Un cuento moral sobre el burro de la aldea

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Por qué está escrito (Salmos 126:5) “Aquellos que siembran con lágrimas cosecharán con cánticos”, por qué no siembran ellos con regocijo? ¿Por qué tengo que estar llorando todo el tiempo?

Respuesta: La siembra se realiza siempre con lágrimas, porque nosotros invertimos mucho esfuerzo y sentimos la deficiencia de la insatisfacción. ¿Qué es sembrar en el trabajo interno? Tomo un arado y yo  mismo comienzo a arar con la ayuda de un burro o un buey, y si no tengo un burro o un buey, entonces atar el arado a los miembros de mi familia, es decir, a mis deseos, para poder tirar del arado y hacer surcos en la tierra.

A través del deseo de vivir de ellos, ellos hacen un surco en mí, en mi corazón. ¡En este surco tengo que sembrar las semillas, pero yo quiero comerlas! No entiendo por qué tengo que ponerlas en el suelo. Esto es totalmente antinatural. Si alguien viera esto desde el costado, gritaría: “Espera un minuto. ¿Por qué tiras esto al suelo? ¡Ven, y hornea pan!” Sin embargo, mi comportamiento es muy extraño. Yo pongo esto en la tierra, y además, lo riego, de tal forma que se podrirá. Espero a que las semillas que podría haberse comido se descompongan. Soy como un lunático.

Entonces aparecen los primeros brotes, brotes y tallos. Espero mucho tiempo a que las semillas maduren en los tallos. Todo mi comportamiento parece completamente ilógico, pero “no hay mayor sabio que el experimentado”, y entiendo que a partir de esto se produce pan.

Pregunta: Sin embargo, en cualquier caso, ¿puedo estar seguro de que ellos cosecharán en alegría, que no habrá errores en el camino?

Respuesta: Si ustedes cometen un error, entonces no habrá nada que cosechar, y todo se perderá, y, si no yerran, estas crecerán. Si saben cómo utilizar de forma correcta todas las leyes de la creación, entonces alcanzarán el regocijo y la cosecha, y comerán toda la fruta. Sin embargo, esto es sólo a condición de que no sean tan ingenuos como el campesino que come el grano en bruto, sin procesar, como el burro. En el libro, Sifra D’tzniuta, se cuenta una historia acerca de un simple aldeano que nunca había salido de su pueblo. Pero un día, iba de camino a una ciudad y vio que vendían todo tipo de panes, tortas y pasteles deliciosos. Él se sorprendió y preguntó ¿de dónde vinieron todas estas cosas maravillosas? Y le dijeron que venían del grano de trigo que él cultivó y envió a la ciudad.

Sin embargo, él no sabía todo esto porque era un “burro”, igual a su burro. “Ciudad” significa que nosotros estamos unidos juntos y entonces podemos hornear un pan delicioso, y en tanto que ustedes estén solos, vivirán en el nivel del burro. Todos los avances son posibles sólo a través de la conexión entre las personas, el cual es el primero y más bajo nivel de corrección de la vasija rota en la corrección de la ruptura del alma.

(118627 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 16 de Octubre del 2013, Escritos de Rabash)

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