Calibrando el cerebro para la verdad

laitmanVerdad y mentira pueden cambiar de lugar en un momento. Oímos una cierta opinión y creemos que es la verdad. Entonces, de repente oímos una segunda opinión y nos aferramos a ella y creemos que es la verdad y lo que pensábamos antes ya parece como una mentira. Verdad y mentira cambian muy rápidamente e incluso la sensación de amargo y dulce cambian, pero no tan rápido.

Resulta que nada es absoluto en la realidad. Yo nunca puedo decir que algo es dulce, dado que mañana puede ser amargo, debido a mi mal humor. Puede que descubra que el azúcar es malo para mí, que simplemente me mata, y yo ni siquiera seré capaz de mirarla. Ya no me parecerá tan dulce, sino más bien amarga, puesto que tendré miedo de comer algo dañino. Este miedo cambiará todos los sabores que yo deguste.

Entonces, ¿cómo podemos determinar de manera absoluta qué es dulce o amargo, qué es la verdad o la mentira? La aclaración de verdad y mentira está en nuestro cerebro, y la aclaración de amargo y dulce está en el corazón, en el deseo. Así que tenemos que prestar atención mientras trabajamos con el corazón para que esto sea en aras de otorgar y no de recibir.

Este es ya un cierto estándar, un parámetro determinado, de acuerdo al cual yo puedo medirme. Ahora la verdad significa beneficiarnos cuanto más podamos, y donde perdemos lo llamamos una mentira. Esta es la forma en la que la persona ve la vida generalmente, desde una perspectiva sesgada. El ego, el soborno cubre los ojos de la persona y no la deja ver la verdad o la mentira. Todo lo que sea beneficioso es llamado verdad y lo que no, es llamado mentira.

Nosotros necesitamos un estándar objetivo externo a nosotros, es decir la medida de otorgamiento en comparación con la cual pueda yo medir mi verdad y mi mentira y calibrar mi cerebro correctamente. El entorno nos da esta oportunidad. Esta es la razón de la ruptura de las vasijas que nos dejó a cada uno separado de todo lo demás, encerrado dentro de su ego. Pero si yo me conecto con la sociedad de acuerdo a las reglas cabalísticas, ésta será la verdad para mí.

Cuanto más pueda anularme y conectarme con los amigos, más veré este estándar en ellos, la verdad. Yo mismo me veré en comparación con la verdad como viviendo en una mentira. Esta es en realidad la meta principal de nuestro trabajo en el grupo: calibrarnos a nosotros mismos con respecto a la verdad, para que la verdad y el otorgamiento se conviertan para nosotros en una sola cosa.

Otorgamiento es mi conexión con el grupo: cuanto más me entregue al grupo, más me acerco a la verdad, es decir al otorgamiento. Este es el primer estado que tengo que arreglar para mí. Entonces podemos estar seguros de que estamos calibrados con precisión, en la dirección correcta con respecto al cerebro.

(113469 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/30/13, Shamati # 148 “El escrutinio de amargo y dulce, verdad y mentira”)

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta