Variaciones en la familia

Dr. Michael LaitmanPregunta: Hoy en día existen muchas parejas que viven juntas sin estar formalmente casadas ¿Es posible trabajar con ellas como parejas casadas?

Respuesta: Si tienen un hogar común, una preocupación común, una “cuenta” en común, tal vez incluso hijos juntos, ¿qué diferencia hay si construyeron una Juppá o fueron al Rabinato o hicieron un juramento bajo la luna? Ellos son considerados como una pareja, porque todos los reconocen como esposo y esposa, son una familia.

Ellos incluso pueden presentar una demanda en la corte por la distribución de propiedad; no hay diferencia si están casados o no. Los testigos completan la firma que hace falta.

Pregunta: Existen personas que han estado casadas por 15 o 20 años, tienen hijos, pero viven separadas. En realidad, psicológicamente se considera que ellos son una pareja, pero tienen hogares separados ¿pueden ser invitadas personas así a los talleres?

Respuesta: Creo que es posible porque ellos mismos también se sienten como una familia. Simplemente nuestro ego es tan grande, que ya no puede soportar cerca a nadie. Incluso si tienen una sola casa, muchos hombres a menudo duermen en otra habitación y las mujeres entienden esto, y ellas mismas no quieren verlos muy cerca de ellas. Y los hijos ciertamente tienen habitaciones separadas. Es decir, nos hemos transformado en individualistas notorios.

Por lo tanto si tienen una preocupación común y esta preocupación es permanente, y más aún tienen hijos en común, son considerados una familia.

Psicológicamente, la persona es una criatura compleja. Entonces si está oficialmente casada, esto la obliga internamente; esto ejerce presión sobre ella, en comparación con una vida en un matrimonio bajo la ley común (no oficialmente casada).

Es suficiente con que un hombre piense que no está oficialmente casado; él estará preocupado por esta mujer mucho más que con una con la cual está oficialmente casado. Porque entonces le parecerá que la mujer ejerce presión sobre él, lo obliga, lo “encadena” a ella, y con otra mujer se siente libre. Y ella también se sentirá de la misma manera.

La estructura dual de reciprocidad, sólo nos dice que la conexión oficial algunas veces lleva a la rigidez, al odio, que conspira en contra de uno: el estado lo obliga a uno.

Mientras que la libertad que permite una mujer, por el contrario, atrae y obliga a un hombre a coquetear todo el tiempo, a estar preocupado por su posición, porque nada los obliga a estar juntos.

Todas esas variaciones de familias se encuentran en un proceso de cambio muy rápido. No pienso que en el futuro prevalezcan esas formas. Al menos, el registro del matrimonio será convencional. Todo esto no será necesario; en su lugar el acuerdo mutuo será suficiente.

En particular cuando las personas comiencen a distribuir de forma apropiada e igualitaria todo lo que requiere una persona viva, el factor de “asegurar” y de “ansiedad” desaparecerán; sólo permanecerá el factor de conexión interna. Entonces el papel del Rabinato, el papel de la ceremonia de matrimonio, asumirán la forma de conexiones integrales. Específicamente comenzarán a conectar a las personas entre sí y la persona querrá continuar viviendo en esta armonía. Por lo tanto de los talleres integrales surgirán las parejas casadas que estén listas.
(107050)
De una charla sobre Formación integral del 4/4/13

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