El tan esperado invitado

Dr. Michael LaitmanEn los niveles inanimado, vegetativo y animado, el deseo de disfrutar actúa instintivamente, en virtud de su naturaleza. Pero el ser humano puede actuar de manera opuesta, antinatural, porque es guiado ante el anfitrión por su actitud, por la sensación de su oposición. Y así éste produce una contracción en su deseo de disfrutar como invitado, encogiéndose de vergüenza a la vista del amoroso y generoso anfitrión.

La vergüenza no se despierta en respuesta a los regalos en los niveles inanimado, vegetativo y animado, pero si el grado humano ha comenzado a desarrollarse en la persona, ella siente esa vergüenza, incomodidad, el deber de responder al amor del anfitrión, ¡de responder no a la fiesta, sino a quien la organiza! Y esto hace que ella se contraiga.

Ustedes tienen que soportar el llenado que recibieron y llenarse a sí mismos por su parte con la sensación del Dador, es decir, con el atributo de otorgamiento y amor, o al menos desearlo en tal medida que pierdan todo el gusto de recibir el placer en sí.

El placer permanece en ustedes, pero de repente ustedes pierden su sensación. Es como si al estar en un lugar extraño, entraran en una habitación vacía y vieran un pedazo de torta deliciosa y, pensando que nadie los vería, lo cogieran y le dieran un mordisco. Y en el momento que están disfrutando de su increíble sabor, de repente entra el anfitrión.

Atraviesan por una variedad de sensaciones… En primer lugar, están abrumados por la vergüenza de lo que tomaron y se congelan con el pedazo en la boca. Pero el dueño de repente dice: “¡No, no, ayúdate, lo dejé todo para ti, sabiendo que vendrías! Todos querían comerse el pedazo más delicioso con cubierta de crema de mantequilla y una cereza, pero lo guardé para ti”.

Ahora, en lugar de la vergüenza de haberle robado, de haber tomado lo que no les pertenecía, se avergüenzan, porque saben que el anfitrión estaba pensando en ustedes y deliberadamente les guardó el regalo. Él se hizo cargo de ustedes como la persona más querida, dejando que todos lo supieran. Ustedes sienten su generosidad y amor y se despierta una vergüenza diferente, no debido a que le robaron, sino por ser opuestos al anfitrión que los ama.

La primera vergüenza fue causada por la sensación de sí mismos como receptores, en relación al anfitrión, y la segunda vergüenza, por la sensación del anfitrión como dador, amoroso, y esto produce muchas sensaciones nuevas en ustedes y esto hace que se contraigan y expandan, es decir, les da el aliento de vida.

(116798De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 11 de septiembre del 2013, Escritos de Baal HaSulam)

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