Cultivando la tierra en la que se plantó la semilla

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “La Libertad”: Si la persona tuviera que dejar el buen entorno que eligió y cayera en un entorno perjudicial, en una ciudad donde no hay Torá, no sólo pondría en peligro sus antiguos conceptos, sino que todas las demás fuerzas ocultas en su fuente, que aún no ha revelado en acción, permanecerían ocultas. Esto se debe a que éstas no estarían sujetas a un entorno correcto capaz de activarlas.

Y como hemos aclarado anteriormente, sólo en el asunto de la elección de entorno es que se mide el dominio del hombre sobre sí mismo, y para ello debe recibir recompensa o castigo. Entonces, nuestros sabios advirtieron, “Hazte de un Rav, y cómprate un amigo”.

La persona sólo tiene un (gen espiritual), una semilla espiritual Reshimo. Pero si no la plantamos en el suelo, si no la ponemos en el entorno correcto, ésta no se desarrollará. Así que cabalistas, ante todo, siempre cuidaron del entorno, de tal manera que hubiera al menos dos personas, como se nos dice, “la minoría de muchos son dos”, es decir, un estudiante y su maestro. Si hay varios estudiantes entonces se forma un grupo de amigos en el que todos trabajan por igual.

Así que primero debemos asegurarnos de que el entorno esté bien: que todos seamos iguales, que cada uno se anule a sí mismo ante los demás, y que no haya otras metas externas, sólo la meta de la conexión para que el Creador se revele entre nosotros. La meta de la sabiduría de la Cabalá, el propósito de la creación, es la revelación del Creador a los seres creados, como el bueno y benevolente, y revelar Su deseo de deleitar a los seres creados.

Así que nuestro avance depende de cuánto nos preocupemos por el entorno correcto y real. En un entorno grande como el nuestro que maneja muchos proyectos diferentes, hay varias sociedades y las mismas personas están en diversas relaciones entre sí.

Tenemos que asegurarnos de que todas las formas de relaciones externas sean sólo para difusión y trabajo externos. Lo más importante es que en nuestro grupo interno unido todos seamos iguales, cada uno se anule a sí mismo ante los demás, agache la cabeza ante una meta, y aumente la importancia de ésta. No hay nada más importante que esto, nuestra unidad y conexión generales como un hombre con un corazón.

Esta conexión interna en un grupo tiene que ser la cosa más importante para nosotros. Todas las demás conexiones, ya sea de acuerdo a nuestras profesiones, al cumplimiento de los diferentes objetivos, a los trabajos o tareas individuales, los organizamos de acuerdo a otro principio, como en una empresa. Pero esta actitud externa no tiene nada que ver con el grupo. El grupo es algo que está basado únicamente en reglas espirituales, y nosotros tenemos que cuidar contantemente de él.

Existe un poco de vida externa sin la cual no podemos existir en nuestros cuerpos físicos, y una meta sublime que es eterna y completa para la cual existe nuestra alma. Nosotros debemos preocuparnos por el grupo interno, que esté limpio y lo construyamos con precisión de acuerdo con los principios sobre los cuales escribieron Baal HaSulam, Rabash, y el resto de los cabalistas a través del tiempo.

Es muy importante no confundir las dos cosas. Podemos detener o cambiar los compromisos externos en un momento, pero lo más importante es mantener la estructura interna del entorno en el que todos son iguales y estamos unidos. Esta es la forma en que nosotros avanzamos.
(120122)
De la preparación para la Lección diaria de Cabalá del 11/10/13

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