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Aprobando la abundancia para los demás

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “El amor por el Creador y el amor por los seres creados”: “Aquí viene la declaración de Hillel al extranjero que llegó ante él y le pidió que hiciera de él un converso, como se nos dice en la Guemará, cuando se presentó ante Hillel para que le enseñara toda la Torá mientras estaba parado sobre un solo pie, Hillel le respondió: “Lo que es odioso para ti, no lo hagas a tu prójimo: esa es toda la Torá, el resto es comentario; ve y apréndela”.

Los términos y conceptos cabalísticos son diferentes de los utilizados comúnmente. Un “no judío” es aquel que actúa para sí mismo. La persona que no es un “judío”, “judío” (Yehudí), y a quien ésta se refiere como un “no judío” o como las “naciones del mundo” es la persona que no busca la unidad (Yehud). La categoría “Israel” (ישראל) incluye sólo a los que van “directo al Creador” (Yashar El, אל ישר), al otorgamiento, que aspiran a amar a otros como se aman a sí mismos, hacia la unificación, la solidaridad, la unidad, la garantía, y todo lo demás que caracteriza a nuestra comunidad y cohesión. Después de todo, es el amor por los demás lo que nos permite alcanzar el amor del Creador.

Si la persona quiere subir al peldaño del otorgamiento, el nivel de amor por los demás, porque esto le traerá adhesión con el Creador, significa que ella quiere ser un judío, convertir su deseo de recibir para su auto satisfacción, en un deseo de recibir con el fin de otorgar. Por lo tanto, todo es muy simple: Convertirse en un judío significa corregir su egoísmo. Eso es lo que el método requiere de nosotros. Y Hillel lo resumió en pocas palabras: “No hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti”. También se nos dice que el versado se acercó primero a otro sabio Shammai, pidiéndole que le enseñara a amar a otros como él se amaba a sí mismo. Pero Shammai lo rechazó, porque uno no puede “saltar” de inmediato al peldaño de amor por los demás. En este caso, Shammai representa la línea izquierda, la Luz de Jojma, las propiedades de juicio, mientras que Hillel representa la línea de la derecha, la Luz de Jassadim, la propiedad de misericordia.

Esto implica que el principio de “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti” significa otorgar con el fin de otorgar, o misericordia. Sin embargo, la misericordia contiene al menos dos facetas: prohibición y obligación.

  • En cuanto a la prohibición, yo debo discernir constantemente mis acciones: ¿Sufriría si se hiciera esto a mí? Y si es así, entonces yo definitivamente no le haría esto al otro.
  • Por otro lado, si veo que podría ganar con la ayuda de los demás, ¿debería ofrecerles tal ayuda a ellos? Resulta que el principio de “no les hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”, de hecho, me obliga a empezar a trabajar por el bien de los demás, a cambiar todas mis acciones hacia el otorgamiento. De lo contrario, estoy privando a los demás de la oportunidad de recibir algo bueno. Y no importa que yo no produzca este bien ni lo genere desde mi deseo, de acuerdo al principio de “ama a los demás como te amas a ti mismo”. En este caso, yo no acumulo la fuerza de otorgamiento para regalársela a los demás. Pero si veo que puedo evitar el “déficit” en otros, me veo obligado a impedirlo, y esto también se debe al principio de “no les hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti”.

Por lo tanto, al proteger a otros del daño y ayudarles a hacer el bien, yo empiezo avanzar hacia verdaderos actos de otorgamiento. El principio de Hillel me enseña a pensar y a actuar incluso en este sentido, pero hasta ahora, no sobre mi propia iniciativa. Yo juego el rol de un factor positivo (+) ante un factor negativo (-) de otros. Mi “más” (+) puede entrar en su “menos” (-), pero sólo si hay un “bloque” especial de contacto en el centro. Este “bloque” depende de mí: Soy yo quien “aprueba” (OK) su inclusión.

Aprobando abundancia para los demàs

Entonces, ¿cómo puedo poner un “OK”? Para ello, yo aún no estoy actuando desde mi deseo, pero ya estoy inclinándome hacia mis respuestas positivas y estimulantes. Es como si yo diera mi “visto bueno” por medio del cual el otro recibe el bien desde arriba. Por lo tanto, el principio de Hillel me enseña a actuar con el fin de otorgar, pero, hasta ahora, pasivamente. Todavía no se supone que yo deba realizar correcciones en mi deseo de recibir.

Aquí tenemos un ejemplo: Ayer ustedes perdieron un cheque de pago en la calle y yo lo encontré y se los llevé. De esta manera, yo no les he hecho lo que no quiero que me hagan a mí. Pero, ¿puede considerarse como un verdadero acto de otorgamiento? Después de todo, he contribuido a la recepción de la cantidad escrita en el cheque.

De hecho, el principio de Hillel implica no sólo evitar que los otros tengan problemas, sino también el promover su bien, pero la ayuda no se deriva de mi deseo corregido que se convirtió en un “generador de bien” y sabe cómo distribuirles a los demás. Yo aún no me he transformado, sólo he ayudado a que la abundancia vaya desde su fuente hasta el “consumidor”, a su destino. Fui yo quien estableció este mecanismo (V) en movimiento, quien “abrió el grifo”.

Por lo tanto, mi rol aquí no es entregar la abundancia, sino aprobar su entrega, la “transacción”. Eso es lo que yo determino, si el “grifo” se abrirá o no.

Pregunta: ¿Cómo abro esta “llave” en mi decena?

Respuesta: Al participar. Yo acudo a toda la Luz que Reforma. Y ésta se manifiesta en garantía hacia mí.

Pregunta: La acción en sí es clara, pero ¿cómo la acepto mentalmente? Después de todo, yo siempre estoy lleno de descontento.

Respuesta: En el pensamiento, yo ya soy bueno con los demás porque deseo que la misma actitud provenga de ellos. Pienso bien de ellos, pero todavía no siento que esto me duela de alguna manera; esto no entra en mi ego, puesto que no estoy trabajando con él ni lo involucro.

Por supuesto, siento envidia, odio, y me dejo llevar por las pasiones y la vanidad. Aprobar bien de los demás va en contra de mi ego. Por el contrario, a mí me gustaría que todos tuvieran menos que yo.

Sin embargo, esto no daña ni disminuye mis “activos fijos”, y por lo tanto, estoy dispuesto a aceptar que otro reciba aquello a lo que tiene derecho. Después de todo, nadie está amenazando mi propiedad ni quitándome lo que es mío.

Por otra parte, si estoy trabajando no sólo por misericordia, sino con la intención de otorgar, estoy quitando de lo mío y dándole a otro. Esto no está sujeto a los principios de Hillel; aquí estamos hablando de la “retirar de mi cuenta”, de acuerdo al principio de “Amar a los demás como a ti mismo”. Al querer “tragarme” al mundo entero, yo les ofrezco este mundo a los demás “en bandeja de oro”, cancelando mi propio interés, mis adquisiciones.

Hoy en día, toda la humanidad se encuentra en la posición del no judío que se acercó a Hillel. Ya sea que le guste o no, él no tiene otra salida que cambiar al principio de “no les hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti”. Nosotros nos enfrentamos a esta regla de Hillel antes de la etapa intermedia, sin la cual no podemos alcanzar el verdadero amor a los demás. “No les hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”; en esta frase está toda nuestra corrección.

(108713De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de mayo del 2013, Escritos de Baal HaSulam)

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Dr. Michael LaitmanYa estamos empezando a familiarizarnos con los estados de trabajo espiritual, a pesar de que es difícil estar de acuerdo con ellos y acostumbrarse a ellos. Cada vez nos resulta difícil justificarlos, porque los estados espirituales vienen como si la persona naciera de nuevo. De repente, algo le pasa a ella, y ya no se reconoce a sí misma, no está familiarizada con el mundo en el que existe, no entiende sus reacciones, las influencias que le impiden o le ayudan en algo, enemigos y amigos.

La persona se siente confundida. Quiere aprender esta nueva realidad interna en la que se encuentra, pero no puede. Es como si ella hubiera conseguido un nuevo programa interno y por lo tanto no está familiarizada consigo misma ni con el mundo. Todas las reacciones se vuelven completamente nuevas y desconocidas. Al encontrarse en un mundo nuevo, ella pierde la convicción anterior, la vieja actitud hacia todo.

¡Nosotros tenemos que acostumbrarnos a esto! Sin embargo, es imposible acostumbrarse a esto, porque ustedes entran cada vez en un estado completamente nuevo. Y cuanto más avance la persona, más difieren los estados, alternando uno tras otro. A pesar de incrementarse la tasa de los cambios, los estados en sí mismos son cada vez más contrastados y separados unos de otros.

El estado que ocurrió sólo un día o dos atrás, puede ser muy diferente al de hoy, y la persona se siente terriblemente confusa y pierde la estabilidad en el mundo, como si ella desapareciera completamente. Sus estados son cada vez más opuestos y la velocidad con la que se reemplazan unos a otros es cada vez mayor. Con cada cambio de estado llega un momento en que la persona no entiende lo que está sucediendo, a pesar de que ya cuenta con gran experiencia previa.

Cuando llega un nuevo estado, es tan diferente del anterior, que éste borra todo lo que hubo en el pasado. La persona en el siguiente estado no está familiarizada con nada, y por lo tanto no entiende lo que le está pasando, es como si esto le sucediera por primera vez. Y de hecho, este estado se produce por primera vez como un nuevo gen de información (Reshimo), como una nueva realidad que se revela.

Es imposible explicar esto a los extraños porque no lo entenderán. Ellos no entienden cómo esta persona puede no saber nada de repente y estar confundida. ¿Cómo es posible que un gran cabalista de repente puede no resolver, comprender y sentir incluso cosas tan simples que están disponibles para una persona común? Pero esta es nuestra vida, y así ganamos, un grado tras otro, la escalera espiritual.

Lo más importante es amar estos estados y ser conscientes de que estos nos acercan cada vez más a la comprensión del Creador, a su semejanza. No hay mejor estado que cuando la persona siente confusión, oscuridad, impotencia, sabiendo que en las vasijas con las cuales pronto será capaz de trabajar, ella encontrará el atributo de otorgamiento, es decir que se revela una actitud más correcta hacia el estado.

De hecho, es de esta manera que le quitan el ocultamiento. Una vez en mi niñez leí una historia acerca de los caballos que transportan carros bajo tierra en las minas de carbón. Ellos nunca salieron y por lo tanto, no estaban acostumbrados a la luz solar. Así que, cuando eran viejos y ya no podían trabajar, antes de salir de la mina, les colocaron en la cabeza unos cuantos sacos. En la superficie, les quitaban los sacos gradualmente: primero uno, y después de un rato, otro, para que el caballo pudiera acostumbrarse poco a poco a la luz.

Nosotros estamos aquí en la misma situación. Cada vez que cambia nuestro estado, es como si nos quitaran otro saco. Y esto continuará hasta que nos acostumbremos a la Luz real.

Si la persona entiende que el trabajo se hace en ella de tal manera que se acostumbre a la Luz y pueda ver el Creador y Sus acciones en el mundo, entonces, ella acepta este trabajo con gratitud. Ella entiende que este trabajo en el crepúsculo, en la oscuridad, es muy valioso, puesto que crea en ella las nuevas herramientas de percepción para el descubrimiento del verdadero mundo espiritual. Todo este trabajo es llamado el cumplimiento de un mandamiento, y si la persona es feliz con esto, a esto se le llama la alegría de mandamiento.

(116174De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 3 de septiembre del 2013)

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Ustedes no pueden avanzar sin el entorno

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Cómo podemos crear un entorno de apoyo en el grupo global que le permita a cada uno sentir que pertenece a un todo?

Respuesta: Primero, los amigos deben entender que ellos no pueden avanzar sin un entorno. Estas no son sólo lindas palabras que ustedes pueden escuchar dondequiera que sean necesarios los esfuerzos colectivos. No, se trata de sobrevivir o perecer.

Desde la perspectiva espiritual, yo soy un cero. Yo abro una cuenta espiritual sólo si soy incorporado en el grupo y recibo la vitalidad a través de los amigos. No existe otra manera. El grupo es el cordón umbilical que los une con el Partzuf AVI dentro del nivel del Creador.

Pregunta: ¿Qué pasa si un amigo es rechazado por el grupo?

Respuesta: Este es el trabajo natural del ego. Se revela precisamente cuando nosotros queremos ser más cercanos uno a otros y encontramos el rechazo. El rechazo al deseo de acercarnos es llamado ego.

Sin embargo, cuando nosotros no tratamos de acercarnos, el ego no se revela. La sensación de rechazo en este mundo sólo es llamada ego, pero de hecho no es el ego que nosotros debemos corregir, puesto que este no está en contra del Creador. Éste no se me revela en contra de la conexión real.

El verdadero ego es la fuerza que se interpone en mi camino de conexión con los amigos. Yo quiero pero el Creador me hace tropezar y me dice: “No, yo no te daré esto a ti. Aquí, Yo exijo de ti una acción especial llamada fe por encima de la razón, un Masaj (pantalla) y la Luz Retornante. Si tú quieres vencer tu ego, adelante. Debes exigir la Luz que Reforma para hacerlo”.

Entonces, al no tener otra opción, yo clamo. En consecuencia, el Creador me obliga a volverme hacia Él para recibir la Luz, para pensar en el atributo de otorgamiento.

(116092De la lección diaria de Cabalá del 2de septiembre del 2013, Escritos de Baal HaSulam)

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Las ciencias sociales están retrasadas con respecto a las ciencias naturales

Dr. Michael LaitmanOpinión (Nicholas A. Christakis, médico y sociólogo de la Universidad de Yale, codirector del Instituto de Yale para la Red de Ciencia): “Las ciencias naturales están evolucionando con los tiempos. La perfección de las técnicas de clonación dio lugar a la biología de células madre; los avances en la informática han contribuido a la biología de sistemas”.

“En contraste, las ciencias sociales se han estancado. Ellas ofrecen básicamente el mismo conjunto de departamentos académicos y disciplinas que tienen casi 100 años: sociología, economía, antropología, psicología y ciencias políticas. Esto no sólo es aburrido sino también contraproducente, limitando el compromiso con la vanguardia científica y sofocando la creación de conocimiento nuevo y útil. Esa inercia refleja una inseguridad y conservatismo innecesarios, y ayuda a explicar por qué las ciencias sociales no gozan del mismo prestigio que las ciencias naturales”.

“Una de las razones por las cuales los ciudadanos, políticos y donantes universitarios, en ocasiones carecen de confianza en las ciencias sociales es que los científicos sociales a menudo pierden la oportunidad de declarar la victoria y pasar a nuevas fronteras. … Así que los científicos sociales deberían dedicar una pequeña guardia del palacio a los temas establecidos y volver a distribuir la mayoría de sus fuerzas a nuevos campos como la neurociencia social, la economía del comportamiento, la psicología evolutiva y la epigenética social, la mayoría de las cuales, no por casualidad, se encuentran en la intersección entre las ciencias naturales y sociales. La economía del comportamiento, por ejemplo, ha utilizado la psicología para reformar radicalmente la economía clásica”.

“Los nuevos departamentos de ciencias sociales también podrían ayudar a mejorar la formación de estudiantes, participando en los nuevos tipos de pedagogía. Por ejemplo, en las ciencias naturales, incluso los estudiantes universitarios hacen experimentos de laboratorio. ¿Por qué es poco común esto en las ciencias sociales? Cuando los estudiantes aprenden acerca de los fenómenos sociales, ¿por qué no van al laboratorio para examinarlos, cómo alcanzan el equilibrio los mercados, cómo coopera la gente, cómo se forman las relaciones sociales? Las herramientas recién inventadas hacen que esto sea posible. Ahora es posible utilizar el Internet para reclutar a miles de personas para que participen en los experimentos aleatorios”.

Mi comentario: El desarrollo de las ciencias sociales está relacionado con los cambios en la sociedad, con el hecho de que la sociedad adquiera una nueva propiedad de otorgamiento y amor. Los científicos, quienes estudian los procesos sociales, todavía no tienen esta propiedad, y por lo tanto, no pueden examinarse a sí mismos.

En primer lugar, ellos necesitan adquirir nuevas propiedades en sí mismos y luego estudiar cómo nacerán y se manifestarán estas en la sociedad. Entonces, precisamente los científicos tienen que aprender, luego explorar la manifestación de estas fuerzas en nuestro mundo y explicárselos a los amplios círculos de la sociedad, hasta el punto de crear nuevas disciplinas.

(116104)

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El soborno ciega los ojos de los sabios

Dr. Michael LaitmanSe nos dice: “No acepten soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras de los justos”. Digamos que nos corregimos a nosotros mismos y nos volvimos iguales a los demás. Digamos que incluso nos las arreglamos para revelar al Creador dentro de nuestra conexión con los amigos. Sin embargo, cuando alcanzamos el siguiente nivel, nuestro egoísmo “salta”. Nuestro ego nos ofrece “un soborno”, susurrando a nuestro oído: ¡Ustedes son superiores a los demás, más fuertes que ellos, pueden hacer algo que nadie más puede hacer, y ustedes avistan el futuro!

Es importante que entendamos que en este momento nuestro egoísmo nos proporciona dos tipos de llenado: riqueza y visión, es decir un llenado del corazón (egoísmo) y de la mente. Es como si de pronto nos eleváramos por encima de nuestro entorno. En la medida de nuestra elevación, se nos concede la oportunidad de “amar al prójimo”, ya que “amar a nuestro prójimo” compensa nuestra elevación por encima de ellos. Si rechazamos el soborno, nosotros no creceremos.

Las gamas de “herramientas” que estamos utilizando se expanden hacia la riqueza y el conocimiento. Si no trabajamos con estas nuevas herramientas, ¿cómo creceremos? ¡Debemos usarlas! Al mismo tiempo, con la ayuda de la riqueza y del conocimiento adicional, nos vemos obligados a amar a nuestro prójimo. En este punto, nuestro prójimo es crucial para nosotros. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance por ellos, como cuidaríamos de nuestro bebé.

Pregunta: Entonces, ¿esto quiere decir que si a uno se le permite hacer un enorme avance en el conocimiento y adquiere la capacidad de gobernar a las masas, luego debe transformar este conocimiento en amor?

Respuesta: ¡Es un trabajo tremendo! Es algo que el rey David describe en sus Salmos. Él estuvo en guerra durante toda su vida. El poder que se le dio, él lo cubrió por medio del amor. Él cumplió su misión hacia su pueblo de manera diferente, no como cualquier otro rey. Un rey es aquel que es más amoroso, de lo contrario, no es un rey. Es llamado “Rey de Israel“. “El Reino” significa Maljut.

(115359 – De Kab.TV “Misterios del Libro Eterno” del 24 de mayo del 2013)

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Por qué no hay señales de tráfico en el camino espiritual

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “La Paz”: …aquel que altera incluso una sola ley perjudica y daña el destino que ha establecido a propósito el Creador, y por lo tanto será castigado por la naturaleza… es mejor que nos reunamos a mitad de camino y aceptemos las palabras de los cabalistas que Ha Teva (la naturaleza) tiene el mismo valor numérico (en hebreo) de Elokim (Dios), ochenta y seis. Entonces, seré capaz de llamar a las leyes de Dios “Mitzvot (mandamiento) de la naturaleza”, o viceversa, porque son una y la misma cosa…

Pregunta: Últimamente, tomé un curso sobre “Conducción cuidadosa”. Entre otras cosas, se me habló de las señales de tráfico que alertan a los conductores de las vías del ferrocarril cercanas. Si se hace caso omiso de ellas, uno puede ser atropellado por un tren. Sin embargo, no hay señales de tráfico en las carreteras de la vida, y somos “golpeados por los trenes” más de una vez. Se trata de las leyes de la providencia que se supone que debemos sentir en nuestro interior. Estudiarlas requiere tiempo. Mientras las aprendemos, seremos golpeados por muchos “trenes”. ¿Por qué la naturaleza no puso letreros visibles para que podamos utilizarlos y explicarles su significado a los demás?

Respuesta: Sin duda, si tuviéramos señales de tráfico en nuestro camino, podríamos cumplir las reglas de tránsito, o al menos reconocer que violamos las leyes de la providencia. Sin embargo, no hay señales ni sabemos qué esperar. ¿Por qué fue establecido de esta manera? ¿Por qué sólo después de pasar por varios accidentes, finalmente comenzamos eventualmente a cumplir las reglas?

Para empezar, permítanme hacerles una pregunta para contrarrestar esto: ¿Qué les hace pensar que, en este mundo, nosotros actuamos de manera diferente? Aquí tenemos un ejemplo: Nosotros votamos por una ley que prohíbe hablar por teléfono celular al conducir. Cuando violamos la ley, perdemos los privilegios de conducir durante tres meses. ¿Por qué? Esto se debe a que los profesionales de este campo saben que hablar por teléfono mientras se conduce lleva a múltiples accidentes y tragedias.

Entonces, aquí podemos trazar un patrón similar. Nuestra aflicción crece hasta que alcanzamos un punto crítico. Sólo entonces creamos una especie de defensa.

Anteriormente, los puentes se construían sin parapetos. Más tarde, se dieron cuenta que las personas tienden a caer de los puentes. Entonces, comenzaron a construir barreras de protección. Siempre es así. Cualquier acción de nuestra parte es provocada por pura necesidad. Las barandas no nos daban placer. De esta forma, estas se inventaron únicamente a causa de angustia que causaba su ausencia en los puentes y sólo después se hizo evidente la necesidad de construirlas.

El egoísmo nos empuja a recibir placer. Las medidas preventivas y profilácticas no nos llenan de alegría. Nosotros queremos cruzar la carretera donde se nos dé la gana. Elegimos hacer algo que no nos pertenece, no nos importa que esta acción nuestra sea llamada “robar”. Resulta que esta actitud tiene una multiplicidad de diferentes sistemas sociales: Judicial, policial, etc. En general, todos ellos tienen el propósito de atemperar nuestro egoísmo primordial.

Hoy en día, ha comenzado una nueva etapa de desarrollo. Nosotros debemos familiarizarnos con el Creador. ¿Cómo? Si seguimos sintiéndonos bien, nunca empezaremos una relación con Él, puesto que el experimentar sensaciones agradables nunca nos empuja hacia adelante. Todo lo que queremos es mejorar los buenos estados en los que nos encontramos ¿Nos importa de quién y por qué recibimos placer? Para nosotros es suficiente poder sentirlos. Nada más nos molesta, dado que todo lo que hacemos es llenarnos a nosotros mismos, aquí y ahora.

Sin embargo, tan pronto como se nos revela el mal y nos damos cuenta que no podemos escapar de él, empezamos a hacer preguntas, y sólo después empezamos a construir las barreras de protección o a pisar el freno o a hacer cualquier otra cosa para protegernos de los problemas.

Nuestra naturaleza es un deseo egoísta de recibir placer. Este deseo se manifiesta de diversas formas. Este no nos permite protegernos o asegurarnos sin darnos una razón visible para hacerlo. Sin embargo, cuando se trata de recibir el máximo placer, no importa que nos aseguremos. Nuestros intentos de no perjudicar a nuestros vecinos todavía están por fuera de este paradigma. Ellos hasta el momento no tienen nada que ver con el otorgamiento, ni están incluidos en nuestros planes iniciales. El placer que obtenemos es una tentación, un soborno. Esto cubre nuestros ojos y nos aleja de una manera correcta de pensar sin siquiera dejar que nos demos cuenta de ello.

Por lo tanto, todas nuestras afirmaciones con respecto a las señales de tráfico son injustas. La afirmación de ustedes es correcta sólo si no está orientada hacia la meta: alcanzar al Creador. Es verdad sólo si no estudiamos el sistema que Él hizo para nosotros de tal manera que nos familiaricemos con el maestro que lo creó.

Tenemos que averiguar exactamente lo que Él hace con la ayuda del sistema que creó y en qué formas gobierna este sistema. Es como si nos tragáramos este sistema y lo dejáramos reposar en nuestro interior. Entonces, empezaremos a seguir sus leyes. Éste continúa trabajando en nosotros, pero, desde este punto en adelante, lo supervisamos, lo analizamos y lo controlamos.

De esto se trata nuestro libre albedrío. Al controlar el sistema, revisamos por nosotros mismos constantemente si nuestras acciones se corresponden con lo que Él haría. Como está escrito: “por delante y en detrás Tú me has acorralado”. Así nos familiarizamos con el Creador y tratamos de ser semejantes a Él e incluso de superarlo un poco. Corremos hacia adelante y tratamos de predecir Sus acciones. Al actuar así, aprendemos tanto desde atrás como desde el frente.

En general, todo lo que necesitamos para nuestra auto corrección vendrá a nosotros en el momento oportuno. Todo el sistema no sólo es preciso, sino absoluto. Este nos envía porciones ideales a todos y cada uno en todas las circunstancias posibles. Si nosotros recibiéramos un gramo menos, lo sentiríamos como una desgracia que no tuvo su origen en el amor. Si recibiéramos un gramo más, esta adición tampoco provendría del amor, dado que nos privaría de la libertad de elección.

Nosotros todavía no podemos justificar Su gobierno, pero no tenemos que justificarlo en el momento. Por el momento no debemos tratar de ser justos. Se nos dice que aquellos que comparten la aflicción de las demás personas, las consuelan. Por lo tanto, ellos justifican al Creador por medio de sus sufrimientos. Después de finalizar nuestro camino, nosotros lo justificaremos todo.

(115831 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de Agosto del 2013, Escritos de Baal HaSulam “La Paz”)
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Dr. Michael LaitmanDebemos entender claramente una cosa: nuestro éxito depende totalmente del Creador y de ninguno otro además de Él. “Nosotros no somos quienes terminaremos el trabajo, pero no depende de nosotros el rechazarlo”. Debemos actuar aplicando el máximo de energía y al mismo tiempo permanecer confiados de que el resultado está únicamente en las manos del Creador. Ya lo sabemos muy bien. Lo hemos comprobado docenas de veces. Nos damos cuenta de que estamos jugando un juego cuyos resultados conocemos de antemano, que todo proviene de Él y que Él es el que lo organiza todo con una “astucia” divina, y que no hay nada que podamos hacer al respecto.

Pueden tumbarse en el sofá todo el día y por la noche ustedes recibirán su salario como si hubieran trabajado el día entero. Sin embargo, estamos obligados a aceptar el gobierno superior y a trabajar todo el día. Lo mismo se aplica a nuestra difusión externa. Estas dos líneas nos enseñan la forma en que se construye el reino espiritual: por medio de propiedades contradictorias que a nuestro cerebro le parecen totalmente incompatibles. ¡Esto está bien por ahora! Más tarde, se nos dará un tipo de mente diferente.

Esperemos que con cada día necesitemos cada vez más al Creador. Al mismo tiempo, tenemos que encargarnos de debilitar el otro lado de la moneda y asegurarnos de que nuestra contribución en el proceso también se expanda día tras día. Sin ello, no vamos a tener una necesidad por el Creador. Estas dos líneas no se cancelan o se anulan entre sí. Si somos capaces de actuar así, aceleraremos la creación de la primera vasija espiritual.

Nosotros debemos aplicar nuestros esfuerzos como si fuéramos “un buey bajo el yugo o un burro bajo la carga”, es decir que tenemos que correr más rápido y usar nuestra energía de manera mecánica. En cuanto a nuestras intenciones, debemos darnos cuenta claramente de que en cada una de nuestras acciones, el Creador está tanto frente a nosotros como detrás de nosotros, y que Él “nos abraza desde el frente y de la parte de atrás”, y que trabajamos sólo junto con Él.

Posteriormente nos daremos cuenta de que Él también trabaja dentro de nosotros. Entonces, ¿dónde estamos nosotros en esta imagen? Este es el punto en el que empezamos a alcanzar un poder trascendente, el espíritu que se inviste en todo lo que nos rodea. Entendemos que “No existe nadie más aparte de Él“, y que también hay un pequeño punto desde el cual miramos a nuestro alrededor y vemos que “No existe nadie más aparte de Él”.

Este punto en particular no tiene nada en absoluto: no tiene volumen ni profundidad. Es sólo un punto que surgió “de la nada” (Yesh Mi Ain); es un punto desde el cual se observa que “No existe nadie más aparte de Él”. Por último, llegamos a darnos cuenta que en la Luz, en los deseos, y en todos los estados que hemos atravesado a lo largo de la historia, y en todo, sólo existe una fuerza, la Fuerza superior. “El Creador es el primero y Él es el último”. No hay una revelación mayor que ésta.

Sin embargo, cuando decimos que “No existe nadie más aparte de Él”, esto no quiere decir que no existamos, dado que para hacer esta declaración, alguien tiene que estar presente en todos los lugares, en todas y cada una de las propiedades, en cada una de Sus acciones, y después de ese punto, tenemos que decidir (al estar en el lado opuesto) que, de hecho, “No existe nadie más aparte de Él”. Al hacer esto, nos fusionamos completamente con Él, es decir que logramos cohesión y nos volvemos iguales a Él en todas nuestras acciones, pensamientos, programas, conexiones, etc.

Nuestro deber es comprobar todo lo que hay en el Creador para comprender que todo es Él y finalmente llegar a la conclusión de que “No existe nadie más aparte de Él”. Todo lo que nos queda es este un punto negro desde el que nosotros miramos a nuestro alrededor, pero este es un punto singular desde el que podemos observar todo el universo, de un borde al otro, en todas las direcciones y rangos: toda la Maljut del mundo del Infinito.

(115823 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 27 de Agosto del 2013, “Grupo y distribución”)
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Dr. Michael LaitmanTodas y cada una de nuestras acciones debe contener una vibrante petición al Creador. Cualquier actividad material que no esté acompaña de intenciones como: “¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Con quién estoy interactuando conjuntamente (con Él)? ¿Por qué hago lo que hago (para revelarlo a Él)? “Cualquier acción nuestra que no esté asociada con la aclaración de estas preguntas es completamente inútil.

Si uno le da prioridad a las acciones materiales y al éxito por encima de las actividades y alcances espirituales, desciende al nivel de la “tierra” en vez de realizar un acto espiritual. Es una pena perder el tiempo en estas cosas. Nuestra existencia no está destinada a esto.

¿Quiere decir que ustedes se acercan a los demás para decirles cuan maravilloso que es estar juntos? ¿Es realmente su meta el organizar un kibutz o una granja colectiva? ¡No, en absoluto! Ustedes quieres hablar con ellos acerca de la unidad y de una fuerza excepcional que cada uno de nosotros contiene en su interior, debido a que (de este punto en adelante, ustedes deben continuar el diálogo interno, en sus pensamientos) el poder de la unidad nos permitirá descubrir al Creador con el fin complacerlo a Él.

Ustedes están obligados a seguir esta fórmula hasta el final. Nosotros tenemos que empezar con el Creador y concluir con el Creador. El Creador tiene que estar incluido desde el comienzo de nuestras reflexiones y Él debe estar al final; en el medio, está nuestro mundo material. Es como si comenzaran desde el estado 1 del mundo del infinito, pasaran por todo el camino hacia abajo, de arriba hacia abajo, hacia este mundo, al estado 2, y después volvieran de nuevo al estado 3, al mundo del infinito, al final del corrección.

Cada una de nuestras acciones es una implementación de toda la cadena: desde el mundo del infinito en el principio de la creación al mundo del infinito al final de la creación. Repítanselo a sí mismos como un mantra, es importante que lo hagan hasta que su corazón comience a sentirlo. Es como si ustedes tratan de poner en marcha un motor muerto; lo intentan tantas veces como sea necesario hasta que empiece a funcionar.

Ustedes cada vez lo hacen usando su deseo material, que por ahora no tiene nada que ver con ningún tipo de actividad espiritual. Lo repiten, como un niño que no entiende el significado de las palabras, hasta que empiezan a entender. La Luz impacta los deseos, los aclara y los conecta hasta que uno comienza sentir lo uno reitera. Por experiencia propia sé que funciona, aunque esto toma mucho tiempo.

Sin embargo, no hay nada que podamos hacer al respecto, dado que el tiempo, de hecho, es sólo una cadena de cambios que experimentamos en nuestros deseos. Cada vez nosotros atravesamos por una nueva corrección. Es una bendición que hayamos recibido un trabajo que requiere de la asistencia de la fuerza superior. Incluso si proclamamos artificialmente que necesitamos la fuerza superior, podemos estar seguros de que los diversos problemas y enemigos no nos obligarán a entender cuanto necesitamos la fuerza superior.

Nosotros somos quienes definimos qué camino tomar: el camino de la Luz o el camino del sufrimiento. Esta es una opción muy concreta: O nos vamos por un camino o vamos por el otro. El Creador quiere que nos conectemos con Él. Si nos obligamos a nosotros mismos a hacer eso con la ayuda de un grupo y manteniendo en mente la importancia de la meta, entonces elegiremos una manera positiva y concisa. Si no, entonces aparece la “ayuda en contra nuestra”. En este momento, la sentimos en nuestra piel. Esto es maravilloso, puesto que se trata de ayuda de lo alto; la cual ya es una revelación del gobierno superior.

(115370 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 23 de Agosto del 2013)
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Lo opuesto a la confianza de los “propietarios”

Dr. Michael LaitmanNuestro trabajo consiste en descubrir la fuerza superior. Y no a fin de asegurar para nosotros mismos una base para la vida por medio de la confianza, sino con el fin de satisfacer al Creador. Y esto es lo contrario a la confianza que buscamos en nuestro mundo, en la que nos sentimos seguros en nuestro ego, que tenemos poder, conocimiento, los graneros llenos, salud, como dueños del país y del mundo.

Pero la confianza en el trabajo espiritual no la enfoco en mí, porque no hay nada dentro de mí que pueda alcanzar un nivel superior. Yo necesito descubrir la Luz Superior, descubrir la Luz Superior en la vestidura de confianza; es decir estar en un estado opuesto al que consideramos seguro en nuestro mundo.

La confianza está en el abandono de mis deseos de recibir. Y cuanto más me eleve por encima de ellos y dependa de algo que es más elevado, más recibo de la Luz de confianza. La separación del estado actual y la integración con el estado más elevado, hacen posible que yo haga esto, me dan una sensación de confianza.

Esto sucede precisamente cuando la persona se siente perdida y no está dispuesta a hacer nada por su cuenta. Todo lo que yo tenía antes: Una especie de comprensión, alcance, emoción, conexión con la familia, con el Creador, todas las diversas formas de apoyo en el camino, todo esto desaparece. Siento que lo he perdido todo y no tengo nada en que confiar. No tengo otra opción que ser liberado de todos mis deseos egoístas que no han sido llenados.

En principio estoy perdido y no sé qué hacer conmigo mismo. Me preocupa no sentir la confianza habitual en el conocimiento, en el intelecto, todo desaparece. El Baal Shem Tov pasó por estados como éstos en los que se olvidó del alfabeto, todo su conocimiento se borró, como un bebé que está siendo amamantando.

Tenemos que entender que si se nos da un estado como éste, es una gran ayuda desde arriba, en el que se borra toda mi confianza egoísta, todo mi fundamento material. Entonces caigo en el ocultamiento del rostro del Creador, como se ha dicho acerca de Moisés: (Salmos 30:8) “Tú ocultaste Tu rostro y yo me aterroricé”. Después de todo, yo no sé en qué confiar. Y es especialmente entonces, cuando siento un punto opuesto, una nueva confianza basada en una dependencia más elevada.

Se trata de la dependencia de las condiciones del “Tzimtzum”, la “Pantalla”, en todos mis Kelim de recepción en los que no quiero recibir ningún tipo de iluminación. Estaré satisfecho sólo con un poco a fin de mantener la vida en mi cuerpo bestial, más allá de esto yo no quiero obtener iluminación alguna dentro de mi ego, aunque sea mínimamente, para no sentir la confianza de los “dueños de casa”.

Quiero ser completamente dependiente de algo más elevado, como un feto en el vientre de su madre. Lo más elevado hará lo que Él quiera conmigo; ¡yo mismo no me siento como si existiera! Yo mismo me anulo totalmente, como si no ocupara ningún espacio.

Si tengo éxito en varias ocasiones al realizar esto, entonces me llegará la iluminación, dándome una sensación de confianza en mi dependencia de lo más elevado. El superior me da esta confianza, como lo hace un adulto con un niño que se le arrima.

Al principio yo me adhiero internamente a aquello que está por encima, como un feto en el vientre de su madre, porque no tengo posibilidad alguna de aferrarme a él. Sólo me anulo yo mismo, y el resto del trabajo lo confío en las manos del superior.

Cuanto más que yo iba creciendo, más malas cualidades, deseos de recibir, se desarrollaban en mí. Yo tengo que superarlas en mí mismo a fin de comprender aún con más fuerza aquellos que es más elevado y sentir mi dependencia de él. Esta es sólo la forma en que un niño se aferra a su madre.

Así es como debemos vernos a nosotros mismos adhiriéndonos al superior todo el tiempo. En un estado de madurez, yo me adhiero tanto a Él, que a pesar de que todos mis deseos sean ajenos y opuestos a Él, llevo a cabo acciones a través de las cuales trato de ser como el superior y trato de no ser separado de Él.

(115015 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 09 de Agosto del 2013, Shamati # 72, “La confianza es la ropa de la Luz”)
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