El deseo de ustedes en mí como fundamento de vida

dr. michael laitmanTenemos que despertar la envidia en los demás, hablando acerca de la grandeza del grupo, de los amigos, y del Creador. ¡Tenemos que demostrarles a los demás que tenemos algo! El grupo debe mostrarles a todos que tiene algo. Nosotros debemos elevarnos por encima de nuestros estados y despertar la envidia y sensación de la altura del éxito en los corazones de los amigos.

No debemos mostrarles nuestra insignificancia; ser modestos en el interior ante el Creador, pero no por fuera, delante de todos. Si ustedes demuestran que son humildes y que no tienen nada, los demás no aprenderán de eso. Tienen que envidiar abiertamente el éxito de los demás a fin de ser un ejemplo para los otros y hablar acerca de la grandeza de los amigos para despertar su envidia.

Todo lo que hay en el grupo los afectará como resultado. Tenemos que jalarnos a nosotros mismos de los cabellos hacia el mundo superior. Si no despiertan el deseo y la aspiración, entonces la Luz Circundante no funcionará en ustedes. La Luz Circundante no funciona en el deseo que han recibido de Arriba; esta no los jala hacia adelante ni desarrolla su vasija.

La Luz Circundante actúa sólo sobre el deseo de ustedes mismos revelan por medio de su trabajo en el grupo. No hay otra posibilidad. Ustedes tienen todos los medios y fuerzas, pero deben organizarlos, de lo contrario no obtendrán el deseo. Necesitan una “aspiración”, es decir, algo que salga de ustedes. ¡Pero nada puede salir de ustedes! Correcto, es por eso que necesitan comprar este deseo de los demás.

Por lo tanto existe una instrucción, “¡Cómprate un amigo!” Él les paga a ustedes, y ustedes le pagan a Él. ¿Cómo? Con deseos adicionales que se convierten en la aspiración cuando estos entran en todos. Y la Luz que Reforma afecta estas aspiraciones. Después de todo, esta ya es un deseo que ustedes han ganado, y por lo tanto los atrae hacia la Luz que de otra manera no habría venido.

Cada vasija tiene la Luz que se supone que debería haber allí: algunos tienen sólo la Luz receptora, otros la espiritual, porque este es el deseo de otorgar. ¿Cómo puede cambiar el deseo de repente y exigir más Luz? Esto simplemente no puede ocurrir en los mundos espirituales. Esta oportunidad se le da sólo a la persona dentro de la sociedad y en nuestro mundo, en nuestro estado, cuando todos estamos en el estado de ocultamiento y no entendemos dónde estamos, no sentimos el grado más alto, y estamos cercados con respecto a los demás.

La única posibilidad es a través del juego mutuo de despertar los demás, la envidia, la pasión y la ambición, todos los sentidos que “sacan a la persona de este mundo”, es decir, que la elevan al mundo superior. Por lo tanto, yo tengo que despertar deliberadamente estas sensaciones, calentarme yo mismo. Está claro que es imposible despertar algunos nuevos deseos en sí mismo, sólo la Luz puede hacer eso. Pero yo puedo comprarles a ustedes este deseo, de tal forma que se nos dice, “Cómprate un amigo“. Hay que comprarlo.

Nosotros podemos despertar el deseo: la mío en ustedes, y el suyo en mí. Como si yo copiara nuevos deseos de ustedes en mí. Atraigo la Luz que Reforma hacia estos deseos que obtuve de ustedes por medio de la envidia. Yo no puedo hacer eso en mis propios deseos.

¡Así, resulta que la Luz que Reforma nos une! Esto no sólo aumenta y llena mi deseo personal. ¡Yo les compro a ustedes su deseo; la Luz circundante actúa sobre él y corrige no mis deseos, sino los deseos de ustedes en mí! De este modo nos conectamos con los demás y construimos la vasija que consta de todas las integraciones de nuestros deseos con los de los otros.

Cada uno se queda con su punto original, con la gota de semen, porque no tiene nada además de éste. Todo el resto lo compramos del entorno, al igual que los espermatozoides de los que se desarrolla un embrión. Nosotros fuimos espermatozoides una vez. ¿De dónde obtuvimos todos estos kilos de carne, cerebro y huesos? De afuera. Está claro que la forma de estos ya estaba determinada dentro del esperma, pero éste no tenía nada, sino solo la información sobre lo que debería crecer a partir de él.

Lo mismo ocurre en el desarrollo espiritual. Debido a la envidia, la pasión, la ambición, la codicia por el poder y la fama, yo compro los deseos del entorno. La Luz que Reforma se atrae sólo a esos deseos, y sólo después de la influencia de esta Luz, este deseo se convierten en la vasija del alma. Así funciona. Por eso se nos dice: “O el grupo o la muerte”; o se unen o perecen.

Se nos dice sobre esto en el Monte Sinaí: “Entren en garantía mutua”, es decir, compren la vasija, y entonces les entrego la Torá, la cual corrige esta vasija y luego la llena”, de lo contrario este será el lugar de su entierro” porque cada uno de ustedes permanecerá en su lugar, y éste será su tumba.

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De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 12/25/13, Escritos de Rabash

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