¡Vengan, comencemos por la familia!

Dr. Michael LaitmanRabash, Carta 40: Cada regalo…. que él le da a su amigo es como una bala que hace un agujero en la piedra. Y a pesar de que la primera bala sólo roza la piedra, cuando la segunda bala golpea el mismo lugar, ya hace una muesca, y la tercera hace mella.

Y a través de las balas que él dispara repetidamente, la mella se convierte en un agujero en el corazón de piedra de su amigo, donde se reúnen todos los regalos. Y cada regalo se convierte en una chispa de amor hasta que todas las chispas de amor se acumulan en el agujero del corazón de piedra y se convierten en una llama.

La diferencia entre una chispa y una llama es que donde hay amor, hay revelación abierta, es decir, una revelación para todas las personas por las cuales el fuego del amor arde en él. Y el fuego del amor quema todas las transgresiones que uno encuentra en el camino.

Pregunta: Se nos dice que el amor se adquiere a través de buenas obras. Cuando la persona le da un regalo a su amigo, cada regalo es como una flecha que golpea el corazón del otro y hace un agujero en este. En última instancia, una flecha tras otra, rompen el muro en el corazón del otro y se crea la unidad emocional entre ellos. ¿Qué se entiende por “regalos” en las relaciones en una pareja? ¿Se trata de un anillo comprado en una tienda o algo más?

Respuesta: En primer lugar, antes de comprar el anillo es necesario verificar si esto realmente hará feliz a la mujer. Tal vez ella necesite zapatos nuevos, o ¿quizás en vez de un anillo o zapatos nuevos prefiera salir contigo de vacaciones por unos días?

El significado de un “regalo” es que primero ustedes revisan si ella lo necesita. Yo cerraría todas las tiendas de regalos, dado que están llenas de cosas absolutamente superfluas que nadie necesita. Por el contrario, es necesario comprobar qué quiere la mujer y traerle algo que sea exactamente de acuerdo a su deseo y entonces a esto se le llama un regalo.

El regalo no tiene por qué ser material; lo más importante es cumplir con el deseo de la pareja. Incluso una buena relación es aceptable como regalo si esta proviene del amor que no requiere compensación. A través de una relación como ésta yo no exijo de la pareja nada a cambio, puesto que disfruto de la actividad y no espero una compensación a cambio. Por el contrario, estoy agradecido por la oportunidad de darle un regalo, lo cual es un placer para mí.

Yo veo cuanto disfruta  mi esposa comprando un regalo para un nieto en su cumpleaños. Ella debe agradecerle por su cumpleaños, porque para ella fue un placer buscar un regalo para él y pensar qué comprarle exactamente de tal manera que a él le guste. Este es un ejemplo de un regalo que proviene del amor.

Es lo mismo con respecto a las relaciones en la pareja. Yo tengo que integrarme en los deseos de mi pareja e imaginar qué la haría muy feliz. Y después de esto voy y lo llevo a cabo con el objetivo de cumplir su deseo. Y de ninguna manera o forma tengo que esperar ninguna compensación a cambio del regalo, pues aquí se hace un cálculo interno sin ningún tipo de beneficio personal.

Porque si necesito una recompensa a cambio de mi regalo, esto ya no es un regalo, sino que se trata sólo de una transacción comercial. Se da un regalo por motivos completamente no egoístas, más bien, sólo a partir del amor. Mi pareja no me debe nada a cambio, por el contrario, para mí fue un placer dárselo.

Cuando hablamos de concesiones mutuas, entonces allí es todo lo contrario; yo hice una concesión y requería de la pareja una acción en respuesta a esto. Pero un regalo está por encima de todo eso.

Con la ayuda de un uso correcto de los regalos, recibimos las oportunidades de construir buenas relaciones entre nosotros, de comenzar una “nueva vida”. Porque por medio del regalo, le transmitimos nuestro amor a la pareja y por medio de ello la adquirimos.

En la vida real a veces ocurre lo contrario, los regalos que le damos a la pareja o a los niños destruyen las relaciones entre nosotros. Pero esto sólo se debe a que estos regalos no provenían del amor absoluto, sino de una intención de sobornar a la mujer como compensación por mi comportamiento. En una circunstancia como esta, no se trata de un regalo sino de una compensación. Cuando yo le prometo a mi hijo un regalo si termina el año escolar con éxito, a esto tampoco se le llama regalo, sino simplemente un pago.

Yo tengo que mostrarle a mi esposa que le traigo un regalo sin ninguna intención egoísta, sino sólo por amor. Se nos dice: “aquel que le dé un regalo a su amigo debe hacérselo saber”. ¡Que este regalo se lo traigo sin ninguna razón! Para todo lo demás hay razones, y en este caso no la hay, por lo tanto, yo debo hacérselo saber. Un regalo como este sin una razón despierta el amor mutuo del otro lado. No se trata de una compensación, ni de una recompensa, pero requiere algún tipo de respuesta, de reciprocidad.

En primer lugar, de mí depende el saber qué quiere mi esposa. Y después de haberlo comprobado, le traigo un regalo y le digo cuánto me tomó pensar qué sería mejor comprarle y que incluso ahorré dinero para este propósito, cuánto tiempo busqué exactamente lo que ella necesita. Es decir, yo duplico este regalo porque pensé mucho en ello; busqué y quise cumplir con los deseos de ella.

Al satisfacer su deseo, yo le di un llenado, porque la amo absolutamente sin ningún cálculo. Disfruté mucho trayéndole un regalo y siento que mi esfuerzo terminó; yo estaba muy feliz buscando un regalo para ella que la hiciera feliz. A esto se le llama un regalo.

Como se nos dice, cada regalo es como una flecha que golpea el corazón del otro y hace un agujero en éste. Esto habla acerca de extraños, de egoístas que se encuentran en un conflicto. Pero si estamos hablando de la pareja, es fácil derretir el corazón de la pareja. Por lo tanto es más fácil empezar a construir relaciones de este tipo dentro de la familia y sólo después de esto en otros lugares. En las relaciones en pareja, ellos no están separados por fuertes muros impenetrables, como los hay entre extraños. ¡Por lo tanto, vengan, comencemos por la familia!

(110685 – De una charla sobre formación integral del 1 de  Agosto del 2012)

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