Ante una mesa preparada

Dr.Michael LaitmanBaal HaSulam, Shamati (He escuchado) # 3, “Acerca del logro espiritual”: Esto es considerado Ein Sof, y es la conexión existente entre Atzmutó y las almas. Nosotros percibimos este concepto en forma de “deseo de deleitar a las criaturas”.

Ein Sof es el comienzo.

Esta conexión es llamada Ein Sof. Cuando le rezamos al Creador y le pedimos que nos ayude y que nos dé lo que queremos, nosotros nos relacionamos con el discernimiento de Ein Sof. Existe la raíz de las criaturas, la cual quiere impartirles el deleite y el placer llamados “Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones”.

Todo desciende a nosotros desde el Infinito. Hay una “despensa” con todos deleites que el Creador desea darles a las almas, el “tesoro” de Su actitud hacia la creación, el “depósito” de todas las fuerzas, de todas las Luces y las vasijas. Nuestras oraciones, peticiones y demandas también se elevan al Infinito. Todas nuestras aspiraciones están dirigidas hacia allí.

“Infinito” se refiere a su actitud infinitamente bondadosa para con los buenos y los malos. Como el dueño de la casa, Él les concede todo a sus invitados a excepción de la cancelación del sentido de la vergüenza de los huéspedes.

Las criaturas le responden a Él; ellas piden y exigen de Él todo lo que quieren. Sin embargo, el sistema está establecido de tal manera que, a fin de obtener un llenado, uno debe ser corregido primero.

Después de llevarse a cabo la ruptura de las vasijas, cualquier llenado que preceda a la corrección se convierte en veneno y hace que nos duela. ¿Por qué el Creador no nos dio nada de forma gratuita? El hecho es que si todavía estamos inmersos en los deseos egoístas, la Luz se convierte en “veneno” para nosotros. Esto explica el por qué el Creador es “incapaz” de darnos la Luz, dado que Él simplemente no quiere atormentarnos, a pesar de que Él sufre por esta situación mucho más que nosotros. Como resultado de ello, todo lo que recibimos es sólo un pequeño resplandor; cualquier otra cosa sería perjudicial para nosotros.

Pregunta: ¿Cómo puedo saber finalmente algo del Infinito si se trata de la “Luz sin una vasija”?

Respuesta: En realidad, no hay tal cosa como la Luz sin una vasija. Estamos hablando de un concepto que establece que la vasija no restringe la Luz. En el mundo del Infinito, la Luz no se ve limitada por la vasija. Es por esto que es llamado “Infinito, sin fin (Ein Sof)“. Allí, la vasija no tiene fin y por lo tanto la Luz está en ella.

Además, en la Cabalá estamos explorando un nuevo tipo de vasijas. La especificidad de esta ciencia es que siempre debemos “estar apegados a la tierra”, porque de lo contrario no podemos entender las “coordenadas de los mundos”.

Hasta que ocurrió la primera restricción (Tzimtzum Alef), las vasijas eran “redondas” y no tenían límites; ellas sólo contenían puntos de percepción distribuidos en cuatro niveles. Más tarde, se crearon nuevos tipos de vasijas. Estas diferían de las anteriores en cuanto a la cantidad de restricción que contenían, a la medida de la pantalla (Masaj) que se elevaba por encima de la restricción y a la cantidad de la Luz Reflejada que se elevaba por encima de la pantalla a fin de trabajar de la misma manera que el Creador.

El Creador desea darle a Su creación, pero ¿hasta qué punto está dispuesta la creación a aceptar esto en aras de complacerlo a Él?

Esto significa que nosotros debemos estar contentos, dando así la oportunidad de que el Creador esté complacido. Debemos estar dispuestos a recibir cualquier cosa de Él. Debemos estar listos para “tragarnos” y “absorber” todos sus regalos en la vasija “redonda”, sin embargo, tenemos que recibir sólo de acuerdo a una línea en vez de hacerlo de acuerdo a un círculo.

En realidad, esta es una limitación muy difícil para nosotros: Es como si el Creador pusiera frente a nosotros una mesa sin fin, con todo tipo de platos imaginables. Y nuestro apetito fuera más que suficiente para comerlos todos; que no tuviéramos problema en tragarlos todos. Pero en cambio, yo corto un trozo de pan, lo espolvoreo con una pizca de sal y tomo medio vaso con agua.

De esto se trata la “línea fina”: ​​Yo soy incapaz de hacer algo diferente. Después de todo, quiero agradarle y por lo tanto no puedo saborear los deliciosos platos para mi propio placer. Si atravieso el “límite”, empezaré a disfrutar.

¿El Creador realmente disfruta de nuestra abstinencia? ¿Significa esto que nosotros no lo complacemos a Él ni a nosotros mismos? ¿Tal vez, sea mejor no tocar nada en absoluto? Estaría bien si pudiéramos tomar una porción decente, pero si sólo tomamos una pequeña cantidad…

Es imposible “moldear” nuestras mentes hasta el punto de llegar a un “estado correcto”… ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos estar satisfechos con el pan y el agua de una mesa tan exuberante? ¿No vamos a decepcionarnos más a nosotros mismos y al Creador? ¿Cómo podemos restringirnos al declarar nuestra propia debilidad?

De hecho, exactamente así es cómo debemos trabajar con las pantallas. Este es el trabajo que debemos hacer. ¿Cómo podemos justificar esto?

Comentario: De hecho, al hacerlo, estamos haciendo algo por nuestra cuenta…

Respuesta: Entonces, por nuestra parte debemos guardar la promesa básica: “El fin de un acto está en el pensamiento preliminar”. Nosotros debemos seguir confiando en que alcanzaremos la corrección completa después de muchas acciones pequeñas.

(120279)
De la 1° parte de la Lección diaria de Cabalá del 11/13/13, Shamati # 3

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