El fundamento de la escalera espiritual

Dr.MichaellaitmanEl crecimiento espiritual de la persona comienza con el hecho de que ella se olvida por completo de sí misma y se encuentra con toda su mente, intelecto y emoción con el deseo de pensar sólo en el grupo como un todo unificado. Por otra parte, esto no depende en el propio grupo, como en el ejemplo de Rabí Yossi ben Kisma.

La persona que “disuelve” en éste y comienza a verlo en su verdadera forma. Al parecer, este no es un grupo, no son sus amigos junto con quienes pasó mucho tiempo, no. Ella simplemente ve una reunión de grandes cabalistas, una sola alma. Puede ser que ellos ni siquiera sospechen esto, mientras que ella ya lo descubre, porque todo depende de nuestras características personales a través de los cuales vemos el mundo.

Hoy en día esto es así cuando miramos el mundo físico; nosotros suponemos que es tal como lo vemos. En el momento en que cambiamos nuestras características, por el contrario vemos una sociedad y un entorno completamente diferentes, y esos amigos nuestros se verán en otro nivel, de una forma diferente.

Por lo tanto, tal persona no tiene reclamos contra el entorno; ella siempre les da a sus amigos el beneficio de la duda sin crítica: Tienen toda la razón, ellos creen de manera absoluta en la meta; y ella justifica todo lo que hacen. Lo más importante para ella es anularse a sí misma simplemente, y darles todo posible, toda su energía, toda su vitalidad. En ese grado ella entra en el grupo y los ve espiritualmente. Y así, indudablemente de acuerdo a sus esfuerzos, la “Luz Circundante” influye en ella, corrige la cualidad de la persona, le ayuda, y ella comienza a ver, en vez del antiguo entorno, un mundo totalmente diferente para completar la corrección. Esta es la forma en que todo sucede.

Por lo tanto este trabajo, y especialmente la intención hacia él, se convierten en una base para la escalera espiritual. Y después de eso, vienen los descensos y ascensos.

Los descensos y ascensos de la vida normal no le interesan a la persona; familia, trabajo, y lo que sea, sin duda debe organizarlos en la medida en que sea necesario para su existencia física, ya que no van a finalizar cuando comience su espiritualidad. Estos permanecen debido a que todos nuestros ascensos comienzan a partir de ellos; nosotros caemos de nuevo al nivel de este mundo, nos elevamos a un nivel espiritual, y de nuevo caemos en el estado egoísta de este mundo. Y así ocurre 125 veces. Esto es lo más complicado y difícil.

Por lo tanto yo siempre insisto en que lo más difícil es el primer nivel en el que la persona es capaz de separarse de sí misma por primera vez y entrar en un grupo de tal manera que se pierda a sí misma, que no exista. Ella no tiene miedo, es feliz por esto, se descubre a sí misma de forma diferente, en la forma de todo el grupo. En su interior ella descubre la unión recíproca correcta entre todos los amigos, la cual es llamada el “Creador”, que se encuentra entre ellos, y ella es mezclada con la red de unión recíproca. Esto se conoce como su adhesión con el Creador.

Según el grado de crecimiento espiritual de la persona, aparecen cada vez más oposición, contradicciones, descensos, y dudas. Y otra vez se eleva por encima de estos a estados como aquellos a través de los cuales han pasado las grandes almas, los alumnos de Rabí Shimon, que estaban dispuestos a convertirse en cenizas entre ellos con el fuego del odio. Y esta fue la primera condición de ese nivel superior en el que se encontraban. Es decir, antes de que pudieran empezar el trabajo espiritual, tuvieron un estado inicial así.

Por lo tanto, los ascensos y descensos son obligatorios. Gracias a ellos nosotros nos elevamos, cambiando el ego por otorgamiento y amor. Y todo el tiempo, cuanto mayor se vuelva nuestro ego, mayor adhesión podemos alcanzar entre nosotros por encima de ese odio que se ha descubierto en los niveles más elevados, y así avanzamos.
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De la Convención en St. Petersburgo “día dos” del 7/13/13, Lección 4

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