Auditoría espiritual

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar“, artículo 17: Por lo tanto, nosotros ya estamos en esa medida de perfección digna y apropiada del Operador Perfecto que nos hizo, incluso en nuestro segundo estado actual, porque este cuerpo de ninguna manera nos hace defectuosos, puesto que expirará y morirá, y está aquí solo durante el tiempo necesario para su cancelación y para la adquisición de nuestra forma eterna.

Como está escrito: “He creado la inclinación al mal”. Todo esto habla acerca de la forma corrupta que se revela dentro de nosotros para que nosotros la anulemos. Al hacerlo, alcanzaremos la profundidad total de la creación y llegaremos a conocer la fuerza superior única. Así es como esto funciona. Nosotros debemos estar agradecidos por tener circunstancias que nos permitan actuar de una determinada manera, ascendiendo de esta manera al nivel del Creador.

En este mundo, mientras aprendemos algo, permanecemos como somos, con la adición de un poco de conocimiento que es externo a nosotros. En la espiritualidad, se revelan internamente nuevas cosas y éstas nos llegan a través de nuestros deseos y raíces.

Como resultado, nosotros constantemente cambiamos y nacemos de nuevo a cada momento. Cada cambio interno nos convierte en otra persona. Nuestra nueva forma no está conectada de ninguna manera con los estados previos, es decir, con algo que nos ocurrió antes de que surgiera dentro de nosotros una nueva acción espiritual.

No existe nada además de una cadena de causas y efectos. Aparte de eso, todos nuestros pensamientos y sensaciones los adquirimos en un nuevo nivel completamente diferente del peldaño anterior.

Tenemos que prepararnos para eso y para atravesar diversas condiciones, mientras que todavía estamos en el nivel de preparación. La desesperación, la desilusión, la apatía y la indiferencia son reemplazadas por el entusiasmo y la emoción. Pasamos a través de toda una gama de sensaciones que nos permiten analizarnos a nosotros mismos y ver cómo se desvanecen los estados previos mientras hacemos la transición hacia un nuevo nivel.

En este momento, la amplitud entre los ascensos y las caídas no es muy grande, ni son realmente significativos los diversos detalles de nuestra percepción del mundo. Sin embargo, nuestras sensaciones animadas pueden ser opuestas a los juicios que hacemos. Por ejemplo, cuando caemos hasta el fondo, consideramos que este estado es como un ascenso a un nuevo nivel. Lo más importante es darnos cuenta de quién obtenemos los descensos y qué quiere lograr Él al enviárnoslos. O podría ser todo lo contrario: La exaltación, como con el uso de drogas o el ganar la lotería, puede considerarse como un callejón sin salida que no contiene ni siquiera una pequeña chispa de Luz y puede llevarnos a un estado animal.

Yo evalúo la situación no por sus sensaciones, sino por su importancia y propósito. No todo depende del estado en sí, sino más bien de las evaluaciones que hacemos. Y por lo tanto, nuestra principal preocupación es hacer la transición de las sensaciones al análisis de cuán conectado está esto con nuestra meta. Nosotros examinamos todo lo que nos rodea, cómo está relacionado y hasta qué punto se corresponde con ésta, y cuán útil que es para la meta. Por ejemplo, si el descenso que experimenté me alejó de la meta, éste estaba destinado a mi posterior recuperación, entonces soy feliz.

Por lo tanto, nosotros  tratamos de mantener una relación con la meta y de medir con ello nuestros estados internos. Al final, comenzamos a esforzarnos por estar en un estado perfecto. Cualquier cosa que nos sobrevenga nos ayuda a analizarnos a nosotros mismos y, por tanto, a adherirnos al estado de fusión.

(82061 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3 de Julio del 2012, “Introducción al Libro del Zóhar”)
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