La ecología comienza por la persona

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “La Paz”: Debido a que el propósito, sin duda, se construye sobre todas las leyes de la naturaleza, sin excluir ninguna de ellas, de la misma forma que el trabajador inteligente no agrega o sustrae ni un pelo de las acciones necesarias para alcanzar la meta, aquel que altera incluso una sola ley, daña y perjudica la meta que a propósito ha establecido el Creador, y por lo tanto será castigado por la naturaleza. Por lo tanto, tampoco nosotros, criaturas del Creador debemos perdonarlo porque está profanando las leyes de la naturaleza y deshonra el propósito del Creador.

Nosotros vivimos dentro de un complejo de fuerzas de las leyes de la naturaleza. A partir del mundo del infinito, cada una es más pequeña que la anterior, ellas cierran el espacio espiritual con el fin de construir este mundo en el centro de éste, el lugar en el cual la persona tiene libre albedrío y desde el cual ella puede comenzar el camino hacia su corrección.

Si no cumplimos con las leyes que están activas dentro de los “mundos espirituales”, las Sefirot, los Partzufim, entonces, ¿cómo podemos elevarnos al nivel del Creador? El ascenso se hace posible sólo por medio del cumplimiento de las Mitzvot o, en otras palabras, al cumplir las leyes de la naturaleza. Son la misma cosa.

Aquí no se habla de las leyes físicas de la naturaleza: de la tala de árboles y del secado de los ríos, de la contaminación y de la destrucción de la naturaleza del inanimado, vegetativo y animado. En vez de ello, lo más importante, es que nosotros tenemos que empezar a estar en equilibrio con la naturaleza espiritual, con el otorgamiento y amor que vienen hacia nosotros.

En el pasado, hasta que alcanzáramos una etapa de corrección del yo, no teníamos la capacidad de destruir la naturaleza. Hasta el siglo XIX, e incluso hasta el siglo XX, nosotros lo utilizamos sin causar daños, sin violar la ecología. Sin embargo, después de eso, el Creador se acercó al mundo para mostrarnos que el mundo es global, que todo lo que hay entre todos los niveles de la naturaleza está conectado con el nivel de Adam (hombre), y ahora, en primer lugar, depende de la persona el corregirse a sí misma.

La solución no es limitar o reducir la utilización de la naturaleza del inanimado, vegetativo, y animado. Más bien, es hablar de la corrección de la persona en su nivel. Por medio de esto, ella corrige la relación con todos los demás, e incluso entre todo y el Creador. Esta es la forma en que nos elevamos “desde ama a tu prójimo, hacia el amor por el Creador”.

Ciertamente, existen muchas leyes relacionadas con la naturaleza del inanimado, vegetativo y animado, sin embargo, nuestro servicio al Creador es parecernos al Creador, pues de otro modo, si no corregimos nuestro nivel hablante y nuestra relación hacia el Creador, no sabremos cómo debemos relacionarnos con la naturaleza. Aquí, debemos corregir nuestro ego. Nosotros no podemos dictarles a las personas las leyes de conducta para cada estado determinado y organizar pautas claras para todos los eventos. Es imposible dictarle a cada persona cómo depende de ella el comportarse de la mañana a la noche, a fin de construir las relaciones correctas con la naturaleza del inanimado, vegetativo y animado, con el entorno.

Esto solo ocurre si la persona se corrige a sí misma con la característica del otorgamiento, con “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Hasta este grado, ella también corregirá su conexión con la naturaleza que la rodea. Entonces, todos los niveles de la naturaleza se incluirán con ella y se corregirán a través de ella.

Por sí mismas, ellas no están dispuestas a corregirse. Hay una multitud de malos funcionamientos, y hasta el día de hoy, no sabemos cuáles son las formas del correcto funcionamiento de ellas. Sin embargo entonces, veremos que ellas funcionan de manera diferente. Incluso en el nivel inerte, nosotros veremos las características naturales que no hemos visto hasta ahora.

Por lo tanto, en primer lugar, la persona tiene que corregirse a sí misma y no a las piedras, a las plantas, y a los animales. La meta de la creación es asemejarse al Creador, y nosotros tenemos algo con lo cual podemos practicar: las relaciones entre nosotros. Específicamente para esto ocurrieron la ruptura, el exilio de Babilonia, y el crecimiento demográfico de siete mil millones de seres humanos. Precisamente de esta manera corregiremos el daño.
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De la Lección diaria de Cabalá del 9/2/13, Escritos de Baal HaSulam

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