Al cambiarnos a nosotros mismos estamos cambiando el mundo

Dr. Michael LaitmanNuestro rol es entender que hay una y sólo una naturaleza global, y que somos nosotros quienes debemos conectarla a través de la integración mutua, a través de nuestras intenciones. Por lo tanto el concepto de “No existe nadie más aparte de Él” se deriva de la unidad de la naturaleza; no existe nada además del sistema que lo incluye todo dentro de él.

Y nos parece como algo separado porque nosotros también estamos separados, y por lo tanto no vemos el mundo como es, sino que lo vemos acuerdo a la condición en la que cada persona lo siente dentro de sí misma única y exclusivamente de forma individual. La razón por la cual el mundo nos parece como algo separado, mutuamente distante, puede hallarse en la falta de conexiones mutuas con los demás; esto se descubre cada vez más con cada día que pasa, debido al hecho de que nuestro ego está en constante crecimiento. Además, su aceleración está creciendo de manera aguda e hiperbólica; vemos como cada año, cada mes, cada semana, e incluso cada día, todos en el mundo están cambiando muy rápidamente. Y este cambio está ocurriendo específicamente debido a que los mismos cambios están sucediendo dentro de nosotros. El mundo se siente solamente de forma individual. Por lo tanto, el método por medio del cual se siente el mundo de manera correcta también se deriva de este; así, si nosotros cambiamos nuestras características, entonces cambiamos la manera en la que se siente el mundo.

Actualmente ya los filósofos, psicólogos y físicos han realizado muchos trabajos en esta materia. Los científicos están comenzando a acercarse gradualmente a la conciencia de que el mundo depende de nuestras sensaciones subjetivas, sin embargo, ellos son todos idénticos. Mientras todos sienten el mundo de manera diferente, todos ellos lo sienten de la misma manera, a través de nuestras características egoístas. Si nosotros las corregimos de tal manera que las características se vuelvan opuestas, entonces, ciertamente, podremos sentir el mundo de otra forma: como integral y mutuamente unido. De aquí se deriva una de las suposiciones de aplicación de este método: “No piensen en la corrección del mundo…” Con estas palabras nos referimos a la humanidad. Nosotros no corregimos al mundo, sino que nos corregimos a nosotros mismos. Entonces empezamos a sentir de manera completamente diferente no sólo al mundo, sino también a nosotros mismos dentro de él. En última instancia, nuestro movimiento a partir del estado actual, el cual es llamado “nuestro mundo”, hacia el estado futuro, que es llamado el “mundo del infinito”, es en su totalidad una corrección interna de la forma en la que sentimos al mundo, y no más que esto.

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De la Convención en St. Petersburgo, “Día uno” del 7/12/13, Lección 1

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