Apagando la “modalidad de suspendido”

thumbs_Laitman_524_01Baal HaSulam, “El amor por el Creador y el amor por los seres creados”: …Aquí viene la afirmación de Hillel para el extranjero que vino ante él y pidió ser convertido, como dice en la Guemará, “Conviérteme de manera que me enseñes toda la Torá mientras estoy parado sobre un pie”.

Él le dijo “Eso que odias, no se lo hagas a tu amigo”. Esta es toda la Torá, y el resto significa sólo ve y estudia. Vemos que él le dijo que toda la Torá es la interpretación del verso, “Ama a tu amigo como a ti mismo”.

La Torá nos habla de los métodos para ascender hasta el peldaño de “Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”. Desde la primera palabra hasta la última, la Torá claramente explica cómo debemos actuar y qué atravesaremos a fin de implementar completamente este principio.

Pregunta: ¿Qué tipo de precisión es esa si nadie entiende de qué está hablando?

Respuesta: Es un proceso. Cuando uno comienza a realizar el método en el grupo, uno comienza gradualmente a caer en cuenta y a sentir qué son el odio y el amor, lo cual en este momento nos resulta completamente ajeno.

Hoy, odiamos y amamos a otros sólo en el plano material, pero ellos se revelan en el concepto de completo amor, unidad, y otro peldaño espiritual. Después, nuestra medición de nosotros mismos se vuelve totalmente diferente. Antes, sólo vivíamos en este mundo, experimentábamos numerosas sensaciones en este, y entrábamos en diversas relaciones en un nivel “animal”.

Pero ahora hemos comenzado a implementar la unidad entre nosotros. Al hacerlo, nos elevamos a un nivel totalmente nuevo. Nos unimos al grupo que no es sólo una asamblea de personas sino mucho más. En el grupo, compartimos diversas relaciones entre cada uno de nosotros con otros. Construimos la conexión que yo llamo una “esfera en forma de frambuesa”.

Definitivamente, no es una “esfera” per sé, sino un sistema que se manifiesta entre nosotros. Este existe y nosotros tenemos que despertarlo y reanimarlo al intentar incluirnos unos en otros, conectándonos unos con otros, y esperando que la Luz que Retorna venga y nos una.

Vemos que nosotros no somos capaces de hacerlo solos. Cada vez que tratamos de volvernos mejores (1) vemos que sólo nos hemos vuelto peores (2). Esto durará hasta que lleguemos a un estado llamado “49 puertas de impureza” sobre el cual reconoceremos que en nosotros no hay nada bueno en absoluto y que somos completamente malvados. Después, de acuerdo a esta comprensión, sentiremos una necesidad de pedir la ayuda del Creador. 

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(118595 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/18/13, Escritos de Baal HaSulam)

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