La verdad en muletas

Dr.MichaellaitmanBaal HaSulam, “Paz en el mundo”: … por naturaleza, el poder para trabajar no es igual en todas y cada una de las personas. Una persona realiza muchas más labores sociales durante una hora de trabajo, debido a su debilidad,  que su amigo que trabaja dos horas o más.

Aquí también hay un asunto psicológico, porque aquel que es muy perezoso por naturaleza, en una sola hora se agota más que su amigo en dos horas o más. Y de acuerdo a la perspectiva de la verdad evidente, nosotros no debemos obligar a una parte de la sociedad a trabajar más que la otra parte para cumplir con las necesidades de la vida. De hecho, la parte de la sociedad que por naturaleza es fuerte y ágil, se beneficia del trabajo de los demás y los explota maliciosamente contra el atributo de la verdad, porque ellos trabajan muy poco en comparación con los débiles y perezosos en la sociedad.

¿Podemos nosotros evaluar a las personas desde la perspectiva de la verdad o de acuerdo a la categoría de veracidad? En sí misma, esta es una categoría maravillosa y verdadera. Ella atestigua una cosa muy simple: uno merece en la misma medida en da, es decir que todos deben ser valorados correctamente y con justicia sobre la base de la contribución propia a la estructura general. Esta es una ley de la naturaleza. Nosotros podemos diseñar muchas otras regulaciones, pero en realidad esto es exactamente así.

Nuestras recompensas son iguales a nuestros esfuerzos, a pesar de que los esfuerzos no deben evaluarse a través de números absolutos. Más bien, deben calcularse utilizando medidas específicas relativas. Por ejemplo, es muy difícil para mí levantar un peso de diez kilos y llevarlo a lo largo de diez kilómetros. Sin embargo, para otra persona, podría ser sólo un paseo. Ella ni siquiera notará este peso. Yo necesitaría descansar un par de horas para reponer la energía que perdí y comer algo nutritivo, mientras que la otra persona podría no cansarse en absoluto. Por el contrario, ella se sentiría mucho mejor que antes.

Por lo tanto, esto significa que nosotros simplemente no podemos utilizar la categoría de la verdad, ni tenemos ningún criterio para hacer cálculos exactos aquí. Por lo tanto, ¿es posible llevar una vida verdadera en nuestra sociedad?

Ustedes no encontrarán este problema en la naturaleza inanimada, vegetativa y animada. Allí todo existe en concordancia con el atributo de verdad, aunque nosotros no comprendamos toda la imagen. Cada especie ocupa un nicho propio. Todos están conectados, todos se guían por instintos naturales. Por lo tanto, todo es correcto.

No sabemos qué significa que ser gobernados por la veracidad, dado que, en el nivel hablante, la naturaleza nos deja ir, nos suelta las riendas, nos abandona, y nos permite establecer por nuestra cuenta relaciones con ella, no como individuos, sino más bien como sociedad. La integración y las relaciones sociales son, de hecho, los principales problemas que enfrentamos en este momento.

Anteriormente, cuando la humanidad se encontraba todavía en una etapa de formación primitiva, el mundo era como un rebaño, y como una familia. Por lo tanto, ésta no requirió ninguna aclaración especial. En ese momento, la participación de todos era definida como una familia, un sentido tribal de la comunidad, y se correspondía con las leyes de la naturaleza.

Sin embargo, cuando los vínculos entre los humanos perdieron su base familiar y se trasformaron en un campo de intercambio de servicios profesionales, cuando las personas dejaron de ser sólo partes de sus familias, tribus, clanes y aldeas, cuando comenzaron a desarrollarse por sí mismas, allí fue que surgió el problema. Después de todo, ahora la gente se compara con los otros y tienden a darles tan poco como pueden a sus vecinos y, al mismo tiempo, reciben tanto como les sea posible. Nosotros y las personas que nos rodean ya no somos un sistema unificado. Esto explica el por qué no tenemos ninguna pista con respecto a cómo llevarse bien con los demás. La categoría de la verdad entre nosotros es vaga, y por eso no sentimos o entendemos a los otros.

“Yo trabajé en tu bota durante una semana”, dice el zapatero.

¿Cómo sé si está mintiéndome o si realmente ese tipo necesita tanto tiempo y esfuerzo para reparar mi zapato? ¿Tal vez, simplemente él es poco profesional? Hace un mes, en otra tienda, les tomó sólo un día repararle a un compañero una bota parecida, y le cobraron centavos. ¡Ahora, yo estoy pagando cuatro veces más y tuve que esperar una semana entera!

Para acortar la historia, cuando vamos más allá de los límites de las comunidades naturales, nosotros nos ocupamos de los problemas no resueltos. Somos incapaces de pegarnos a la categoría de verdad y necesitamos criterios adicionales que la apoyen. Después de todo, si ésta cae podría causar el caos en la sociedad. Es por eso que hacemos “muletas”: diversos programas sociales, fondos de seguridad nacional, hospitales y planes de pensiones, educación gratuita, etc. No confiamos en nuestra capacidad para implementar la categoría de la verdad en la vida, puesto que sabemos que las personas no harán nada al respecto. En lugar de ello, nuestros países se encargan de compensarlo, y nos permiten permanecer en el aire y flotar no muy lejos de las costas inalcanzables que aún no podemos alcanzar.

Nosotros no tenemos ninguna posibilidad de llegar a la orilla, dado que cambiamos los lazos familiares por relaciones comerciales basadas en los principios de mentiras mutuas. Nuestra sociedad se encuentra en un conflicto enorme con esta categoría: el atributo de verdad. Como consecuencia de no obedecerlo, nosotros sufrimos y no sabemos qué hacer a continuación. Al obedecerla, todavía reconocemos que hay algo falso en ella.

Esta situación instiga una confrontación eterna entre las masas y las elites. De acuerdo a la categoría de verdad, todos somos iguales, sin embargo, las elites quita una gran parte de la riqueza, dejando pobres a las masas. Todo gira alrededor del problema original.

¿Hay una salida? ¿Podemos establecer criterios auténticos? Por eso, nosotros debemos sentir a los demás como nos sentimos a nosotros mismos. La categoría de verdad, simplemente no puede basarse en nada diferente a eso. Tenemos que sentir cuán intensos son los esfuerzos de los demás y compararlos con nuestros propios esfuerzos. Esta comparación nos permitirá reponer nuestras relaciones.

Si pudiéramos medir cuánto ha recibido cada uno de nosotros de la naturaleza, cuán saludable es, cuan capaz de hacer diferentes tipos de trabajo es cada uno de nosotros y cuál es exactamente el resultado real de nuestros esfuerzos, entonces, posiblemente podríamos distribuir los recursos de una manera más correcta. Sin embargo, en la realidad, nuestros cálculos siempre están equivocados, y nunca distribuiremos la riqueza de manera justa, honesta y correcta debido a la interferencia del Creador. ¡Él deliberadamente estropea todo para que nos acerquemos a Él, puesto que Él es la verdad!

Subsecuentemente, el problema no es la distribución justa y basada en el mérito, sino nuestra intención altruista de otorgar. Los cálculos son correctos sólo con la condición de que nosotros actuemos únicamente para establecer una conexión con el Creador. Sólo entonces podremos distribuir las cosas de acuerdo a la categoría de verdad.

Esto explica por qué fracasó el “experimento socialista” en Rusia. Sus organizadores no se aferraron a la clave: una conexión con la Luz Superior. A pesar de habérseles dado la oportunidad, al final, el gobierno superior convirtió esto en un ejemplo negativo.
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De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 6/27/13, Escritos de Baal HaSulam

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