No hay características malas

Dr. Miçhael LaitmanEl anhelo de la persona por el alcance espiritual depende del grupo, dado que éste puede bajarla o elevarla. En concordancia con esto, Rabash escribe que no hay nada más terrible que la negligencia, el descuido en el trabajo, cuando la persona piensa de sí misma: “No está mal. Está bien, todo se vale”.

El control de la persona sobre sí misma lo establece sólo a través de la elección de su entorno, de acuerdo a la influencia que el grupo tenga sobre ella, en ese grado ella puede controlarse. Por tanto, el grupo tiene que dirigirla, motivarla y animarla a que sienta que no puede irse por debajo de este nivel, que sólo puede elevarse, siempre continuando hacia arriba. Si el grupo es dirigido correctamente, esto es fácil.

La relación con respecto a los amigos debe ser amable; nosotros tenemos que entender que cada uno tiene sus características. De ninguna manera somos maestros ni críticos del carácter de alguno de nosotros. Cada uno tiene características que deben permanecer en él, pero de forma corregida. Es decir, uno es mezquino, otro es un tonto, y un tercero es perezoso, celoso e irritable, etc. ¡Está prohibido de manera alguna suprimir estas características! Es necesario sólo ayudar a que sean transformadas. ¡Eso es todo!

Es necesario dirigir la ira en contra de mis malas características; los celos son una característica maravillosa si se dirige en la dirección correcta. Siempre le decimos a un niño: “Mira cómo es aquel, aprende de él”. Esta es la forma en que encendemos los celos en él. Es decir, tenemos que mirarnos unos a otros como una madre mira a su hijo, y ver que sólo hay bien en todo lo que lleva a la conexión entre las personas. Y lo contrario, todo tipo de buenas características aparentes pueden destruir a la humanidad si no se dirigen hacia la conexión y la unidad.

Entren en todo tipo de fuentes de psicología y filosofía, en lo que quieran, y verán qué clase de tonterías fueron inventadas alrededor de las características de una persona. Porque con ellas, todo puede considerarse relativo a la característica misma, y no a su uso. Pero si dirigimos esta característica correctamente hacia la conexión y la unidad entre las personas, entonces es posible convencerse de que no hay nada malo en nosotros. ¡Todo depende sólo de la intención!

Ciertamente esto debe reflejarse en nuestras relaciones con respecto a los demás. No hay personas malas, ellas no están corregidas. Por este motivo estamos juntos. Por lo tanto nos amamos.

Si yo descubro alguna característica aparentemente insoportable en alguien y siento que no puedo llevarme bien con esto, me detengo inmediatamente y empiezo a desarrollar otro lado en mí (en mí y no en él), y después de esto, recibo poderes espirituales. ¡Les recomiendo que se acuerden de esto! Les digo esto por experiencia propia. ¡Inténtenlo!

De pronto, aparecen en ustedes nuevos poderes. Comienzan a sentir cómo el Creador les da fuentes de avance hacia adelante. Específicamente en vez de “convertirlas”, ábranse a sí mismos. Relájense, detrás de esto está el Creador. ¡Acepten, y eso es todo! Dentro de ustedes mismos crean un nuevo espacio abierto, lleno de energía espiritual, porque se han cambiado a sí mismos.
(113793)
De la Convención en St. Petersburgo “día dos” del 7/13/13, Lección 4

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