La concepción de una nueva entidad

Dr. Michael LaitmanHay dos fuerzas egoístas en nuestro mundo, una negativa y una positiva, y todos nosotros estamos en medio de ellas, un pequeño animal llamado hombre (Adam).

Estas dos fuerzas actúan sobre nosotros de forma espontánea. Nosotros no conocemos el sistema de acuerdo al cuál ellas nos llevan hacia adelante arrojándonos de un lado a otro, pero en el siglo 21, hemos llegado a un nivel que parece que las hemos agotado.

Nos sentimos cansados, alienados, indiferentes, frustrados, faltos de motivación, y deprimidos. Esta es en realidad la enfermedad más común del siglo, y afecta al mundo entero. Los administradores de cada institución se quejan de la indiferencia de la gente, las personas no quieren trabajar, no tienen la motivación para hacerlo. La persona no puede hacer nada por sí misma, dado que estas dos fuerzas se han debilitado en nosotros y la suma de ellas no nos impulsará más.

Laitman

Así que ahora comenzamos a percibir y a estudiar una nueva entidad, un nuevo orden, una nueva dimensión que también se ha establecido por medio de la acción de estas dos fuerzas.

En el momento nosotros comencemos a anhelar el centro del grupo, a crear lo que llamamos la Babilonia correcta, a fin de convertirnos en un todo, sentiremos de inmediato cómo somos rechazados por él.

Es más, la fuerza de rechazo (P2) es mucho mayor que la fuerza de atracción que desarrollamos (P1).

Si entendemos que tenemos que llegar a un resultado en el que se revele dentro de nosotros la fuerza de la conexión, tendremos otra fuerza restante, la fuerza de la oración o la fuerza de la súplica, nuestros esfuerzos deseables en anhelo, para que esta fuerza se revele en nosotros. Ésta es llamada una oración, pero en realidad se trata del poder de nuestro deseo. No es una oración en el sentido habitual.

Queremos añadir a nosotros otra fuerza que nos ayude a anhelar la conexión y nos una.

Naturalmente tenemos una fuerza muy pequeña basada en un cierto deseo egoísta, en un beneficio egoísta, dado que esta es nuestra naturaleza. Pero cuando tratamos de atraer una nueva fuerza, queremos que la fuerza de otorgamiento y amor resida entre nosotros para perdernos a nosotros mismos, para perder nuestra esencia animal dentro de nuestra conexión colectiva.

Operamos de acuerdo a las instrucciones que los cabalistas nos dejaron sobre la forma de establecer un grupo y la conexión entre nosotros, y cómo centrarnos en la fuerza secreta, atraerla hacia nosotros, y desear que se revele entre nosotros como un todo para parecernos entre nosotros de acuerdo al sistema de garantía mutua.

“Amar al otro” significa sentir los deseos del otro y llenarlos mientras él llena mis deseos. Esta es la incorporación mutua de unos en otros, la conexión mutua. Cuando operamos de esa manera en el grupo, convocamos sobre nosotros mismos la influencia de la fuerza superior y ésta se revela en la primera fase, aunque todavía no muy claramente, y nosotros sentimos internamente ciertas emociones nuevas y nuevas formas de otorgamiento.

Inconscientemente empezamos a entender que el mundo está construido para que sea posible pasar a un estado totalmente nuevo, a otro nivel, en el que existimos en una forma completamente diferente, en cooperación mutua entre nosotros, como un todo, mientras que toda nuestra esencia egoísta es dejada abajo. Ésta no desaparecerá, pero la fuerza altruista que nos conecta a todos la dominará.

(120801)
De la Convención en Bulgaria “Amanecer de un nuevo mundo”, día uno del 11/01/13, Lección 1

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