Yo envidio significa que crezco

Dr. Miçhael LaitmanLa persona no tiene la fuerza para realizar una sola acción. Necesitamos darle un serio vistazo a la realidad, entendiendo que actuamos dentro del marco de leyes y fuerzas estrictas, las cuales tenemos que organizar por nosotros mismos. Es por eso que si ella no se conecta correctamente con el entorno, con el fin de conectarse a través de este con la fuente del método de corrección, es decir, con el maestro, y a través del maestro con la Luz que Reforma, entonces ella estará constantemente girando dentro de sus deseos y aspiraciones que la encierran en este mundo.

Ella nunca irá más allá de los límites de este mundo. Y mientras aprende algo, en última instancia permanecerá en la misma naturaleza con la cual nació y permanecerá en el mismo nivel. Es posible elevarse a un nivel más alto sólo bajo la condición de que la persona reciba un deseo adicional, cualitativamente nuevo, en lugar de incrementar sus necesidades mundanas comunes por dinero, una casa familiar, poder, y conocimiento.

Ella puede obtener todo en este mundo. Pero si necesita moverse del plano terrenal de “dinero, familia, poder, conocimiento” a la siguiente dimensión, más elevada, entonces necesita un deseo completamente diferente, la necesidad de la propiedad de otorgamiento, porque nuestro mundo está basado sólo en el deseo de recibir. El mundo espiritual está basado en el otorgamiento, hacia el cual la persona debe ser atraída y aspirar a ello como hacia el más grande tesoro: el deseo que será capaz de servir como una palanca, como un trampolín para ella.

Ella tiene que sufrir porque no es capaz de amar, ni de dar, ¿pero esto es posible? Sólo la envidia a otras personas que parecen ser grandes, atractivas, e importantes para ella puede ayudarla. Ella descubre que ellas están contentas de tener la habilidad de otorgar, que encuentran algo inusual en esta propiedad de otorgamiento, y en comparación a ellas, ella no es nada.

Si no tiene punto en el corazón, ella comienza a envidiarlas. Sin este punto no tiene nada a qué aferrarse, no tiene ningún órgano sensorial para sentir que ellas tienen algo especial que ella no tiene. No sentirá la carencia de algo. Es como una persona que ama la música y sueña con ser músico y no envidiará al que quiere ser físico. La física y la poesía son mundos completamente diferentes.

Esto también funciona en la aspiración espiritual. Sólo si la persona tiene el punto en el corazón, tiene al menos una oportunidad de envidiar a las personas que están en la propiedad de otorgamiento. Al principio es atraída porque parece algo místico, promete ciertas habilidades sobrenaturales, el poder de la mente, la habilidad de manejar su propia vida y la vida de otros, poder sobre toda la creación.

Es decir, al principio, la propiedad de otorgamiento está vestida en todo tipo de vestimentas materiales, no en el nivel corporal de “comida, familia”, sino a nivel de “dinero, poder, conocimiento”. En esencia, todo se resume a una cosa: el poder de dominio (el poder del dinero, el poder del conocimiento). Este es un deseo puramente egoísta, pero uno espera llegar al éxito en la revelación del mundo espiritual.

Si ella tiene un deseo fuerte, entonces inicialmente le parece que avanza rápido y de forma exitosa, pero más tarde, de pronto descubre que está retrasada, y que no puede conectarse realmente con otros. Por otra parte, escucha que la conexión es la herramienta principal para el avance. Comienza a odiar este método, pero no tiene a dónde ir.

Ahí tiene lugar una batalla decisiva de la cual muchos escapan. Pero existen aquellos que permanecen. Ellos incrementan el punto porque debido a la impotencia se rinden ante el entorno. Finalmente comienzan a entender que la espiritualidad no está en el dinero, poder, o conocimiento, sino que sólo se vistió temporalmente en esas vestimentas materiales, con el fin de llevar más allá a la persona.

Y ahora la espiritualidad la jala hacia más arriba, porque ella comienza a apreciar por cuenta propia la propiedad de otorgamiento y amor por el otro. Siente que justo esta fuerza, esta propiedad, es inusualmente exaltada y única; está por encima de este mundo y posee la esencia divina. Precisamente esas fuerzas de otorgamiento gobiernan en el mundo.

Gradualmente, la persona inclina más bajo su cabeza y cancela su naturaleza egoísta, acordando anularse ante la propiedad de otorgamiento. Todo este trabajo tiene su lugar en el grupo. La influencia del entorno es el único factor para tal cambio de valores en el cual el otorgamiento y el amor por otros se vuelven más importantes para la persona que las cosas buenas usuales: comida, dinero, familia, poder y conocimiento.

Ella está cada vez más imbuida en el deseo de otorgar del entorno, y así llega a la etapa del camino que es llamada “Lo Lishmá”. Invierte todos sus esfuerzos y hace todo lo posible por incrementar la porción de “Lishmá” en “Lo Lishmá”; es decir, ella otorga y otorga, queriendo estar involucrada en la propiedad de otorgamiento, pero aun así espera obtener algo a cambio. Por el momento, aún es otorgamiento egoísta, en aras de la recepción; sin embargo, está acercándose al otorgamiento altruista.

En esto, ella necesita humildad; auto anulación; la grandeza de la meta, del grupo, del maestro, del Creador. Todo esto se vuelve muy importante para ella, y a excepción de esto, no hay nada más…Todo lo que soñó antes, es gradualmente devaluado: primero el dinero, después el honor, después el poder ¿sobre quién necesita mandar y con qué propósito? Ella quiere que la Luz superior la gobierne. Es decir, no se trata sólo del deseo de dominarse a sí misma, sino del deseo de inclinar su cabeza ante la Luz para que esta pueda hacer su trabajo.

Esta persona descubre su debilidad en todo: no puede cancelarse ni adquirir la propiedad de otorgamiento. No encuentra ni un poco de otorgamiento y amor por el otro dentro de sí misma, pero tampoco puede gobernar sobre su egoísmo. Siente que está desnuda e indefensa porque ya no está interesada en riqueza, honor y conocimiento, no le queda nada excepto un punto en el corazón, que es llamado la señal del pacto con el Creador. Supongan que aprende todo lo que sucede en el mundo, toda la ciencia inventada por la humanidad, pero todo esto está incluido en la misma Luz, y en su forma verdadera, directa, en lugar de la forma inversa, en la cual está basada toda la ciencia y el conocimiento terrenal.

Como resultado, permanece dependiente  sólo de la Luz que Reforma que viene hacia ella a través de toda la escalera de mundos espirituales, a través del maestro, a través del grupo, bajo la condición de que ella quiera retornarle de vuelta al Creador todo lo que tiene, a través de todos ellos. La Luz directa y la Luz reflejada se visten una en otra.

(111003 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 24 de Junio del 2013, Shamati # 175)
Material Relaçionado:

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