Cuando se terminan sus altibajos

Dr.MichaellaitmanSe nos dice, “Que cada día sea nuevo para ustedes”, es decir cada vez, en cada momento, el cual aparentemente no difiere de los previos. Durante un descenso, nosotros no sentimos ninguna renovación. Nos parece que hemos pasado por todos esos estados y hemos acumulado experiencia.

Los descensos son seguidos por ascensos, los cuales además parecen no ser diferentes unos de los otros. Nos elevamos y caemos, pero por el momento no sentimos la diferencia entre los pasos que se repiten. Nos queda sólo el hecho de creer que los cambios tienen lugar y cada vez se abren para nosotros nuevos estados y nuevos deseos en los cuales no sentimos cualidades especiales, sólo vacío.

Y esto es realmente deprimente, parece que una vez más se trata de un descenso que nos hace infelices y carentes de inspiración ¡Y eso no es bueno porque no bendecimos “tanto por el bien como por el mal”!

Entonces viene un ascenso y aparecen algunas nuevas sensaciones, pero ya son remplazadas por un descenso una vez más. Es difícil que nosotros veamos esos interminables ascensos y descensos como un proceso gradual natural, que nos lleva al final de la corrección.

Nuestra actitud seguirá siendo equivocada hasta que alcancemos la propiedad de otorgamiento. Ahora, esta actitud es egoísta y no vemos ningún beneficio en los descensos e incluso en los ascensos porque después de ellos caeremos una vez más y perderemos lo que hemos logrado. Los ascensos serán remplazados por descensos y no hay un final a la vista.

La persona se acostumbra gradualmente a esto, así como a todos los otros placeres de este mundo y ve que no hay nada especial en ello. Bueno, ella tuvo un disfrute por algún tiempo, una tarde, unas cuantas horas, o incluso una semana o dos, ¡pero después se terminó de todas formas! Es por esto que no le entusiasma regresar a este estado, porque se vuelve alguien experimentada, “lista”, y observa esto de forma más pragmática.

Pero esto se debe a que no ha recibido la propiedad de otorgamiento. Cualquier placer que sintió en el deseo de disfrutar, inevitablemente se desvanece. Y así la persona se acostumbra a ellos, gradualmente se desilusiona, envejece y muere porque no queda nada que le traiga placer.

El trabajo espiritual es bastante opuesto; éste se eleva por encima de descensos y ascensos. Nosotros adquirimos la propiedad de otorgamiento, y si por medio de los ascensos y descensos somos capaces justo ahora de darle placer al Creador, entonces cada ascenso y descenso se vuelve muy valioso para nosotros. Estamos felices de estar en ellos, y no importa cuál sea el estado si por medio de este podemos deleitar al Creador.

Entonces, lo principal es adquirir la propiedad de otorgamiento por encima de todos los ascensos y descensos ¡Estos no terminarán hasta que los realicemos por completo! Esto significará que hemos completado nuestra corrección. Es decir, los ascensos y descensos no son importantes en sí mismos, lo importante es cómo alcanzar la propiedad de otorgamiento por encima de ellos.
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De la preparación para la Lección diaria de Cabalá del 7/25/13

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