Un deseo independiente de todo

thumbs_laitman_236_01Baal HaSulam, “Arvut (Garantía mutua)”: Y ustedes encuentran, evidentemente, que la entrega de la Torá tuvo que ser retrasada hasta que ellos salieran de Egipto y se convirtieran en una nación, para que recibieran todas sus necesidades fueran suplidas por ellos mismos, sin depender de otros. Esto los habilitó para recibir la Arvut de arriba, y luego se les dio la Torá.

El libre albedrío requería ser independiente de todo y yo tengo que sentirlo como la mío. Este es un deseo que me obliga a estar conectado con los demás, pero no por los logros y otros resultados como sucede con un comando, equipos deportivos, etc. Yo quiero estar unido con otros para descubrir la fuerza superior. Necesito un deseo preciso y claro para descubrir el otorgamiento mutuo y amor de amigos mutuo, para que el Creador se revele en medio de nosotros y en esta forma, sentiremos que le estamos dando satisfacción a Él.

Todo esto está “representado” y se realiza entre nosotros específicamente si realmente tenemos esto como una deficiencia. Esto no proviene de alguien de afuera. Nadie me obliga a nada. Yo no obtengo ningún beneficio personal. Es sólo para el bien común.

Lo que queremos es que a través del amor de la gente, alcancemos el amor del Creador. Este deseo nos llevará a “la recepción de la Torá”. En otras palabras, tenemos la oportunidad de realizar esto, no todo a la vez, sino gradualmente, por supuesto. Yo descubro cada vez más claramente esta necesidad. Tengo el poder para desarrollarlo. En consecuencia, a través de mi unión con el grupo, el Creador se descubre en el centro de este. Esta es la forma en que avanzamos.

Pregunta: ¿Cómo puede el deseo de ser independiente de todo?

Respuesta: La idea es que por mí mismo elijo el camino. No se trata sólo de que la recepción de la Torá sea retrasada hasta la “salida de Egipto”. Yo siempre fui dominado por un ego que no es consciente del mundo espiritual. No se trata de la esclavitud a un propietario; no se trata de trabajar de sol a sol para alimentar a mi familia. En eso, no soy libre. Más bien, tengo que ser libre en mi deseo de elegir el camino correcto. Faraón todavía me aferra, aún se revela durante el exilio en el desierto, pero yo ya tengo el poder para dirigirme hacia el Creador, hacia el otorgamiento, y mi deseo es libre.

¿Cómo puede ser? ¿Ya me corregí? ¿Cómo es posible liberarme del ego? Sin embargo, a pesar de todo esto, mi deseo de dirigirme hacia el Creador de la manera correcta es verdaderamente independiente.

Pregunta: ¿De qué depende la fuerza de este deseo? Hay personas en quienes éste arde, y ​​hay otros en los que apenas calienta.

Respuesta: Por supuesto, el despertar viene de lo alto, y la pregunta ¿realizará la persona con la elección correcta? La elección correcta es realmente el entorno adecuado, un grupo de amigos. Mientras yo no haya entrado en un grupo, el Creador escoge por mí, de la misma forma que nosotros elegimos en vez de un bebé lo que necesita para comer y qué hará. Sin embargo, mientras el niño madura, le dejamos un poco de espacio, le permitimos elegir juegos, le ofrecemos la opción de una tortilla de huevo o avena. Nosotros entendemos que la individualidad se despertó en él según su grado de madurez.

También, en el camino espiritual, de acuerdo con el grado de madurez, se forma una elección más consciente. Ellos le dan esta elección muy simple: a través de la adición de algún mal, de una mala sensación. Como está escrito: “Yo he creado la inclinación al mal”. El Creador dice: “Si ustedes así lo quieren, voy a transformar esto en bien. Sólo tienen que pedirlo”. “Por lo tanto, se deduce que, para mí, la pregunta es: ¿Debo o no pedirle esto a Él?

En general, el poder más elevado es el que lo controla todo. Todas las fuerzas del mal, todos los disturbios, todos los factores externos, todo está en Sus manos. Todos los buenos estados, todas las fuerzas de Luz, también provienen de Él. Yo permanezco en el medio. Para mí, lo más importante es entender que estoy unido con el poder superior, y que éste me controla, me abraza y me rodea por todos los lados. Entonces, ¿cómo, en todos los estados con los que Él me confunde, seré capaz de desear la conexión con Él?

El problema se encuentra en el borde de mi percepción, en el umbral de mi conciencia. Si siento un dolor leve, yo puedo aceptar que proviene del Creador y éste me estimula a volverme hacia Él. Se nos dice que el Creador es “celoso”. Parece que Él es celoso si yo dirijo mi atención hacia alguien más. En el momento en que me olvido de Él, Él inmediatamente me recuerda acerca de Sí mismo, y me da la oportunidad de elegir.

Así que, aquí, hay una necesidad de comprender dónde se encuentra el límite de separación: ¿Qué tipo de dolor o qué tipo de placer debo sentir por estar separado del Creador? Con esto se mide el ser humano en mí. ¿Cuánto restricción y pantalla pondré sobre mí mismo para que nada nos separe?

(106519 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/2/13, “Garantía mutua”)

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