Bajo presión

Dr.Michael LaitmanPregunta: ¿De quién puedo obtener un deseo más grande: del grupo o del público externo?

Respuesta: Estas son dos formas diferentes de deseo. Del grupo yo obtengo la necesidad de unidad y cohesión y del público externo, la necesidad del Creador. Sí, precisamente del Creador.

Después de todo, yo no tengo necesidad de Él, y tampoco mis amigos. El punto en el corazón sólo nos dirige en dirección a Él, pero no da ningún impulso real; no incrementa en nosotros la “carne” del deseo; no forma una vasija vacía, hambrienta.

Cuando nos unimos con los amigos, no exigimos al Creador. Nada nos presiona ni nos insta a hacer eso. ¿Cuánto pueden nuestros propios deseos impulsarnos? Un poco más cada vez, pero es una presión artificial. Cada uno es un buen muchacho, todos tienen la razón; no hay tal deseo entre nosotros que nos obligue a actuar sin salida.

¿Cuándo surgirá? Cuando las personas nos obliguen a responder a sus necesidades, sean cuales sean. Nosotros mismos nos encontraremos bajo presión; surge la necesidad de hacernos cargo de ellos, de cuidar de ellos y ayudarlos, y ahí es cuando realmente necesitamos al Creador. Un deseo inevitable, irresistible puede llegarle al ser creado sólo bajo la presión externa.

Por eso no tenemos posibilidad alguna de avanzar hacia el Creador, si no salimos hacia el mundo y nos ocupamos de una gran audiencia.

Incluso la necesidad de unirnos en el grupo no se salvará sin la presión externa. De hecho, ¿por qué tenemos que unirnos? Aquel que no quiere nada para sí mismo se siente bien en una cabaña en un bosque, sin comodidades. Las vasijas de otorgamiento no sienten la necesidad de unirse. Los puntos en sus corazones no buscan esto por sí mismos.

Pero ¿qué le traerán estos al Creador? ¿Qué tipo de vasijas de recepción son capaces de llevar a la corrección? Resulta que en realidad nosotros no tenemos nada.

Por otra parte, la unidad de las masas tiene un enorme potencial de vasijas que aún no se han manifestado, tanto materiales como espirituales especialmente.

Es por eso que sólo bajo la presión externa se hace posible la conexión en el grupo, así como la preocupación por el público. Faraón ayuda a los hijos de Israel a escapar de Egipto. Su ejército los persigue, “amenazándolos”, obligándolos a entrar en el Mar Rojo y luego a pararse en el Monte Sinaí. Ellos no están de acuerdo, pero después de la ruptura de las primeras tablas, reciben la Torá, y el proceso continúa.

No podemos prescindir de la presión desde el exterior, esta es necesaria para nosotros. Sí, al unirnos entre nosotros, podemos neutralizar un poco esta presión, pero no completamente.

Pregunta: ¿Cada amigo debe conectarse con los deseos de afuera o es suficiente con que el grupo mundial en su conjunto esté implicado en esto?

Respuesta: Las dos cosas. Tanto el trabajo individual  como el general son necesarios en este caso en diversas formas. En primer lugar, tenemos que reunirnos adentro a fin de entender cómo alcanzar a la audiencia afuera y luego integrarnos con ésta para sentir nuevamente la necesidad de la unidad interna. Entonces, tenemos que exigir la revelación del Creador entre nosotros con el fin de darle placer al transferirle el llenado al Kli externo.

Por lo tanto, nosotros tomaremos el lugar del conductor, del “canal de transmisión”, del enlace de transición, y realizaremos nuestro destino.
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De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 4/10/13, Escritos de Baal HaSulam

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