En el primer grado espiritual

Dr. Michael LaitmanAhora, cuando nos dedicamos a la difusión especial entre el público en general en todos los países del mundo, me gustaría hacer un comentario muy serio.

El hecho es que nuestro movimiento en los amplios círculos de la sociedad debe perseguir el único objetivo, la unidad entre nosotros, de tal forma que sintamos una cohesión interna cercana, la necesidad por los demás.

Si se cumple esta condición, entonces salir afuera es positivo, necesario y eficaz. Si salir a afuera nos separa, nos enfría, nos rompe en pedazos, entonces tenemos que detener esto porque lo más importante para nosotros es crear un centro del grupo donde nosotros comenzamos a sentir el Creador; de lo contrario, no tiene sentido la difusión. De hecho, podemos llegar a las masas sólo si organizamos la vasija espiritual, el Kli espiritual, el lugar en el que se revela el Creador.

Durante años hemos estado estudiando, y como resultado de estos estudios, trabajo entre nosotros y difusión, bastante pasiva por cierto, centrados principalmente en la difusión de nuestro material en línea, trabajamos dentro de nosotros mismos. Ahora, hemos llegado a un cierto punto de saturación y no podemos seguir avanzando. No podemos comprimirnos para que se forme la conexión mutua dentro de nosotros mismos en la cual se manifiesta una cierta semejanza con el Creador, es decir, por encima de nuestro egoísmo.

El problema que surge es: ¿Cómo podemos unirnos? Por eso salimos a las masas. Después de todo, nuestro objetivo principal es la unidad, lograr Arvut (garantía mutua), tal adhesión en el grupo que nos lleve a la mínima similitud con el Creador en el primer nivel espiritual.

Nosotros aún estamos en el suelo, levantando nuestro pie, deseando subir al primer grado espiritual, pero no podemos, necesitamos un empujón. Con el fin de ser empujados desde atrás, salimos a los amplios círculos de la sociedad, bibliotecas, escuelas, universidades, numerosas instituciones educativas y de otro tipo, y difundimos ampliamente. Nos esforzamos para obtener los deseos de las masas para superar todo tipo de crisis que están desarrollándose muy rápidamente en el mundo.

Por lo tanto, no hay que olvidar que lo más importante es crear el centro del grupo en el que esperamos la manifestación del Creador. Este es el primer peldaño de la escalera; su primera manifestación entre nosotros, dentro de nosotros.

Sin importar lo que hagamos, en qué forma nos involucremos en la difusión externa mediante diversas oportunidades, siempre tenemos que arreglar cada acción y analizarla en términos de su utilidad para la unidad total. Sólo entonces podremos tomar una decisión en cuanto a si vale la pena hacer algo o no. La unidad interna debe determinar nuestra salida al mundo: su tipo, estilo, oportunidades, y quienes estarán involucrados en tal o cual actividad.
(119028)
De una Charla sobre la difusión del 10/17/13

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