Vayan junto con todos o tendrán que hacerlo en otra ronda

Dr.MichaellaitmanLa persona no tiene derecho a separarse a sí misma de la sociedad y pedir sólo para sí misma, incluso si tiene la mejor intención de darle contento al Creador. Mediante una plegaria privada o clamando solos, no ayudan de ninguna manera, sino que sólo se dañan a sí mismos y a los demás.

Ahora, imaginen cuántas corrupciones hemos causado durante el exilio. Todo ocurrió en orden para descubrir nuestra maldad y entender que la corrección sólo es posible mediante la conexión. El exilio era necesario para averiguar dónde está el lugar de corrección y avanzar de una plegaria individual a la plegaria de muchos.

Cada deseo en el corazón es llamado una plegaria. Una plegaria es el trabajo en el corazón. Si todas las peticiones pasaran por la sociedad, serían aceptadas. Ya estaríamos en un estado totalmente diferente, en absoluto reposo y abundancia. Sin embargo, debido a nuestras peticiones, todos los deseos que siente la persona, así como aquellos que no siente, no pasan por la conexión entre nosotros, nos dañan, y dañan primero al que hizo la petición.

Nosotros debemos entender cuán seria es la situación, dado que todos estamos conectados por una red que ahora está revelándose en el mundo como un sistema conectado, integral. En este estado, vemos claramente que no podemos liberarnos de este sistema y que debemos ser parte de este. El tiempo que fue designado para el reconocimiento del mal ha terminado. De ahora en adelante, conoceremos el mal mediante golpes en diferentes niveles o al comenzar a actuar de acuerdo a la red que se revela entre nosotros.

La persona debe imaginarse esto en su mente de forma muy clara y con muy seria precaución, no debemos pedir para nosotros mismos, ¡aun cuando realmente nos sintamos con ganas de hacerlo! Esta es nuestra inclinación malvada, la cual es opuesta al Creador. El ego es nuestro deseo de alcanzar al Creador, pero con el fin de gobernar por nuestra cuenta.

El deseo, “yo gobernaré”, no está dirigido en contra del Creador, sino en contra de la sociedad, en contra del grupo. La inclinación al mal es nuestro deseo de acudir al Creador por nuestra cuenta y pedir por nuestro éxito personal. Todos tenemos este deseo. Estamos dispuestos a orar, a pedir, a reconocer el poder del superior, a reconocer Su dominio sobre nosotros, pero todo el problema del exilio en Egipto es que cada uno comienza a sentir que está separado de los demás.

Este es el pecado de los hijos de Jacob, la razón de su odio hacia su hermano menor José. José quería reunir a todos los hermanos y conectarlos, pero ellos querían permanecer separados. No entendían que debe haber una línea media, conexión, y entonces tuvieron que entrar al exilio en Egipto y mediante el camino del sufrimiento descubrir la necesidad de la conexión filial.

Sólo después de haber reconocido el mal, tras largos años de exilio, fueron recompensados con la recepción de la Torá. Este fue todo el propósito de la ronda que hicieron en el exilio en Egipto.

Todo el proceso de evolución en los mundos superiores y en nuestro mundo, todo el juego, se trata sólo de la conexión. Entonces, estoy muy feliz de que hoy ya podemos hablar de eso, y entender la necesidad de ello y sentir este problema más de cerca.
(111963)
De la 1º parte de la Lección diaria de Cabalá del 7/5/13, Escritos de Rabash

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