta y nos empuja a buscar. Por lo tanto, en la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot“, ítem 42, Baal HaSulam dice que la razón de todo el sufrimiento de este mundo es nuestra falta de comprensión de la Providencia superior. “… Y yo les digo que esa razón preliminar no es otra que la” falta de comprensión de Su Providencia sobre Sus creaciones, que no lo entendemos correctamente a Él”.

Nosotros no entendemos al Creador, y que los golpes vienen para despertarnos para que lo busquemos, lo descubramos a Él, y veamos que Él es el único que opera en nosotros. Por lo tanto, nos elevamos al mismo nivel en el que se nos revela Él, donde Él controla toda la realidad.

Desde esta perspectiva, empezamos a comprender que hace Él. Toda nuestra historia se abre ante nosotros, todo el “mapa”, todo el proceso que cada uno de nosotros atraviesa durante muchas reencarnaciones. Vemos de dónde venimos, hacia dónde vamos y por qué todo está organizado de la manera que lo está. Todo lo que se abre ante nosotros, y aunque podemos señalar hacia el pasado, el futuro y el presente, sentimos que son la misma cosa. Es como si miráramos la imagen de la realidad que se extiende ante nosotros para elevarnos y llevarnos a la plena sensación del Creador.

Si la persona siente eso con todo lo que le sucede, si ella entiende que todo proviene de la fuerza única para que ella lo descubra, lo comprenda y lo sienta a Él, para poder ver toda la realidad como Él lo hace, entonces ella se relaciona de manera práctica con todos los acontecimientos de su vida y no confunde nada personal con lo que siente. Otra cosa importante para ella: que entienda correctamente por qué el Creador le envía los estados que atraviesa y cuál es el beneficio que hay en ellos.

En el artículo “No existe nadie más aparte de Él” en el libro Shamati, Baal HaSulam dice que no hay ninguna otra fuerza además del Creador. Sin embargo, mientras tanto, la persona ve diferentes fuerzas opuestas. Hay fuerzas que amenazan a la persona y fuerzas que la apoyan. Las primeras son amables y las segundas son enemigas.

En general, yo percibo todo lo que pasa como bueno o malo. Es como si estuviera entre la buena fuerza y ​​la mala fuerza, dado que así es como están representadas en mi imaginación.

Sin embargo, tengo que saber que todo proviene de una fuerza que me muestra intencionalmente dos lados y quiere otorgarnos por medio de dos formas opuestas: la fuerza de rechazo y la fuerza de atracción. Si me elevo por encima de ella y entiendo que la fuerza de rechazo también puede estimularme hacia la conexión, esto ya no lo siento como bueno o malo. Después de todo, yo me pregunto por qué siento rechazo y reúno mis poderes para superarlo. La buena fuerza, sin embargo, puede confundirme, debilitarme y rechazarme del deseo de conectarme, de avanzar, y de mantener la intención interna.

Por lo tanto, puedo medir el otorgamiento del Creador de acuerdo a mis buenas y malas sensaciones o de acuerdo a mi comprensión del papel que Él juega al rechazarme y acercarme. Estos dos parámetros pueden ser opuestos uno del otro.

El Creador nos otorga por medio de estas cuatro fuerzas con el fin de confundirnos para que nosotros no entendamos dónde estamos y qué está ocurriéndonos, como un niño que está perdido y confundido. Entonces, como niños, nosotros necesitamos de un adulto, del superior. Necesitamos de Su ayuda y tenemos que aferrarnos de Su mano para descubrirlo a Él y obligarlo a cuidar de nosotros, porque de lo contrario sentimos que estamos perdidos. Esto es en realidad el mejor estado en el que podemos estar.

Aquí, necesitamos un buen entorno de apoyo, a fin de que no escapar ni salirnos del camino por nuestra confusión y para no comenzar a buscar otros métodos que nos permitan encontrar paz y seguridad. No necesitamos tales medios puesto que nosotros alcanzamos al Creador de manera diferente: la persona sigue estando confusa, impotente, y no entiende lo que está pasando, y aun así no se va. Sólo por este camino ella alcanza el grito correcto cuando exige que el Creador se le revele y que Él cuide ella. Entonces, descubre finalmente que no existe otro aparte de Él. Esa fuerza única ha creado todos estos estados para ella. Esto es exactamente lo que hacemos con nuestros hijos para que ellos puedan sentir que nos necesitan.

Esta fuerza única controla toda la realidad que Él ha creado. Él nos ha creado para que podamos enredarnos en las complejidades de este mundo y a través de éstas, acercarnos y necesitarlo a Él. Él nos otorga por medio de la revelación y el ocultamiento, a través de las cuales toda la creación avanza de vuelta a esta fuerza: primero el hombre y luego los niveles inanimado, vegetativo, y animado de la naturaleza. Todos ellos están incorporados en el hombre y todos alcanzan la misma raíz única de la cual proceden.

Aquel que es recompensado con esta revelación, inmediatamente ve el futuro de toda la realidad. Ustedes todavía no la han alcanzado, pero serán capaces de verlo todo desde la raíz. Cuando yo conduzco, no veo lo que hay cientos de kilómetros más adelante, pero puedo ver con claridad toda la red vial por medio de un satélite. Sólo tenemos que elevarnos y entonces todo aparece ante nosotros.

Mi conexión con el futuro depende de la altura de este ascenso para que, si yo estoy totalmente adherido al Creador, el futuro y el presente se vuelvan lo mismo para mí. Yo siento los estados que tengo que atravesar y el estado final, y así avanzo.

Entonces, descubro que todos los ocultamientos estaban destinados sólo a revelar al Creador. Él se oculta a propósito en diferentes estados, detrás de las malas acciones y estados de miedo, detrás de una gran confusión, para que yo me aferre a Él, y no lo deje ir, como un niño para quien la mano del padre es la protección para todos los problemas. Así es como debemos imaginar nuestra relación con el Creador.

Cuando nos unimos con Él, nosotros alcanzamos Ibur (gestación). Queremos estar en Él primero por miedo, porque queremos ocultarnos. Posteriormente, cuando crecemos un poco dentro de Él, Él comienza a enseñarnos Su sabiduría, Su conocimiento, y cómo opera Él realmente.

De esta manera crecemos durante los nueve meses del Ibur espiritual, hasta nacer en el mundo. Entonces, atravesamos los estados de Yeniká (amamantamiento), pequeñez y grandeza en los que ya entendemos toda la creación desde el principio hasta el final. Nosotros aún no los hemos descubierto, pero vamos a hacerlo.

Esta revelación proviene sólo de la impotencia. De lo contrario, nunca querremos acercarnos al Creador en nuestro deseo egoísta. Por el contrario, creamos tales condiciones para nosotros mismos, que nos ayudarán a ocultarnos de la fuerza superior. Todo lo que hacemos en la vida es para protegernos del Creador: una casa, dinero, seguro, un fondo de pensiones, un sistema de salud. Por lo tanto, nosotros creamos el escudo protector de manera que no necesitemos de nadie. Necesitamos de los servicios sociales, de un estado, y de la humanidad, pero no de la fuerza superior. Gracias a tales sistemas, hemos abandonado las diferentes religiones, puesto que no creemos que todavía necesitemos de ellas. La persona ya no se siente tan débil como para orarle a alguien y depender de alguien.

¿Qué hace el Creador? Él nos envía problemas. Después de construir un mundo tan fuerte, cómodo y seguro, con la esperanza de la prosperidad eterna, de repente vemos que todo se desmorona y que nada es seguro, y que no sólo el mañana, sino incluso el siguiente momento es dudoso. El Creador evoca estas fuerzas negativas en forma de terror, plagas, desastres naturales, la desintegración de la familia, de la sociedad, de la economía, y así sucesivamente.

Todo esto es para que confiemos menos en nuestras propias fuerzas y sintamos en mayor medida cuán débiles somos. Resulta que no tenemos control sobre nuestras vidas. Si empezamos a descubrir la fuerza superior, llenamos todas nuestras deficiencias por medio de Él. Entonces, nuestra vida corporal también funciona, dado que ya no necesitamos de estímulos externos negativos si vemos la importancia de la buena fuerza y ​​la anhelamos.

De esta manera, la sabiduría de la Cabalá se vuelve hacia toda la humanidad, ya sea en su forma original o como el método de educación integral, y le explica que tenemos que acercarnos a la fuerza de la naturaleza que opera en toda la realidad. La palabra “Creador” es igual en Guematria a la palabra “Naturaleza”. En el futuro, sufriremos aún más, y ningún progreso tecnológico, científico o económico, o en cualquier otra área, nos ayudará en eso. Nosotros somos muy débiles.

Resulta que el Creador es la única fuerza que opera en la realidad. Es como un enorme campo que abarca por todos los lados toda la realidad. Nuestro trabajo principal es descubrir esta red que lo maneja todo.

(107259 – De la Convención en Nueva Jersey del 5/11/13, Lección 3)

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