Vivo en un mundo que vive dentro de mí

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “Arvut” (Garantía mutua), ítem 25: … acerca de la razón por la cual la Torá no fue dada a nuestros padres, debido a la Mitzvá: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, el eje de toda la Torá y en torno a la cual giran todas las Mitzvot, con el fin de aclararla e interpretarla, no puede ser observada por un individuo, sino sólo a través del consentimiento de toda la nación.

Y es por eso hubo que esperar hasta que ellos salieran de Egipto, donde se hicieron dignos de observarla. Y luego se les preguntó primero si todos y cada uno de la nación acordaba tomar sobre sí mismo esa Mitzvá. Y una vez que estuvieron de acuerdo con esto, se les entregó la Torá.

Yo no puedo alcanzar nada en un grupo de diez, si todos los demás amigos no me apoyan, ni cooperan conmigo. De hecho, nosotros debemos ser “como un hombre con un corazón”. Mis esfuerzos personales no serán eficaces si los demás no participan en los esfuerzos.

Esto puede parecer un obstáculo muy grande, pero de hecho, no es un obstáculo. Si yo no puedo incorporarme en un marco llamado “grupo corregido de diez”, esto significa que aún no he alcanzado a mi corrección personal, no me he convertido en quien otorga, ni me he adherido con el Creador, al menos hasta cierto punto.

La percepción de la realidad espiritual ya opera aquí. Yo no debo ver nada afuera como si fuera un factor externo. El patrón de los diez está dentro de mí como una réplica de mi mundo interior que está destinado sólo a que yo pueda trabajar con mis atributos que parecen estar en el exterior, en los amigos. Esto me ayuda a acercarme a la corrección de una manera más práctica.

El Creador no se revela a un ser creado individual, sino sólo en un grupo de diez. Este se corresponde con la estructura de la nación y del mundo entero. Por lo tanto,  y tengo que trabajar en la amplia dimensión de la realidad.

Esto se debe a que todo soy yo en realidad. Veo mis atributos internos afuera, como una radiografía, en la naturaleza  inanimada, vegetativa y animada, y en los seres humanos. Es como si todo se expandiera de mí hacia afuera.

Por lo tanto, yo tengo que ver cómo todos los demás avanzan hacia la corrección y en qué medida puedo ayudarle a avanzar a cada parte que es externa a mí. En un sitio, introduzco la educación integral, y en otro lugar, presento material introductorio para la educación integral. Sin embargo, de un modo u otro, esto se desprende sólo de mí, de la misma fuente, y se dirige solo en una dirección, hacia una educación integral real y de ahí a los círculos más internos, es decir, a los deseos que se encuentran más cercanos a mi punto en el corazón. Aquí, puedo participar en la sabiduría de la Cabalá y trabajar en un grupo de diez, lo cual significa en un entorno más cercano a la chispa espiritual que hay en mi punto en el corazón.

Así debo ver la imagen general. A través de esta percepción yo entiendo que si restrinjo mi percepción y no preocupo por el mundo entero, esto no me llevará a nada.

Sin embargo, la persona avanza a lo largo de este camino por medio de la Luz que Reforma que gradualmente le ayuda a percibir las cosas correctamente. Por lo tanto, nosotros debemos hacer sólo lo que estamos obligados a hacer, y con el tiempo cambiaremos. La luz vendrá e iluminará, entonces yo veré y entenderé que mi enfoque y mi percepción deben ser generales. La Luz me dejará sentir y entender qué es el atributo de otorgamiento, y yo lo aceptarlo y continuaré.(108134)
De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/23/13, “Garantía mutua”

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