Nada nuevo

Dr. Miçhel LaitmanBaal HaSulam, “600.000 almas”: Se nos dice que hay 600 mil almas, y cada alma se divide en varias chispas. Debemos entender cómo es posible que lo espiritual se divida, puesto que inicialmente fue creada un alma, el alma de Adam HaRishón.

En mi opinión, de hecho solo existe una sola alma en el mundo, como está escrito (Génesis, 2:7), “y sopló en su nariz el aliento de vida”. La misma alma completa existe en todos y cada uno de los hijos de Israel, así como en Adam HaRishón, ya que lo espiritual es indivisible y no puede ser cortado, la cual es más bien una característica de las cosas corpóreas.

Sin embargo, decir que hay 600.000 almas y chispas de almas, da la apariencia de que ésta estuviera divida por la fuerza del cuerpo de cada persona. En otras palabras, primero, el cuerpo se divide y niega por completo el resplandor del alma, y ​​por medio de la fuerza de la Torá y la Mitzvá, el cuerpo es limpiado, y según la medida de su purificación, el alma común brilla sobre él.

Sólo existe un deseo en la realidad. La Luz ha creado un deseo, y éste opera en él. Éste lo restringe, pone sobre él Masajim (pantallas), y construye Partzufim y mundos con él. Sin embargo, el deseo sigue siendo el mismo deseo. La palabra “mundos” (“Olamot” se deriva de la palabra “ocultamiento” en hebreo), y se refiere al ocultamiento de la Luz ante nuestra percepción y sensación. Es como ver el mundo sin utilizar gafas y ver un mundo borroso. Los mundos espirituales son imágenes cada vez más precisas y claras que se revelan por medio de los “anteojos espirituales” que yo cambio cada vez que me corrijo, hasta alcanzar el mundo de Ein Sof (Infinito), es decir la corrección completa.

Por lo tanto, se trata de una percepción individual y no de una realidad externa que realmente existe. La imagen del mundo depende de la persona que lo alcanza.

En general, existe solo un alma, pero cada uno la percibe de acuerdo a su nivel de preparación. Nosotros estamos siempre en el mismo lugar, en el mismo sistema, pero cada uno está conectado emocional y mentalmente con él en diferente medida, de acuerdo con su alcance y comprensión. Es como un bebé recién nacido que escasamente logra percibir algo. Sólo después de un par de meses él comienza a percibir algunos detalles de la imagen completa. Es como si él también estuviera, por una parte, en un estado de ocultamiento y por otra, en un estado de revelación, y al principio el ocultamiento es mucho mayor que la revelación.

La persona gradualmente percibe de forma más clara donde acepta su progreso y desarrollo. No estamos hablando de nada nuevo, sino de la revelación que es parte de nuestra percepción. Por lo tanto, todo nuestro desarrollo ocurre con el fin de despertar, construir y preparar vasijas de percepción tales, que sean sensibles a la revelación de la realidad eterna que no cambia.

Básicamente asumimos que sólo existe un alma en el mundo, el deseo de Maljut de Ein Sof, y alcanzamos este estado hasta cierto punto, como si estuviéramos mirando a través de diferentes tipos de gafas que determinan el nivel de nuestra cercanía con ella.

(111582 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 5 de Julio del 2013, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”)
Material Relaçionado:

Muchas chispas, un alma
El reflejo dividido de la unidad
Unidad dividida

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