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¿Parásitos o víctimas de la sociedad?

Dr. Michael LaitmanEn las noticias (de Dailylife): “Si usted ha estado prestándole atención a los magnates de Australia, a los buscadores de rentas y a los ejecutivos de clase burbuja, últimamente puede estar empezando a sentir una creciente sensación de pánico”.

“Los lugares de trabajo de Australia están inundándose con una nueva generación de trabajadores improductivos. … “

“Los trabajadores de la generación Y tienen boletos en sí mismos, de acuerdo a 300 jefes de finanzas australianos encuestados por el reclutador Robert Half. Ellos dicen que el personal por debajo de los 30 años tiene una percepción exagerada y a menudo ilusoria del valor que agregan a una organización. …”

“La generación Y es una pesadilla en el lugar de trabajo, ellos nunca parecen hacer lo que usted quiere, siempre tienen un pie en la puerta, son intrigantes y ambiciosos en vez de ser los incondicionales de cuello blanco de la empresa que hacen que las economías occidentales, y con mayor frecuencia ahora, las economías de Oriente, marquen”.

Mi comentario: Esta es una consecuencia de la crisis del egoísmo que en el pasado deseó el éxito pero que hoy en día está “cansado”. Y esto se siente en cada grupo de edad. No hay motivación, las personas necesitan una nueva motivación para la vida. Esto puede aprenderse de la naturaleza: esto se siente sólo en las relaciones correctamente conectadas.

La competencia, el miedo, la presión, etc. ya no pueden fortalecer a la persona. Sólo las emociones positivas de conexión, otorgamiento y amor pueden dar energía. Por el momento, esto no es visible, pero pronto se descubrirá como la única fuente de vida.

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“La labor es enorme, pero la recompensa es grande”

Dr. Michael LaitmanDe un artículo de Rabash: “Fe”: “Rabí Tarfon solía decir: El día es corto, la labor es vasta, los trabajadores son inactivos, pero la recompensa es grande, el Señor de la casa es insistente”. (Pirkey Avot 2:20) Si uno cree que no hay capital sin un Gobernante y está seguro de que el Señor existe, uno se siente obligado.

Nosotros no somos capaces de despertar por nosotros mismos a menos que el Creador nos despierte, porque estamos hechos de un material que no tiene espíritu de vida. Por lo tanto, somos llamados creaciones, es decir, estamos gobernados desde arriba. Sólo después de que el Creador nos despierta, vemos que el trabajo es vasto, los trabajadores están inactivos, pero la recompensa es grande, y el Señor es insistente. Entonces, comenzamos a trabajar.

En este punto, nuestro libre albedrío se enciende. El Creador coloca la mano de uno en la buena fortuna y dice: “¡Tómala!”. En otras palabras, la acción del Creador es lo primero, entonces es nuestro turno de continuar con el trabajo, es decir que tomamos lo que el Creador nos ha dado. Tenemos que organizar nuestro entorno y el estudio para que cada día esté estructurado para permitir que hagamos esfuerzos tanto en uno como en otro.

Independientemente de nuestra carga de trabajo habitual y responsabilidades de difusión, nunca debemos romper nuestra conexión con las fuentes originales. Sólo si logramos mantenernos en constante relación con las fuentes, llegaremos al resultado deseado y previsto. La labor es enorme, pero la recompensa es grande, así que tenemos que preparar nuestras vasijas para recibir esto.

Esto nos obliga a distribuir nuestro tiempo en varios segmentos: una vida normal, estudio y difusión. Debemos atender constantemente los tres y no evitar o pasar por alto ninguno de ellos. Si descuidamos incluso uno de ellos, no vamos a mantenernos en la línea media. Aunque no les asignemos tiempo por partes iguales, aun así tenemos que cuidar de las tres partes.

Debemos prestar especial atención a estas cuestiones. Incluso cuando uno tiene una asignación de difusión muy importante, no debe olvidarse de estudiar. No hay excusa para faltar a clases sólo porque uno esté ocupado con la difusión. Esto es muy malo, ya que se nos dice: “Si me abandonas por un día, Yo te dejaré dos”. Esto es peligroso. Si ustedes dejan el estudio debido a la difusión, nuestras ganancias eventualmente se convertirán en pérdidas.

(116465De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 10 de septiembre del 2013)

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La Luz que me salva de ahogarme

Dr. Michael LaitmanLa única diferencia entre la impureza y la santidad, entre el exilio y la redención, la oscuridad y la Luz, es la presencia del Creador, pero todo depende de la persona. Todo está arreglado de acuerdo al plan general y a mi lugar en el sistema, pero en cada momento se me da el libre albedrío y la habilidad para convertir la oscuridad en Luz.

Por supuesto, yo sigo olvidándome de esto y caigo en la oscuridad una y otra vez, pero tengo que esforzarme y tratar de alcanzar la Luz. En el momento que alcanzo la Luz, yo caigo en la oscuridad otra vez y por ende tengo que elevarme una y otra vez. Este proceso continúa hasta el fin de todas las aclaraciones y de todas las correcciones.

Por consiguiente, la diferencia entre exilio y redención es una diminuta adición, la letra Alef, la cual representa “la cabeza del mundo” (Aluf shel olam), el Creador. Si lo atraigo a Él al estado en que yo me encuentro y me doy cuenta de que Él es la causa, que no existe nadie más que Él, que todo proviene del bueno y benevolente, y que tengo que corregirme, entonces, de esta manera aceptaré cada estado, en consecuencia, el Creador habitará en mí de acuerdo a mis vasijas corregidas. Es en ese momento que yo convierto el exilio en redención, la oscuridad en Luz.

Si yo no logro hacer eso, entonces permaneceré en el estado corrupto y tendré que encontrar la manera de fortalecerme y llevar a cabo la corrección. Este es en realidad todo nuestro trabajo. Nosotros necesitamos fortalecernos unos a otros en el grupo, con el fin de permitir que cada uno se eleve de la oscuridad a la Luz, al atribuirle todo al Creador.

A nosotros seguramente se nos empujará hacia atrás de nuevo cada vez, y seremos obligados a caer. Es la Luz la que hace todo esto.

(117207De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 20 de septiembre del 2013, Shamati # 127 “La diferencia entre el núcleo central, la esencia, y la abundancia agregada“)

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Primero: El reconocimiento de la necesidad

Dr. Michael LaitmanLa humanidad no puede alcanzar el futuro antes de que destruya lo viejo.

Gran parte de lo viejo, se ha destruido por sí mismo, familia, cultura, etc., pero lo que es ventajoso para la elite dominante, no desaparece por sí mismo; esto permanece, a pesar de retroceder por todos los medios.

Si la élite reconoce la necesidad de la transición, entonces, se forma la idea de la transición hacia el futuro.

En el pasado, por regla general, las transiciones se lograron por medio de revoluciones y lucha social.

Esto se debe a la falta de comprensión del nuevo estado, a la falta de visión de las causas y fuerzas para moverse hacia ella.

Para hacer una transición, tenemos que saber hacia dónde vamos, tenemos que tener una visión histórica consistente con las leyes del desarrollo social, los seres humanos, y nuestro pensamiento.

No es necesario que tengamos una visión histórica y lógica para la destrucción; no se requiere la mente; por el contrario, uno debe ser ignorante y ciego, sin imagen del futuro.

Si no hay conciencia social, si cada uno piensa en su propio camino, estamos destruyendo, no creando el futuro.

Si reconocemos que necesitamos una nueva visión del mundo a la que debemos llegar, de nuestro estado futuro, y de cómo desarrollarnos para alcanzarlo, somos conscientes de la necesidad de nuevos conocimientos.

Cada nueva etapa de la historia socioeconómica en el desarrollo de la humanidad se basó en la anterior, en los “padres”, porque todas las etapas fueron diferentes grados del desarrollo egoísta creciente.

Nuestro estado es especial; es la etapa siguiente de nuestro desarrollo: la humanidad integral. Dado que no conocemos en absoluto este estado, se nos ha dado la ciencia de la próxima etapa de nuestro desarrollo. Después de todo, nosotros nos elevamos desde el nivel de desarrollo inconsciente (el desarrollo social inanimado, vegetativo, animado) al desarrollo del nivel “humano”. Se nos dio la ciencia de la Cabalá: cómo pasar a la siguiente etapa. A diferencia de las transiciones anteriores, esta transición no debe ser automática e instintiva, sino consciente. Podemos lograrlo solo en la medida de nuestro conocimiento, comprensión, dominio y control.

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El consejo en el que se esconde la Luz

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam “Un mandamiento“: No hay servicio al Creador ni cumplimento de las Mitzvot (mandamientos), excepto en Lishmá (en Su nombre), dándole alegría al Hacedor de uno.

“Servirle al Creador” es otorgamiento puro y “cumplir las Mitzvot (mandamientos)” es auto corrección hacia el otorgamiento por medio de la Luz que Reforma o de la “Torá“.

Yo actuaré sólo con el fin de otorgar, sin ningún beneficio para mí. Es por eso que necesito la Luz Superior, debido a ella puedo realizar acciones no con mi “combustible” egoísta, ni basado en el interés propio. Necesito que la fuerza superior me dé la oportunidad de otorgar sin ninguna razón, sin justificación desde el punto de vista de mi naturaleza, de mi lógica. Entonces puedo dar “por el placer del Creador”.

El “Creador” es algo que está por fuera de mí, ya sea una persona, toda la humanidad, o el Creador. No me importa quién sea exactamente: Todo lo que sale de mi “cuerpo” aparentemente desaparece y ya no existe ante mis ojos. Así me siento. Resulta que “darle placer al Creador” es como botar algo, como perder algo para siempre.

Sin embargo, nuestros sabios ya han introducido la práctica de ocuparse en la Torá y las Mitzvot, incluso en Lo Lishmá (no en Su nombre), ya que “desde Lo Lishmá la persona llegará a Lishmá“…

Es decir, incluso si ahora no soy capaz de otorgar, yo tengo que actuar en la medida de mis posibilidades, hacer lo que pueda en el grupo, en el salón de clase, etc., entonces, después de pasar por una serie de estados, lograré otorgar. ¿Por qué? Debido a las acciones que los sabios me recomiendan, incluso sin la intención correcta, esto atrae hacia mí la Luz que Reforma.

Aparentemente, ¿cómo podría ser? ¿Por qué, al llevar a cabo el consejo de los sabios, atraigo la Luz? De hecho, acabo de leer en un libro y de escuchar del maestro que tengo que hacer esto y aquello. Entonces, ¿cómo puedo obtener de esto la fuerza espiritual que me cambia? Exactamente ¿cómo funciona este mecanismo?

El hecho es que, al seguir las instrucciones de los grandes sabios, yo establezco una conexión con ellos, entonces obtengo llenado espiritual de ellos. Siento esto como Luz Circundante porque todavía no puedo tolerarlo en mis deseos. De hecho, ésta me llena, está conmigo, pero todavía no puedo “procesarla” en vasijas limpias, trabajar realmente con ella. No obstante, ya me corrige y me “formatea”.

Por lo tanto, al seguir los consejos de los maestros, yo me conecto a través de ellos con la Maljut del mundo del Infinito.

(117260 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 22 de Septiembre del 2013, Escritos de Baal HaSulam)
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