La deficiencia es la recompensa

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Cómo puedo yo medir la preparación para la convención en San Petersburgo?

Respuesta: De acuerdo al nivel de sufrimiento que sienten. Después de todo, yo sufro cuando me falta algo importante.

Veo un auto de lujo en un concesionario de automóviles, un reluciente Rolls Royce que cuesta un millón de dólares, el tipo de coche que atrae la atención de todos en la calle y detiene el tráfico. Está frente a mí, soy cautivado por él, y siento que mi vida no tiene sentido sin él. Yo les pido a las personas que me ayuden a recaudar un millón de dólares. Les ruego que me ayuden tanto como puedan…

No duermo por las noches, no puedo comer, beber o relajarme debido a la imagen del brillante vehículo; “Prefiero morir que vivir sin el “Rolls Royce”. Sufro desesperadamente cuando veo mi auto ideal a través de la ventana que nos separa.

Entonces, ¿qué debo hacer? ¿Romper la ventana? ¿Comienzo una revolución y hago una abertura en la propiedad de alguien? ¿Robo un banco? Yo busco soluciones diferentes para poder comprar lo que me falta. Esto se debe a que tengo una fuerte sensación de que esto es lo único que me falta.

Es de acuerdo al dolor que nosotros medimos nuestra preparación para la convención, pero en nuestro caso no es suficiente. También necesito un punto en el corazón, la chispa en el ego en relación a la cual mido la meta que los amigos y yo estamos anhelando. La chispa ilumina la meta sublime y maravillosa y, a pesar de que yo suspiro por ella, no quiero empañarla o borrarla. Por el contrario, estoy seguro de que va a ser mía y que yo la alcanzaré. Por lo tanto, estoy lleno de alegría junto con la sensación de dolor.

La combinación de dolor y alegría es la línea media que yo tengo que formar. Así que puedo medir la preparación de acuerdo al nivel de dolor que siento como resultado de no haber alcanzado lo que quiero. Reviso el dolor que siento en mi corazón, dentro de mi ego, desde el punto en el corazón.

Así que antes de la convención en San Petersburgo nosotros ponemos un gran énfasis no en la grandeza de la meta, sino en la preparación que determina la recompensa. Ustedes recibirán exactamente lo que han preparado.

En la vida corriente nosotros llevamos una vasija a una fuente de agua y la llenamos. En la espiritualidad es diferente; allá ustedes no reciben exactamente lo que han preparado. Su vasija se convierte en el llenado y no pide nada más. El anhelo, la deficiencia, la aspiración por la meta es lo que los llena. No hay cambios por fuera y nada entra dentro de ustedes, la deficiencia se convierte en la recompensa. La preparación le da tal forma la deficiencia que ésta se convierte en el llenado.

¿Cuáles son esos trucos? ¿Una vasija vacía a cambio de nuestros esfuerzos?

No, no ya no está vacía, en realidad está llena… esto es el otorgamiento.

Baal HaSulam habla de eso en la carta N º 19: “Durante la preparación, aparecen la belleza y la gracia y la esencia de la perfección que uno anhela y añora. Sin embargo, en el momento de la corrección, cuando “la tierra sea llena del conocimiento del Señor”, entonces, “Yo veré un mundo opuesto”, porque sólo el temor y el anhelo son la esencia de la perfección deseada. Entonces uno siente que, durante el tiempo de preparación, uno estaba mintiéndose a sí mismo”.
(111731)
De la 3º parte de la Lección diaria de Cabalá del 7/8/13, “Y todos me conocerán desde el más pequeño hasta el más grande”

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