¡Yo quiero!

Dr. Michael LaitmanRabash, “Qué significa la orden de destruir a Amalek”: Y es más, vemos que la persona necesita prepararse a sí misma para disfrutar del placer que se ha investido en la vasija. Esto significa que ella puede disfrutar de la Luz del placer que se ha investido en la vasija a medida que ella se prepara, lo cual es considerado externo. Esto significa que no podemos comparar a la persona que bebe agua cuando está sedienta con la persona que bebe agua cuando no tiene sed. Es por esto que la vasija de recibir placer se mide de acuerdo al anhelo por el placer.

Nosotros sabemos que la diferencia entre “Yo lo aceleraré” y “a su debido tiempo” es solo durante la preparación. Eventualmente la persona tiene que ejecutar la acción sí misma y decir: “¡Yo quiero!” y cuando ella quiere, ¡las cosas se abrirán para ella!

Hay dos formas de alcanzar la demanda de “¡Yo quiero!”. Ya sea por medio de los golpes que no le dejan a la persona ninguna otra opción y que la obligan a recuperarse después de cada golpe o problema y a despertar de su renuencia a hacer algo. Es por esto que está confundida y no puede encontrar en ella los poderes para conectarse con los amigos con el fin de construir una vasija y sólo los golpes la obligan a dar un paso adelante.

Pero no ese trata solo dar un paso. Ella ve que este paso es beneficioso tanto en sentido espiritual como corporal. El beneficio corporal es que ella se libra de los golpes y el beneficio espiritual es que ella se recupera y empieza a sentir que tiene una meta, un proceso y una oportunidad de sentir algo del camino de “Yo lo aceleraré”.

Por consiguiente, ella gana doblemente: Gana nuevas habilidades y un nuevo sabor corporal y quizás también espiritual. Todo se le ha dado después del golpe, dado que hay dos opuestos en el golpe que ella recibe del Creador, en el golpe de la Luz que opera en la persona de diferentes maneras y hacia la meta. Nosotros estudiamos  que en cada estado, incluso en el más bajo, hay diez Sefirot, la Luz de NRNHY, la Reshimo (gene espiritual) de vestidura y la Reshimo de Aviut (espesor)

Por lo tanto, nosotros debemos tratar de entender que todo depende de nuestra preparación que nos lleva hacia la demanda del “¡Yo quiero!”. Tenemos que alcanzar un estado en el cual no nos quede ningún deseo sino con sólo uno y este deseo debe ser el más grande. Hay dos maneras de alcanzar eso: “A su debido tiempo” (a través del camino del sufrimiento) o “Yo lo aceleraré” (a través del camino de la Luz). Pero es imposible salir de Egipto sin el deseo del “¡Yo quiero!”

Por otro lado, la persona siente una gran desesperación e impotencia sobre sus propios poderes y al mismo tiempo confianza y fe en que el Creador puede salvarla, lo cual significa que todo está en las manos de Dios. Esta versatilidad tiene que fortalecer a la persona y no debilitarla en el momento que ella sale.
(111057)
De la preparación para la Lección diaria de Cabalá del 6/28/13

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