El ser humano es intención

thumbs_laitman_569_01Todos los seres creados están bajo el control del Creador, la fuerza superior. El Creador creó sólo una cosa, el deseo de recibir que está dividido en cuatro niveles: inanimado, vegetativo, animado, y humano. Esas etapas descienden desde la conexión con el Creador, desde el “el mundo del Infinito” al estado de “este mundo” en el cual están completamente desconectadas del Creador. Ellas descienden porque sólo al participar en la creación de la conexión con el Creador, los seres creados sentirán, entenderán, alcanzarán, y harán que su vida tenga el mismo estado que el de Él.

Para hacer esto, todo el deseo de recibir debe tomar la forma del deseo de otorgar, inherente al Creador. En el camino, los seres creados alcanzan el manejo superior y obtienen la habilidad de actuar como lo hace el Creador. Eso significa ser como Él.

Con el fin de llevar a todos los seres creados al estado de pertenecer a todos los cuatro niveles, el deseo más desarrollado de la cuarta etapa, el humano, Adam, debe establecer primero la conexión con el Creador. Sólo el cuarto nivel es capaz de mantener esta conexión de forma consciente y deliberada, al comenzar a sentir su propia realidad en contra del Creador, viéndose a sí mismo como opuesto a Él, de acuerdo o en desacuerdo con Él, actuando en beneficio propio o en beneficio del Creador, etc.

Por lo tanto, en esencia, la cuarta etapa es el centro de la creación. Por otra parte, las tres etapas previas están conectadas con ella sin tener libre albedrío. Es la cuarta etapa la que determina cómo esos componentes tomarán parte en el proceso. Esta es la intención, la dirección, mientras otros sólo actúan en esta dirección sin ningún libre albedrío.

Así, estamos hablando de personas en este mundo que por encima de todo deben sentir que están en ocultamiento y entonces pueden trabajar con el fin de establecer contacto con el Creador desde la etapa de completa separación de Él, desde el punto más distante del infinito.

Esquemáticamente se ve de esta manera: El Creador está en el mundo de infinito, y nosotros estamos en este mundo, y la distancia entre nosotros está dividida en 125 grados. Debemos establecer la conexión con Él desde aquí, desde este mundo.

Esto comienza cuando el Creador nos despierta, brilla cada vez más. Debido a Sus Luces, los deseos del cuarto nivel comienzan a surgir en nuestro mundo; a su turno estos también están subdivididos en varios tipos, de acuerdo a las mismas cuatro etapas. Los deseos más “puros” se despiertan primero; son seguidos por deseos más “crudos”. Así, el proceso de corrección continúa de fácil a difícil. En otras palabras, esas partes “fáciles” que corregimos al principio, después nos ayudan a corregir partes más “crudas”, más “pesadas”.

La corrección es llevada a cabo debido al hecho de que el Creador despierta Su iluminación, Su actitud hacia nosotros, y ésta comienza a revelarse no sólo como buena hacia la “materia” del deseo, como en los niveles inanimado, vegetativo, y animado, sino como deliberadamente buena. En otras palabras, debido a la iluminación del Creador, nosotros tendremos que acercarnos a Él.

Para hacer esto, necesitamos cambiar nuestra intención. Es decir, en vez del nivel inanimado, vegetativo, y animado, tenemos que formar en nosotros mismos una etapa humana. Y la etapa humana es intención por encima de la materia.

Sabemos esto debido a las cuatro etapas de la distribución de la Luz directa: La cuarta etapa al final decide hacer una restricción (Tzimtzum) y responder al Señor con la misma actitud que Él muestra en relación a ella. Esta es la intención.

La cuarta etapa no tiene nada que darle a cambio al Creador, sólo puede continuar recibiendo Su bien con la intención que convierte todo lo que se recibe en otorgamiento a Él. Entonces, todos los pensamientos de la persona y todo su corazón están en el Creador. No importa qué reciba ella; la persona es como un invitado que observa al Anfitrión y sólo quiere complacerlo a Él.

Esto es el cambio de intención, un cambio de actitud; cambio de “para mi propio bien a para el bien del Anfitrión”, lo cual se convierte en el factor determinante. El Anfitrión es lo primero para mí, Su estado es mi primera y principal preocupación. Y de acuerdo a esto, yo hago conmigo mismo todo lo que se requiere.

Así, ya no es importante por qué estados pase, sólo importa si son en el beneficio del Anfitrión, y en este caso la personas los acepta como vengan, está feliz, y su intención está completamente alineada con ellos.

(113993 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8/6/13, Shamati # 8)rados

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