Saliendo de las tinieblas hacia el mundo de la verdad

Dr. Miçhael LaitmanEsto parece una paradoja, pero si observamos este mundo desde el mundo espiritual, no existe nada más natural que la conexión de todas las cosas en un todo y con el Creador. Este es un sistema único, estable que se encuentra en armonía, en equilibrio permanente, en un estado ideal, donde todo en este se encuentra en interacción, llenando a los otros y siendo llenado por los otros. Este sistema se vuelve un cuerpo absolutamente sano, física y mentalmente.

La información, materia, energía, percepción, consciencia, todo esto existe en absoluta armonía, Por lo tanto este sistema es eterno: No hay concepto de tiempo, no hay cambios. En otras palabras, existe una vida eterna y eventos que tienen lugar con regularidad específicamente para revelar la profundidad infinita de esta conexión.

La conexión en sí es permanente, el sistema es permanente, y la Luz se encuentra en reposo absoluto y llena toda la creación. Nosotros nos encontramos en ésta en constante movimiento desde el llenado más pequeño hasta el más grande. Y el éxtasis más importante está en la percepción de la armonía de este sistema, y esto es llamado percepción del Creador.

Por lo tanto nuestro mundo se comprende desde ahí como un pequeño y feo mundo, que existe sin elección, porque el Creador lo obliga a existir a pesar de que la criatura parezca ser tan despreciable que no tiene derecho a existir. La criatura existe específicamente para esto, que al repudiar su depravación, se eleve y alcance eternidad y plenitud. Pero es difícil hacerlo porque nosotros no vemos nada en contra de esta depravación.

Pero si viéramos esto, perderíamos la libre elección, y con toda nuestra fuerza correríamos sólo hacia ahí, sin importar nada. Nos estrellaríamos con todo nuestro cuerpo contra un muro, una barrera de separación entre nosotros, sólo para llegar ahí o desaparecer.

Para esto se nos dio el ocultamiento de manera que a partir de nosotros mismos construyamos el modelo de mundo al cual aspiramos, con un vínculo entre nosotros, con nuestras relaciones con los demás, con nosotros mismos, en la relación de nuestro grupo general hacia toda la humanidad, hacia la naturaleza inanimada, vegetativa, y animada.

Lo imploramos en este mundo, imaginándolo como un reino, como en un juego de niños, y tratamos de crearlo entre nosotros, a pesar de todas las cosas que se nos dan ahí. Queremos entrar en este estado aparentemente antinatural, imaginario; si entendemos cuán lejos está eso de nuestra existencia presente, vemos que esto es contrario a toda lógica, a nuestra naturaleza, es decir, a nuestra inteligencia; esto tiene que ser algo absolutamente diferente.

Y continuamente la humanidad trata de entender cómo, a pesar de todo, es posible hacer algo, pero al final resulta algo peor. El ego todavía nos aplasta y nos muestra que tal vez hemos logrado lo que queríamos, hasta que descubrimos el significado de todo lo que está sucediendo: ¿Pará que es necesaria una existencia como esta?

Verán, si observamos desde un costado, nuestra existencia parece depravada y carente de significado y propósito. Se concluye que las personas existen sin una elección, cautivas, sufriendo y huyendo de este sufrimiento todo el tiempo, encontrando más sufrimiento y huyendo una vez más. Y todo esto es sólo para comenzar a imaginar otra existencia, algo que verdaderamente valga la pena, algo por lo que valga la pena vivir, y no lamentar el hecho de estar vivas.

Cuando nosotros imaginamos este estado, gradualmente comenzamos a sentir que en apariencia éste existe realmente; de otra manera, ¿cómo lo imaginaríamos?  Y este estado aparentemente existe no sólo de forma hipotética sino de verdad. Sin embargo, este quiere que verdaderamente aspiremos a él. Yo debo aspirar a este en una forma en la que yo me sienta interior y emocionalmente dentro de este. Entonces comienzo a sentir cierto tipo de ayuda, inspiración, e iluminación. Comienzo a ver que existe un propósito para todo esto.

Precisamente así descubrió Adam este sistema hace 5773 años. A partir de ese día avanza nuestro calendario cabalístico, a partir de ese momento en el que Adam HaRishón (el primer hombre) descubrió al Creador en nuestro mundo. Y después de eso comenzó la transferencia del conocimiento de generación en generación; más personas comenzaron a ser incluidas en esto, aquellas quienes también sentían una falta de significado en su existencia.

Pero ese mismo problema siempre permaneció: ¿Cómo puedo desarrollar otro mundo, un mundo verdadero y correcto dentro de mi pequeño y amenazante mundo? Las personas estuvieron ante ese problema todo el tiempo. Es necesario crear una imagen, jugar con este sistema, jugar en el verdadero sentido de la palabra.

Nosotros siempre olvidamos esto, y esto continuará hasta que creemos juntos un estado como este, un vínculo como este, un sistema de relaciones como este, el cual será casi idéntico al mundo superior y sólo será necesario realizarlo claramente, y se realizará a través de un golpe de la Luz Superior. Pero hasta que no hagamos todo lo que podamos para estar en un estado así, no llegaremos a este. En el momento en que hagamos todo con el fin de crear este otro mundo dentro de nuestras tinieblas, este aparecerá inmediatamente. La Luz lo hará realidad y nos descubriremos dentro de él.

Entendemos que no hay opción sino alcanzar una unidad clara y verdadera y crear las condiciones, el contacto, las relaciones mutuas como esas, que serán casi iguales al sistema superior, lleno de amor y otorgamiento, inclusión mutua, entendimiento, apoyo, y responsabilidad. Y el vínculo debe ser así, que la persona, como un ente separado, desaparezca. Ella no existe, ni puede existir.
(114616)
De la Convención en St. Petersburgo “día tres” del 7/14/13, Lección 6

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