Ahora es su turno para ser reyes y gobernar

Dr. Michael LaitmanTodos los cambios ocurren en el deseo de recibir, mientras que la Luz Superior se encuentra en un estado de absoluto reposo. Al mismo tiempo, sabemos que todo proviene de lo Alto y que no existe nadie más aparte de Él, del Creador, y que sólo Él decide y actúa. Así que ¿cómo puede ser que una vez decimos que todo está determinado por la Luz y otra vez que todo depende de la vasija, de nuestros esfuerzos, del deseo y de nuestro trabajo?

Podemos verlo de dos maneras: desde la perspectiva de la Luz o desde la perspectiva del deseo. Pero está claro que todos los atributos y el software que forman parte de la Luz, funcionan de manera oculta en el deseo y lo activan. Esto se conoce como la “fuerza del operador en el operado”.

Podemos evaluar la Luz que maneja el deseo de acuerdo a sus acciones en el deseo. Esto significa que todas nuestras revelaciones empiezan desde la vasija, desde el deseo. Yo no revelo al Creador que opera en mí, sino más bien, dentro de mis vasijas, descubro los fenómenos por medio de los cuales yo supongo que Él opera dentro de mí.

La Luz siempre está ahí y yo sólo descubro su influencia. Entonces parece que mis deseos están llenos y que ellos comienzan a iluminar como Luces brillantes, pero estos sólo revelan la Luz que ya está en ellos. Así que es mejor mirar las vasijas desde un costado, puesto que esto nos ayuda a enfocar el trabajo correctamente y a no esperar que algo venga de Arriba por parte de la Luz.

La Luz Superior no deja de iluminar en el inferior ni por un momento. Esto significa que su influencia no cambia porque es bueno y benevolente para todos. La fuerza no cambia, sino sólo las vasijas, bajo la influencia de esta fuerza. Yo tengo que decirlo así, dado que ésta me obliga a cuidar de mis vasijas, a pensar en la relación con los amigos, y a absorber las deficiencias espirituales adicionales de ellos.

¡Gracias a la deficiencia adicional que recibo de la conexión, por una mayor importancia de la meta, yo exigen la Luz! Yo no le pido que me ilumine más, sino más bien que abra mi deseo, y entonces la Luz pueda influir más en mí.

Mi deseo se abre y la luz sigue siendo la misma. Esta es una diferencia significativa en el enfoque. ¿Solo oramos y pedimos misericordia o sabemos que todo depende de nuestro trabajo? Nuestro deseo es el resultado de nuestro trabajo y de la conexión entre nosotros. Así es como nos parecemos que funciona la Luz, pero, de hecho, nosotros sólo abrimos los canales de nuestro deseo de recibir en los cuales la Luz puede revelarse.

Si yo hablo desde la perspectiva de las vasijas, me obligo a mí mismo a preocuparme por ellas. No espero que la Luz cambie, ni derramo una lágrima cuando ésta no opera y no me llena, ni la culpo por lo que me hizo a mí y a todo el mundo en el pasado. Esto significa que no veo la Luz como responsable de todo lo que la gente suele hacer cuando comete un error. Después de todo, nada depende de la Luz, porque “Él ha dado una ley que no puede quebrantarse”. Él le ha dado todo a la persona, como un cetro, para que ella sea un rey y gobierne. Entonces todo depende sólo de mí y no hay nadie más con quien pueda yo contar.

Por lo tanto, tenemos que salir a difundir y apoyar al grupo y no ser materialistas y místicos que cuentan con alguna fuerza superior oculta. Esta es la gran diferencia entre las diferentes religiones y la Cabalá, es decir, entre las creencias y la ciencia. En la Cabalá todas las herramientas están en nuestras manos, ya que sabemos que nuestro lo deseo determina todo y que el Creador no decide nada, Él en realidad nos da pleno control.

¿Entonces por qué los cabalistas dicen que todo depende del Creador? Si descubrimos que todo depende de nosotros, descubriremos que, de hecho, todo depende de Él, de acuerdo al trabajo que hagamos. Por lo tanto, se nos dice, “¡me esforcé y hallé, créele!” Pero en realidad, esto es algo que el mundo no está dispuesto a aceptar.

Sólo por medio de nuestros esfuerzos podremos alcanzar algo, y de lo contrario podemos seguir orando para siempre. Al mismo tiempo, decimos, “si tan sólo pudiera uno rezar todo el día”. Esto significa que tenemos que alcanzar una deficiencia en la oración que se renueve constantemente gracias a nuestro trabajo en la conexión entre nosotros. Así que la oración es el trabajo del corazón, por encima de nuestro deseo. Este es un punto crítico y es la base de todo el trabajo espiritual. Esta es la manzana de la discordia que distingue a la sabiduría de la Cabalá de todas las otras creencias.

(123679De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de diciembre del 2013, Talmud Eser Sefirot)

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