Viviendo en una habitación viciada infestada de ratones

Dr.MichaellaitmanCada uno de nosotros descubre que existe en un estado muy especial que llamamos este mundo y que nos divide, y que todo es externo a nosotros. Yo siento y comprendo lo que está a mi alrededor en alguna medida. Al desarrollo de mi comprensión y sensación lo llamo mi vida. Yo siento que estoy cambiando y que todo lo que hay a mi alrededor cambia, el mundo entero está cambiando.

Entonces, descubro que mi percepción del mundo depende sólo de mí y que ésta se crea en mi sensación y comprensión. Cuando yo comienzo a examinar los factores que determinan mi percepción a mayor profundidad, descubro que todo comienza desde el deseo egoísta a fin de recibir placer. Esto significa que percibo la realidad interna y externa, y la evalúo sólo con respecto a mi propio beneficio, si es buena para mí o no.

Yo no puedo percibir la realidad de manera objetiva, en su verdadera forma, sino solamente en relación a mí. Si algo no me concierne directamente yo no lo siento en absoluto. Incluso percibo que el mundo a veces es grande y ancho y algunas veces angosto y viciado, como si yo cambiara totalmente de opinión.

Este cambia de acuerdo a lo que me interesa y entonces veo sólo una cosa y no le presto atención a nada más. Yo soy como un gato que sólo ve al ratón en la habitación pero no le presta atención a la belleza de la habitación, ni a los cuadros que están en las paredes. Si la persona entra en la habitación, ella inmediatamente le pone atención a los cuadros y no ve al ratón. Cada uno ve el mundo de acuerdo a su deseo. El mundo no existe en sí mismo. Este está representado en mi deseo.

Cuando yo comienzo a ser consciente de las limitaciones de mi percepción que lo filtran todo sólo con respecto a mí, comienzo a ver que hay algo por fuera de esta limitada imagen. Siento como si estuviera en la cárcel, como si yo hubiera estado encerrado en un calabozo, dentro de una tumba, incapaz de salir.

Empiezo a sentir claustrofobia, temiéndoles a los lugares cerrados que me sofocan y me presionan por todas partes. ¡Yo tengo que conocer y sentir más! Aquí, comienzo a sentir que el deseo de recibir que toma todo para sí mismo no me deja ver el mundo real, sino solo lo que le interesa al deseo egoísta que yo tenga en ese momento.

Yo percibo toda la realidad sólo a través de mi ego. Sin embargo, la realidad puede ser enorme y prácticamente infinita, pero no puedo verla. Esto me deja intranquilo y envenena por completo mi vida. Comienzo a llamar a mi estado, el dominio de mi deseo de recibir, de la esclavitud y el exilio. Porque este me obliga a ver sólo lo que le interesa al restringido deseo primitivo, yo lo miro todo con respecto a su beneficio o veo lo que sea dañino para él y no veo nada que esté más allá de sus límites. Comienzo a buscar un modo de desarrollarlo y así llego a la sabiduría de la Cabalá.
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De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 10/24/13

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