Resumiendo el año

Dr. Michael LaitmanNuestro nivel material actual no nos deja cuidar naturalmente de nuestros amigos como si fueran nuestros hijos recién nacidos o nuestra amada. Esto significa que tampoco tenemos esta actitud hacia el Creador. Incluso cuando pensamos en Él, sólo lo imaginamos como una fuente de nuestra propia realización. Sin embargo, esto es directamente opuesto a lo aquello a lo que todos tenemos que llegar.

En otras palabras, hay un problema evidente: Somos conscientes de que no tenemos deseos o pensamientos correctos y que todas nuestras preocupaciones son por nuestro propio bien, totalmente egoístas. Tenemos que trabajar mucho para comenzar a necesitar la presencia del Creador, Su poder, y para pedirle ayuda para establecer la conexión con el grupo. Junto con nuestros amigos, tenemos que exigir la presencia del Creador dentro de nosotros. Esto nos permitirá conectarnos.

¿Dónde podemos adquirir esta necesidad? Para comenzar realmente necesitamos estas cosas, debemos apelar al mundo entero, dado que creemos que es el lugar en el que podemos aplicar nuestra energía.

No todos están de acuerdo con esto. Algunas personas dudan sin saber si deben corregir a los demás o no: “¡Nosotros no les debemos nada!” Ellos simplemente no entienden por qué esto es tan esencial. Debemos entender claramente que sin volvernos hacia el mundo entero, no vamos a ser capaces de auto corregirnos.

Cuando nos damos cuenta y aceptamos el deseo del mundo por ser corregido, no vamos a tener ninguna otra opción sino recurrir al grupo y al Creador. ¡El aumento de la presión del mundo sobre nosotros en realidad es muy buena cosa! Nosotros salimos al mundo y queremos ayudarlos. Entonces, en retorno, las personas comienzan dirigiéndose hacia nosotros. Por lo tanto, todos nosotros nos movemos correcta y verdaderamente a lo largo del camino de la Luz y “aceleramos los tiempos” (Ajishena).

Si no apelamos al mundo a tiempo, si nos retrasamos, el mundo empezará a presionar sobre nosotros, incluso con más saña. Perderemos la oportunidad de absorber los deseos del mundo, puesto que no somos capaces de acercarnos a las naciones del mundo y de unirnos con ellas. Todo lo que hacemos es tratar de evitarlas.

Esto explica por qué nuestra súplica por el mundo es indispensable para que podamos dirigirnos hacia nuestros grupos y hacia el Creador y adquirir esta necesidad. En consecuencia, podemos dirigirnos hacia el Creador y demandar que nos corrija para que nuestros cambios puedan ser transferidos luego a los demás a través de nosotros. Como hermanos mayores, obtendremos de esto por partida doble, y así avanzaremos.

De lo contrario nuestra oración será siempre equívoca. Incluso si dirigimos al público en general, nuestra oración será Lo Lishmá, es decir, no en aras del Creador, no por el otorgamiento genuino. Todo lo que hemos hecho hasta ahora corresponde a nuestro nivel actual. Desearíamos estar en un estado más elevado, por eso queremos avanzar hacia la espiritualidad, supuestamente en el otorgamiento, pero al mismo tiempo queremos sentirnos bien.

Esto es llamado Lo Lishmá, pero la Luz impacta en nosotros y nos corrige. Todo lo que necesitamos es organizar nuestro trabajo, en otras palabras, dirigirnos hacia el público en general, hacia los grupos, y hacia el Creador. Nuestra oración debe ser colectiva y nuestro objetivo final debe ser complacer al Creador. Para ello, tenemos que llevarle todas nuestras vasijas rotas a Él.

Por eso, en nuestro estado y en nuestro tiempo, llamado por Baal HaSulam, “El tiempo de actuar”, en el mes de Elul, justo antes del Nuevo Año, es decir, durante nuestra preparación para ascender a la siguiente etapa, en el trascurso del mes que resume todo el año, nosotros finalmente comprendemos cuál debe ser la plegaria correcta.

(116235)
De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9/4/13, Shamati # 122

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