Cada uno tiene su propio mundo

Dr. Michael LaitmanLa Torá, “Éxodo” (Mishpatim), 22:17: No dejen con vida a una hechicera.

La persona es todo un mundo y es como si el mundo se reflejara en ella. Si hablamos sobre el mundo interno de la persona, entonces una “hechicera” no es nada diferente a su propio atributo. Cada uno de nosotros quiere creer en algo, nosotros arrastramos tras de nosotros algo desde nuestra infancia e incluso ciertas tendencias pesimistas, conceptos y creencias desde lo más profundo de tiempos antiguos.

En realidad, esto no tiene cabida en el mundo. Según la Cabalá, el mundo es absolutamente corporal, e incluso la espiritualidad del mundo es corpórea como el mundo entero. Nosotros tenemos que considerarlo de una manera totalmente realista. Lo que sea que alcanzamos es aquellos con lo que podemos trabajar. Entonces, tenemos que tomar en cuenta sólo las leyes, los atributos, que descubrimos.

Los cabalistas descubren atributos más profundos que los científicos. Ellos trabajan con estos atributos y realizan experimentos, pruebas, repetición de pruebas, análisis y síntesis. Todo este conocimiento se acumula de una generación a otra; cada generación los examina y avanza, descubriendo la naturaleza aún más profundamente.

Así que no hay lugar para religiones o errores, dado que la actitud hacia el mundo tiene que estar de acuerdo con esta ley y estudio, que es “un juez sólo tiene lo que sus ojos pueden ver”, es decir que no hay ningún otro medio de alcance. Entonces, nosotros no debemos hablar acerca de las diferentes religiones y creencias.

Según “creencia” de la Cabalá nos referimos al atributo de otorgamiento, cuando la persona hace un esfuerzo y se eleva por encima de su atributo egoísta de recibir y alcanza el atributo de otorgamiento. Así que una “hechicera” es la persona que cree en los fenómenos naturales, los cuales son totalmente irreales. Hablamos de una realidad que se repite y que puede estudiarse por medio de diferentes personas en los diversos momentos, lo cual hace que sea solo un fenómeno científico, que se puede probarse, es decir que es un hecho. ¡Nosotros no confiamos en nada sino solo en los hechos!

Pregunta: Qué sucede si alguien le pide a usted que pruebe y demuestre esto.

Respuesta: Es imposible probar o demostrar algo. Si yo no veo bien, no tengo puestas las gafas y me dicen que hay un armario allí, ¿puedo creerles? Después de todo, no puedo comprobarlo.

Esto significa que tengo que adquirir ciertos atributos por medio de los cuales puedo probar o contradecir lo que ustedes me dicen. En ese caso, yo oigo cosas que realmente no existen para mí. Así, para cada persona, el mundo existe sólo en la medida en que ella lo alcanza.

Pregunta: ¿Significa esto que usted le dice y le explica a la persona que ella tiene que comprobarlo todo por sí misma y no creerle a usted?

Respuesta: ¡No, yo no le impongo a ella esta imagen! No le digo a la persona qué tiene que alcanzar, puesto que de cualquier manera ella ahora no será capaz de ver, ya que no sabe qué es un armario dado que nunca ha visto uno. Yo le explico cómo alcanzar y expandir los límites de su alcance.

Sólo aquellos que se dedican a la Cabalá, cuyo nombre proviene de la palabra “recibir”, expanden y reciben cada vez más conocimientos. Esta sólo nos habla acerca del desarrollo de nuevos medios de alcance en la persona, a través de los cuales ella lo alcanza todo por sí misma.
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Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 5/27/13

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